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Adiós a Ellis Marsalis, leyenda del Jazz de Nueva Orleans

El Jazz de Nueva Orleans ha sentido esta semana el fallecimiento de Ellis Marsalis. A los 85 años de edad y aquejado de una grave neumonía, Marsalis se ha convertido en una más de las miles de víctimas que está dejando a su paso el infame COVID-19. La noticia la ha comunicado esta semana su hijo Brandford, que junto con su hermano, el archiconocido Wynton, son punta de lanza de lo que se conoce como el «nuevo tradicionalismo» o lo que es lo mismos, un decir adiós a las vanguardias y una mirada a los orígenes de un estilo musical que se remonta a finales del s.XIX.

De Marsalis padre, se destaca su papel como revitalizador durante más de medio siglo del Jazz de Nueva Orleans, portador del gran legado de su ciudad natal a lo largo de todo el mundo. No es casualidad en este sentido, que la alcaldesa de la ciudad, La Toya Cantrell, haya publicado en Twitter que «Ellis Marsalis fue una leyenda. Fue el prototipo de lo que entendemos cuando hablamos de jazz de Nueva Orleans».

Nacido en 1934 en la ciudad del Missisipi por excelencia, Ellis era hijo de un empleado de uno lo de los hoteles en los que se alojaban los músicos negros que visitaban la ciudad y que no podían acudir a otros establecimientos debido a las leyes raciales del estado. (ese famoso Green Book que se hizo con Oscar a la mejor película en 2018). En el instituto aprendió a tocar el saxo, si bien también se defendía de forma notable tras el piano.

Buena parte de la carrera del patriarca de la saga Marsalis estuvo estrechamente ligada a su ciudad natal y eso hizo que su nombre y su dimensión artística no trascendiesen hasta que sus dos hijos mayores comenzaron a ser conocidos. Curiosamente y a diferencia de lo que harían Brandford y Wynton después, el mayor de los Marsalis sí que introdujo en su ciudad natal los nuevos aires que se respiraban en el mundo del jazz, sumándose durante unos años a un movimiento bebop que desde luego no era visto con buenos ojos en la «cuna del Mississipi».

A finales de los cincuenta formó un grupo en el que también militaban nombres como Harold Batiste o Ed Blackwell (que pronto se iría a tocar con Ornette Coleman), en 1962 participó en un disco de Nat Adderley grabado en directo en Nueva Orleans y poco después publicó su primer disco como líder en un efímero sello local. Sin dejar nunca su ciudad natal, Marsalis pasó varios años tocando tanto en clubes (incluida una residencia en el Playboy Club) hasta en programas de televisión y, esporádicamente, en grupos de otros, como en el del trompetista Al Hirt.

Ellis era en este sentido un modernista en la ciudad más tradicionalista. A lo largo de su carrera grabó más de 20 discos y como educador influyó de forma decisiva en la vida de gigantes del jazz como los trompetistas Nicholas Payton y Terence Blanchard o los saxos Donald Harrison y Victor Goines.

Pero más incluso como músico, de Marsalis se aprecia su trabajo como docente. A principios de los años 70 se unió a New Orleans Centre for the Creative Arts (NOCCA) en el que fue profesor durante muchos años y en 1983 comenzó su trabajo en el National Endowment of Arts, en el que dirigía el departamento de estudios de jazz de la Universidad de Nueva Orleans. A partir de 1990 se convirtió en vicepresidente de la Asociación Internacional de Educadores de Jazz. Con Marsalis nos deja básicamente, una leyenda.

 

 

 

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