JazzMadrid19 y…¿el final del jazz?

Llego unos días tarde para escribir sobre JazzMadrid19. Así que si estás leyendo este post, seguramente ya sepas que Herbie Hancock inauguró el festival el pasado día 28 de octubre y que como cuenta Iker Seisdedos en su crónica para ELPaís, el pianista que ya calza casi ochenta años, parece estar viviendo una segunda juventud, llenando salas de todos los tamaños y públicos siempre entregados.

Y  aunque Hancock ya pasó, aún estás a tiempo de no perderte algunos conciertos interesantes, como los de Lizz Wright, Charles Tovillet, o el Marc Ribot Quartet. Por razones que no vienen al caso, en la edición de este año no iré a ningún concierto, aunque eso sí, me he reservado el próximo 8 de noviembre para ir a la presentación del libro «Tocar la vida. El músico de jazz: vueltas en torno a una especie en extinción» (Chema Martínez): es decir, una vez más, debatir si el jazz ha muerto o si se está reinventando (es decir si ha resucitado y no nos hemos enterado).

Lo cierto es que en estos momentos, al menos en España, asistimos a un fenómeno de lo más curioso. Por un lado, se organizan más festivales de jazz que nunca. JazzMadrid, JazzAlDía (San Sebastián), JazzVitoria…tantos que prácticamente las 52 capitales de provincia españolas, además de muchas ciudades pequeñas y medianas programan anualmente su propio festival de jazz.

Pero al mismo tiempo, cada vez hay menos salas en las que los músicos de jazz puedan tocar. Que una ciudad como Madrid, solo pueda exhibir tres salas (Café Central, Bogui Jazz y El Junco) clama al cielo. Y no es que la capital de España no pueda competir con ciudades como Londres, París o Berlín… es que tampoco puede hacerlo con ciudades mucho más pequeñas como Praga o Lisboa, en las que el jazz se ha cuidado mucho más.

Se podría argumentar desde luego con razones de peso, que lo que ha pasado en Madrid no solo atañe al jazz, sino a la música en vivo en general. Que casi cuarenta años después de la Movida, la escena musical madrileña agoniza bajo el peso de la ordenanza municipal. O también se podría decir que el jazz no es un estilo musical para millenials, que no encaja con el autotune de la generación Z,  «que bastante tenemos que aguantaros a los pollaviejas. Menos Jazz y más Trap.». Y desde luego algo de razón hay en todo ello.

Así que sí, los que disfrutamos con esta música tenemos racionalmente, algunas razones para claudicar. Los conciertos se llenan, pero seguimos escuchando con nostalgia música de hace más de cincuenta años. Se nos llena la boca hablando de nuevas formas y originalidad…que sin embargo no hacen sombra a unas vanguardias que llevaron este estilo musical al máximo se su expresividad no ahora no, sino a principios de los años 70. Y cuando podemos leemos DownBeat, JazzWise o Jazz Magazine sí, pero porque no hay ninguna publicación que se edite en España.

Así que no, no tenemos salas de música, ni publicaciones, ni presencia en medios pero oye, tenemos festivales…¡Al menos eso!

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