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Pick Me Up Off The Floor: el jazz líquido de Norah Jones

En cierta ocasión una persona me dijo que todo lo que sabía del jazz es que era «música de ascensor». Lo curioso es que no era la primera vez que alguien que no había escuchado jazz en su vida, me decía algo así (¡Cuánto daño ha hecho la música de ascensor!). Armándome de paciencia, intenté explicarle que el jazz no tiene nada que ver con ese hilo musical que se escucha en la sala de espera del dentista.

Decidí ir con casi todo. «¿Conoces a Norah Jones?»le espeté. «Claro» me dijo sin demasiada convicción. «Escucha esto» continué, enviándole por WhatsApp el videoclip de «Don´t Know Why». «Esto está muy bien, pero esto no es jazz, esto es otra cosa» me dijo a continuación la autoridad musical. Como corríamos entrar en un juego en el que en realidad no tenía nada que ganar, decidí dar mi brazo a torcer y musité, «tienes toda la razón, ¿qué sabré yo?»

En realidad fue culpa mía. Elegí mal. Porque lo cierto es que cuando hablas de Norah Jones, corres el riesgo de que te pasen estas cosas. Y es que aunque sin duda tiene una sólida carrera como cantante y compositora de jazz, a muchas personas les cuesta reconocerlo: los más puristas aseguran que en el caso de que haga jazz, no deja de ser mainstream y comercial; para los que no saben lo que es el jazz, Jones es una cantante a la que no saben ubicar.

En una entrevista que concede a Downbeat coincidiendo con el lanzamiento de último álbum, «Pick Me Up Off The Floor» vemos cómo la propia cantante juega con esta imagen «fluida» al confesar que «el mundo del jazz no sabe que hacer. El mundo del pop no sabe qué hacer. Nadie sabe qué hacer conmigo».

En mi opinión, parte de esa «confusión» se debe al variadísimo tipo de colaboradores con los que ha trabajado la neoyorquina a lo largo de su carrera y que han incluido desde la leyenda del gospel, Mavis Staples, al rapero Q-Tip; desde las figuras del country Willie Nelson y Dolly Parton al pope del electro-pop «Danger Mouse» Burton, cuya huella se siente a lo largo de todo el «Little Broken Hearts» (2012). En «Pick Me Up Off The Floor» de hecho es Jeff Tweedy, líder de Wilco, el que deja su impronta sobre el álbum.

A esto hay que añadir que la fama de Norah le ha llevado a aparecer como estrella invitada en discos de bandas tan poco jazzísticas como «Belle and Sebastian» o «Foo Fighters», o que ha grabado un disco country con Billie Joe Armstrong, fundador de Green Day.

Por si fuera poco, en 2016 se unió a un reducidísimo grupo de artistas (entre ellos Muddy Waters y B.B King) que han dirigido o codirigido grupos en los festivales de jazz y folk de Newport. En el primero, presentó su nuevo álbum, «Day Breaks» junto con Wayne Shorter. En el segundo, tocó junto a Puss N Boots. Si el COVID-19 no lo impide definitivamente, se espera que vuelva a repetir la jugada este mismo año.

Que su padre fuera el famoso sitarista indio Ravi Shankar seguro que también ha tenido algo que ver, por mucho que su «biografia oficial» afirme que en su casa «solo se escuchaba» a gente como Billie Holiday, Etta James, Aretha Franklin o Joni Mitchell. Por supuesto se escuchaba mucho más…especialmente música country y blue grass…pero en realidad nada de eso importa.

Yo me siento perfectamente cómodo afimando que lo que hace Norah Jones, casi todo el tiempo, es simple y puro jazz. Y si alguien piensa que en sus discos no lo demuestra, le animo a que vaya a verla en directo. Llamadalo como queráis: jazz fusión, jazz líquido, nu-jazz o jazz mestizo. «Con Pick Me Up Off The Floor» ha vuelto a marcarse un disco de altura, más cercano a sus inicios que a lo que ha venido haciendo en los últimos 2-3 años… y a mí me encanta.

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One thought on “Pick Me Up Off The Floor: el jazz líquido de Norah Jones

  1. Estoy escuchando el nuevo disco de Norah Jones y me recuerda al estilo de Roxanne Cash. Para mí es más canción americana por el tipo de cadencias y la práctica inexistencia del ritmo sincopado y menos áun de improvisación. No por eso me parece poco interesante y también la escucho. En los últimos años he sentido más predilección por su hermana Anoushka, un auténtico genio musical que transciende fronteras y barreras a la par que explora en sus raíces. Si a Norah Jones la metemos dentro del catálogo del jazz ¿También habría que hacerlo con Frank Sinatra? Para mí Frank Sinatra no es jazz aunque por supuesto haya tomado mucho de él.

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