Cómo comenzar a escuchar Jazz (I): Miles Davis, John Coltrane, Ornette Coleman

No es la primera vez que cuento que no siempre es fácil entrar en el mundo del jazz. En «La puerta de entrada del jazz» explicaba cómo tras la explosión de este estilo musical entre los años 40 y 70, cuando todavía podía considerarse como «mainstream», ha vivido una plácida decadencia que le ha llevado a encerrarse en sí mismo. Y sí, es cierto que el cambio de siglo ha traído buenas noticias para los aficionados, en forma de talento emergente y cada vez más festivales y conciertos. Pero también lo es que en la era de Instagram y Operación Triunfo, el jazz lo tiene francamente difícil para volver a ser la «estrella de la radio». 

Esto que no es necesariamente negativo, provoca sin embargo que aquellos que empiezan a interesarse por este estilo musical, tengan algo difícil ese «empezar a escuchar». Pues bien, es precisamente de esos primeros pasos de lo que quiero hablaros en este artículo y de los que seguirán a lo largo de los próximos días. Lo haré de la forma más sencilla que se me ocurre en estos momentos: proponiendo la escucha de tres discos de cada uno de los nueve intérpretes que forman parte de lo que denomino el «santoral» del jazz clásico. Es decir: Louis Armstrong, Billie Holiday, Charlie Parker, Coleman Hawkings, John Coltrane, Ornette Coleman, Thelonious Monk, Dizzy Gillespie y Charles Mingus.

Para este primer artículo y sin desmerecer al resto, he escogido a mis tres favoritos: Davis, Coltrane y Coleman. ¡Buena escucha!

Miles Davis

Kind of Blue (1959)

Hay un motivo que explica por qué «Kind of Blue» es el disco más vendido de la historia del jazz: es simplemente maravilloso. Maravilloso como solo son las obras de arte que no impresionan en un primer momento, sino que se dejan descubrir poco a poco y que hay que dejar reposar para descubrir nuevos matices.

Precursor del nuevo jazz modal, «Kind of Blue» representa una simplificación drástica sobre el bop que tanto se llevaba en el momento de su lanzamiento. A partir de ese «So what» inicial, el disco transita solo en sus formas modales, en un dejarse llevar del que nunca te cansas.

Tal impacto causó en su momento, que la revista Rolling Stone lo sitúo hace unos años como el duodécimo mejor disco de todos los tiempos. Por méritos propios, ha conseguido labrarse una sólida fama de ser ese «único disco de jazz» que muchos aficionados a otros géneros musicales tienen en su casa. 

Sketches of Spain (1960)

Sketches of Spain representa el homenaje que hace Miles Davis a la música española. Por este álbum se pasea su particular versión del «Concierto de Aranjuez» (Joaquín Rodrigo), además de saetas y soleás. Es por supuesto un álbum de jazz, pero a la vez es un álbum flamenco, un disco que fusiona géneros y que lleva al que lo escucha a un tiempo que hoy en día se antoja romántico y lejano.

Una joya que dura poco menos de una hora y en la que para su grabación, alejándose por primera vez de esos conjuntos pequeños que han marcado el grueso de su carrera, Davis trabaja con una banda de 25 miembros, entre los que destacan nombres como los de Gil Evans, Elvin Jones, Jimmy Cobb o Paul Chambers.

Bitches Brew (1970)

Si hay alguien que a lo largo de su carrera haya demostrado ser capaz de cambiar de registro y empezar de nuevo, es Miles Davis. Tanto que si después de escuchar «Kind of Blue» se procede con este «Bitches Brew» grabado diez años más tarde, cuesta mucho pensar que ambos discos hayan sido grabados por el mismo artista.

«Bitches Brew» es el primer disco de jazz en el que se emplean instrumentos electrónicos y se inscribe en lo que en aquel momento se bautizó como «Jazz Rock», corriente que aunaba ambos estilos musicales y que se suma a la ola de álbumes conceptuales de la época, como los apadrinados por Yes o Genesis. De toda la discografía de Davis este es probablemente, el disco más rupturista. Pese a ello, fue el primer su primer disco de oro y vendió más de un millón de copias.

John Coltrane

Giant Steps (1960)

Primer disco de John Coltrane para Atlantic Records y que mantiene sólidos vínculos con la tradición hard bop en la que se encuadra en los primeros años.  Técnicamente, el álbum representa la consagración de un fraseo melódico, marca de la casa, que en el argot se denominan sheets of sound y que se basan en progresiones de tres notas, que se desplazan sobre una nota tónica.

Pese a ser un disco temprano, esta grabación  puede justificarse casi por completo por la presencia de «Naima», la gran balada del apogeo de la primera fase de Coltrane, y según el crítico musical Ted Gioia, tal vez la composición más completa de su discografía.

My Favorite Things (1961)

Séptimo álbum de estudio de Coltrane y probablemente, uno de los mejores de la historia del jazz. Acostumbrados a su dominio sin igual del saxo tenor, en este «My Favorite Things» Coltrane  se marca un tanto con la primera grabación que realiza con saxo soprano, menos potente, más sutil y delicado.

A diferencia de sus dos primeros álbumes para Atlantic, este no contiene composiciones originales, sino versiones jazz de cuatro canciones pop. El álbum fue el primero que claramente marca el cambio de Coltrane del bebop al jazz modal, gracias sobre todo a los años pasados en el cuarteto de Davis, en el que entre otras cosas, contribuyó a la grabación de ese «Kind of Blue» del que hablábamos antes.

A Love Supreme (1964)

Como muchos otros, me considero fan incondicional de prácticamente todo el trabajo publicado por John Coltrane. Sin embargo, si tuviera que escoger solo uno de sus discos, probablemente me decantaría por este «A Love Supreme».

El disco es una suite en cuatro partes que corresponden a dos temas y aunque en principio fue concebido como un «cántico espiritual» en el que Coltrane hace un ejercicio de «búsqueda de la pureza» y  «conexión con el creador» (de ahí ese amor supremo que reza), en realidad es mucho más que eso, llegando a ser considerado como uno de los mejores discos de la historia del jazz y uno de los grandes referentes de la música en los años 60.

Ornette Coleman

The Shape of Jazz to come (1959)

Álbum de solo 38 minutos de duración, pero que con sus disonancias y estridencias inaugura el movimiento del Free Jazz. Junto a Coleman, en este álbum participan el trompetista Don Cherry, el bajista Charlie Haden y el batería Billy Higgins. Se grabó con un cuarteto sin piano, y produjo un gran impacto, al contener estructuras armónicas muy poco reconocibles y utilizar la improvisación simultánea.

Si escuchar el disco entero bien puede ser «too much» para los no iniciados, sin lugar a dudas merece la pena detenerse una y otra vez en «Lonely woman», tema que abre la grabación y que atrapa desde el primer compás de escucha.

Change of the Century (1960)

Un año más tarde, Coleman reúne a la misma banda y graba «Change of the Century» el disco que le va a consolidar como líder del jazz de vanguardia. Este disco y el «Free Jazz» que veremos a continuación posibilitan la llegada de artistas que realmente quieren cambiar los canones establecidos.

Especialmente interesante es para aquellos a los que les haya gustado Coleman, la obra de Eric Dolphy y Charles Mingus, que sin llegar a la cacofonía del Free Jazz puro, marcan las líneas por las que discurrirá el jazz en los años 70.

Free Jazz (1960)

En Free Jazz, Coleman lleva el nuevo estilo hasta sús últimas consecuencias. Proyecto iconoclasta en el que el ruido, la cacofonía y la disonancia total se visten de estilo musical.

Prueba de lo anterior es que la música se presenta como una continua improvisación libre que incluye solo unas breves secciones predeterminadas. De hecho, el disco fue grabado en una única «toma» sin sobregrabación ni edición.

 

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