Cómo comenzar a escuchar Jazz (II): Louis Armstrong, Billie Holiday, Charlie Parker

Si en nuestra primera entrega de «Cómo empezar a escuchar jazz»os hablaba de tres de mis artistas favoritos (Miles Davis, John Coltrane y Ornette Coleman) en este segundo capítulo vamos a hablar de tres de los grandes pioneros de este género musical: Louis Armstrong, Billie Holiday y Charlie Parker.

Como veremos a continuación, hay que esperar hasta los años 50 para descubrir los primeros discos de «estudio» al uso, por lo que en en su mayor parte, a lo largo de este artículo hablaremos re recopilatorios y grabaciones «sueltas» pensadas para la radio.

Louis Armstrong

The Complete Hot Five and Hot Seven Recordings

Tras haber sido un intérprete destacado en los conjuntos de ese otro pionero que responde al nombre de Joe King Oliver, Armstrong desarrolla la primera parte de su carrera al frente de dos grupos míticos: «The Hot Five» y «The Hot Seven».

En esta época Armstrong se revela no solo como un virtuoso de la corneta, sino también como un cantante que no lo hace nada mal. Entre las grabaciones que han pasado a la historia en este periodo destacan «Potato Head Blues», «Muggles» o «West End Blues».

Como hemos indicado, no hay un único disco que recoja lo mejor de Armstrong en estos años y es fácil encontrar distintos recopilatorios que de forma parcial ofrezcan lo mejor de «The Hot Five» y «The Hot Seven». El conjunto de la obra ofrece sin embargo en estuches como «The Complete Hot Five and Hot Seven Recordings» que habitualmente incluye 5 CDs.

Louis Armstrong Plays W. C Handy (1954)

Tras pasar las dos siguientes décadas enrolado en distintas Big Bands, como por ejemplo en las de Erskine Tate y Carroll Dickerson (se dice que Armstrong llegaba a tocar más de 300 noches al año) y una famosa tournée que le llevaría a triunfar en los principales escenarios de Europa, habría que esperar hasta finales de los años 40 para decidiese a volver a los estudios de grabación con su nueva formación: Louis Armstrong and His All Stars.

A este periodo pertenece el ya álbum «Louis Armstrong Plays W. C Handy«.  Probablemente este es el mejor disco que graba Satchmo en la década de los 50 y tras la explosión de unas Big Bands que ya estaban en franca decadencia, supone una vuelta a ese estilo Dixieland que le había hecho famoso al principio de su carrera.

Ella & Louis (1956)

La colaboración con esa gran dama del jazz que responde al nombre de Ella Fitzgerald  alcanzaría su mejor registro en la grabación de 1956, «Ella&Louis». Primer disco del dúo grabado para Verve Records y con el acompañamiento del cuarteto de Oscar Peterson, incluye once de las baladas más famosas de nuestros protagonistas, grabadas todas ellas en un tempo lento.

Billie Holiday

Si difícil es recomendar un álbum propio de Louis Armstrong, mucho más difícil lo tenemos en el caso de Billie Holiday en el que sí o sí, no tenemos más remedio que remitiros a todos esos recopilatorios que incluyen sus mejores grabaciones.

A diferencia de Armstrong, que siempre estuvo bien conectado y pudo desarrollar una carrera estable, la vida de Holliday fue por decirlo suavemente, azarosa. Imprescindible resulta en este sentido, su autobiografía «Lady sings the Blues».

Como recopilatorio os recomiendo «Billie Holiday by Popular Demand», que incluye más de cuatro horas de grabaciones con sus mayores éxitos. ¿Grabaciones concretas? «All of Me», «I Can’t Get Started» y «Mean to Me», de esa primera época en la que combinaba su adicción a las drogas con la adicción que sentía por Lester Young.

Por supuesto, no podéis dejar pasar ese «Strange Fruit» del que ya os hemos hablado en Caravan o baladas como «Lover Man».

Charlie Parker

Nada mejor que sus grabaciones en directo muchas de las cuales hizo junto a su inseparable amigo Dizzy Gillespie para disfrutar del gran Charlie Parker. En este sentido, una buena introducción a este genio la encontramos en la película  de Clint Eastwood «Bird», considerada por muchos como uno de los mejores biopics de la historia del cine. Dicho lo cual, veamos tres grabaciones que consideramos imprescindibles para descubrir a este genio.

Bird and Diz (1952)

La intensa colaboración entre Charlie Parker y Dizzy Gillespie se plasmaría en el álbum de 1952 «Bird and Diz». A estas dos figuras, les acompañarían como parte del quinteto Thelonious Monk, Curley Russell y Buddy Rich. El resultado, una jam sessión inmejorable donde cinco músicos geniales, recrean, improvisan, solean y tocan a las mil maravillas. Bebop genuino, y con un repertorio absolutamente nuevo sacado de la chistera de un Parker en estado puro. Imprescindible.

Jazz at Massey Hall (1953)

Para la crítica especializada, este es el mejor concierto de la historia del jazz. En el Massey Hall de Toronto, Parker reunía en una noche única a intérpretes de la talla de Gillespie, Charle Mingus, Bud Powell y Max Roach.

Curiosamente, el concierto tuvo lugar al mismo tiempo que el combatede boxeo que enfrentaba por el título de los pesos pesados a la superestrella Rocky Marciano contra Jersey Walcott, por lo que el que era un hito del jazz de la época no tuvo demasiada audiencia.

Afortunadamente Charles Mingus grabó el concierto que llegó a ver a un Charlie Parker tocando con un saxo de plástico. Entre los temas que interpretaron, clasicazos como «All things you are», «Salt Peanuts» o «A night in Tunisia».

Charlie Parker with Strings (1949)

Uno de los grandes deseos de Charlie Parker, como amante de la música clásica declarado, era el de poder trabajar con una gran sección de cuerda. Apasionado por músicos contemporáneos como Igor Stravinsky, se lanzó en este terreno a un proyecto que se conoció como Third Stream, un nuevo tipo de música, que incorporaba tanto elementos de jazz como clásicos, en lugar de simplemente incorporar una sección de cuerdas en la interpretación de los estándares del jazz.

El resultado de este deseo se plasmó en 1949, cuando el productor Norman Granz se las arregló para que Parker grabara un álbum de baladas con un grupo mixto de músicos de jazz y de orquesta de cámara. El trabajo, que se dilató durante varios años, se plasmó finalmente en el álbum «Charlie Parker with Strings».

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