Jazz en tiempos del COVID-19 (II)

Os contaba en el primer capítulo de este especial, que el jazz tiene esa capacidad de levantar el ánimo de las personas. Y creo que los temas que os propuse entonces, son un buen ejemplo. Así que si queréis bailar o simplemente pasar un buen rato escuchando música alegre, os recomiendo que le echéis un vistazo al artículo. Pero por supuesto el jazz es mucho más que eso. Tal vez en esta curarentena os apetecza pasar un rato tranquilo, leyendo, descansando o incluso trabajando. De eso os quiero hablar en esta segunda parte de «Jazz en tiempos del COVID-19» y como en la ocasión anterior, os proponga la escucha de cinco temas. Comenzamos.

My Funny Valentine (Chet Baker)

No abundan en el mundo del jazz los intérpretes de trompeta que además, se animen a cantar. De todos por supuesto, Louis Armstrong es el más conocido. Pero si bajamos del olimpo de los dioses y no nos importa mancharnos de barro, tarde o temprano daremos con él, con Chet Baker. Como la de muchos músicos de jazz, la carrera de Baker está marcada por las mujeres y las drogas, a lo que en su caso hay que sumarle detenciones y algunos intervalos en prisión.

Y claro eso marca. No se le puede pedir a quien se pasa media vida entrando y saliendo de la cárcel y enganchado a la heroína para poder tocar con cierta «dignidad» que además sea alegre y ría las bromas. Casi todo en Baker es trágico. Basta cerrar los ojos, ponernos los cascos y escucharle cantar «My Funny Valentine». ¿No la canta como Frank Sinatra, verdad? No, lo suyo es intentar hacernos llorar, que sintamos auténtica lástima de esa «Valentine», no especialmente guapa, no especialmente lista, pero que necesitamos tener a nuestro lado para no hundirnos un poquito más.

Blue in Green (Bill Evans Trio)

Es el pianista con más clase de la historia del jazz. Y no me entendáis mal. No digo que Bill Evans sea el mejor pianista de la historia (escuchad a Thelonious Monk o Bud Powell). Simplemente digo que Evans es el que tiene más clase, el más elegante. Miradle en cualquier foto: siempre vestido de forma impecable, siempre a la moda, como si acabase de salir de una sesión de fotos para la revista Esquire.

¿Captáis el concepto? Bien, ahora abrid Spotify o cualquiera de las aplicaciones que utilicéis para escuchar música en esta cuarentena. Disco a buscar: «Portrait in Jazz». Mi recomendación, escuchadlo de un tirón. Intentad que no sea en un día lluvioso, porque entonces acabaréis en «la mierda». Fijaros que el disco tiene hasta tres versiones de «Blue in Green» (primero Take 3, después Take 1 y finalmente, Take 2).

El tema como muchos sabréis ya, aparece por primera vez en ese «Kind of Blue» del que hemos hablado tantas veces y en el que el propio Evans figuraba como pianista. Pero es en este disco, «Portrait in Jazz», en el que Evans lo desarrolla en toda su complejidad, lo estira y lo reinventa.

Poinciana (Ahmad Jamal Trio)

En ocasiones, hay temas que definen a quien los interpreta. Es el caso de Ahmad Jamal y su Poinciana. Aunque Ahmad Jamal no fue el primero en interpretar el tema y otros como Glenn Miller, Bing Crosby, Charlie Parker, Chet Baker o Dave Brubeck tienen sus propias versiones del tema compuesto originalmente por Nat Dimon y Buddy Bernier, desde luego la interpretación que hace Jamal es la más conocida y la que le ha dado más fama.

Tanto es así que este tema, que podría haber sido un standard más, consiguió que el álbum que la incluía «Ahmad Jamal at the Pershing: but not for me» (1958), consiguiera permanecer más de dos años en la lista billboard de grandes éxitos

¿Pero cuál es su secreto? ¿Qué tiene de especial un tema que desde la primera vez que lo escuchas, lo comienzas a tarear una y otra vez…y ya no desaparece nunca? Si preguntamos a los expertos, nos dirán que el truco es el «vamp»: superponer el fraseo reposado del pianista a un ritmo insistente y atractivo, notas que se repiten de forma progresiva desarrollando lentamente el conjunto de la composición.

Don’t Stop the music (Jaimie Cullum)

Como hice en la primera parte de este especial, los dos últimos temas de la lista están reservados para la música actual. El primero, «Don’t Stop the Music», es una de esas joyitas que el crooner Jaimie Cullum nos regaló en «The Pursuit», el que para mí es su mejor disco hasta la fecha. Y sí, es una canción ligeramente más alegre de las que os he hablado hasta ahora, pero se trata de superar esta crisis del coronavirus con vida ¿no? así que un poco de aire antes de entrar en el gran final.

Si para el mes de julio hemos conseguido batir esta terrible enfermedad y si para entonces se siguen haciendo conciertos, podréis ver a Cullum en el Wizink Center de Madrid. Si tenéis la oportunidad de verle en directo, no os lo perdáis: es de lo mejorcito que ha dado el jazz vocal actual.

Morning Sun (Melody Gardot)

Tuve la oportunidad de ver a Melody Gardot en directo en 2017 y 2018. Pocas artistas tienen esa fuerza sobre el escenario, cantan tan endemoniadamente bien y cuentan con ese talento tan descomunal. ¿Lo mejor de todo? En España casi todos estamos de acuerdo. En ambos conciertos el recinto estaba hasta la bandera. Lo único que puedo echarle en cara es que lleve desde 2015 sin sacar un disco nuevo.

Lo curioso de Hardot es que ni siquiera quería ser artista. A los 19 años fue atropellada por un automóvil y la música, componer y cantar se convirtió en parte integral de su terapia. No quería ser profesional y si no hubiese sido descubierta casi por casualidad cantando en las calles de Nueva York, nos habríamos perdido un pequeño prodigio musical.

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