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Miles Davis: sus 10 mejores discos

El pasado mes de enero os hablaba de «Birth of the Cool»  uno de los mejores documentales del año pasado en Sundance y en el que Stanley Nelson recorre a vida de Miles Davis. El documental acaba ser de estrenado en Netflix y si vuestra agenda de ocio en la curentena os deja un hueco libre, os recomiendos que os reservéis dos horitas y no le dejés escapar. Merece mucho la pena.

Lo cual me lleva como no podía ser de otra manera, a hablaros del «bueno» de Miles. Porque como en el documental se hablan de las circunstancias que rodearon la grabación de algunos de los mejores álbumes de su carrera, «no he tenido más remedio» que preguntarme… «¿cuáles son sus mejores álbumes para ti?». Partiendo de esta premisa, paso a recomendaros esos diez que sí o sí tenéis que escuchar.

1. Kind of Blue (1959)

¿Alguien lo dudaba a estas alturas? El que sigue siendo el disco de jazz más vendido en toda la historia, ha entrado en la categoría de leyenda. ¿Qué puedo decir que no haya o se haya dicho ya de un álbum al que no le sobra una nota? Kind of Blue es ese «disco que te recomienda todo el mundo» cuando empiezas a escuchar jazz, es ese «disco del que hablas cuando quieres hacer que ver que sabes de lo que hablas» y ese ese «disco que nunca pasa de moda, tremendamente actua». Por supuesto, es todas esas cosas y también es mucho más.

2. Sketches of Spain (1960)

Puede que si miramos en retrospectiva el conjunto de su obra, «Sketches of Spain» no sea su segundo mejor álbum…aunque probablemente nadie discutiría su inclusión entre los diez primeros. Pero que un gigante del jazz como Miles Davis le dedique un disco a la música española tiene que significar algo ¿no?

Cuenta en su autobiografía (y también en el documental) que fue su mujer de aquel entonces, Frances Davis, la que en la etapa de Barcelona de la gira europea del trompetista, le convenció de que la acompañase a un espectáculo de flamenco. Cuenta también que tras la actuación, se quedó tan fascinado con lo que acababa de escuchar, que compró todos los discos de flamenco que pudo encontrar en la tienda del teatro. Este es el germen de un discazo que lleva en su «playlist» títulos como «Concierto de Aranjuez», «Saeta» y «Soleá». ¿Se puede pedir más?

3. Porgy and Bess (1959)

El tercer gran disco que Miles Davis graba a finales de los años 50 es «Porgy and Bess», su personal reinterpretación de la ópera de George Gershwin con arreglos del por aquel entonces su inseparable Gil Evans. ¿No tenéis tiempo o no os apetece en estos momentos escuchar el disco entero? Saltad directamente a «Summertime», la pieza más icónica.

Ahora buscad el mismo álbum grabado un año antes por Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Escuchad su «Summetime»: mucho más clásico y fiel al espíritu de la obra. ¿Cuál os gusta más? ¿Qué sensaciones os transmite la versión de Armstrong y cuáles las de Davis? Si opináis como yo, creo que es imposible elegir una de las dos.

4. Your’re under arrest (1985)

La capacidad de reinventarse una y otra vez de Davis se demuestra en este «You’re under arrest». Grabado seis años antes de de su muerte, fue el último de los grandes discos de su carrera y la última de las sesiones que grabó para Columbia.

Entre las curiosidades del ámbum destacan su reinterpretación del «Time after time» de Cindy Lauper y el «Human Nature» de Michael Jackson. Todo el disco tiene un sonido marcadamente «ochentero» pero que no se me entienda mal, en el buen sentido del término. Y es que escuchándolo casi nos entran ganas de cardarnos el pelo (los que puedan hacerlo) y ponernos una chupa de cuero con hombreras.

5. Bitches Brew (1970)

¿Qué es lo que ocurre cuando reúnes a un grupo de artistas geniales (Chick Corea, Dave Holland, Joe Zawinul y Wayne Shorter entre otros) y les dices que no hay partitura, que hagan exactamente lo que les venga en gana y que se atrevan a experimentar? ¿Qué es lo que ocurre cuando el momento en el que se lo dices es a principios de los años 70, la psicodelia es el no va a más y tu estás considerando pasarte definitivamente a los instrumentos eléctricos?

Exacto. Lo que ocurre es «Bitches Brew» un viaje sonoro que que te atrapa desde «Pharaoh’s Dance» y ya no te suelta hasta dos horas más tarde. El álbum fue un éxito inmediato y con el paso del tiempo, se ha convertido en el segundo más vendido de su carrera. Mención aparte merece el diseño de la portada del disco a cargo de John Berg y Mati Klarwein.

6. In a Silent Way (1969)

De alguna forma, el «Bitches Brew» del que os hablaba antes, es consecuencia natural de este «In a Silent Way» que graba un año antes. Mucho más intimista, menos expansivo, las nuevas texturas eléctricas que incorpora a la banda (especialmente con el guitarrista John McLaughlin y el teclista Joe Zawinul suponen ya una ruptura casi definitiva con su pasado acústico.

Como hiciera Dylan en su momento con la guitarra, pese a quien pese, Davis a partir de ahora se pasará a la trompeta eléctrica y ya no habrá vuelta atrás.

7. Birth of the Cool (1957)

Unos años antes de la publicación en 1957 de «Birth of the Cool», Miles Davis había comenzado a trabajar con ese sonido que nacía como respuesta al frenético bop de Dizzy Gillespie y Charlie Parker.

Davis que había tocado con ambos en distintas formaciones, había acabado literalmente hasta los huevos de Parker, que pese a ser un genio, era altamente inestable y tendía a olvidarse de pagar a su banda. ¿Hubiésemos tenido un «Birth of the Cool»? sin esa relación amor/odio entre Davis y Parker? Puede que de todos los modos hubiese llegado a ser inevitable…pero es algo que nunca sabremos. Lo que sí sabemos es que de forma involuntaria, este disco marcha para Davis el pistoletazo de salida hacia un sonido nuevo.

8. L’ascenseur pour l’echafaud (1958)

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud) es una película francesa de 1957, dirigida por Louis Malle. Protagonizada por Jeanne Moreau, Maurice Ronet y Georges Poujouly. En esta una pareja de amantes  planea el crimen perfecto para liquidar al esposo de ella, que también es jefe de la empresa donde trabaja el amante.

Además de ser una estupenda película, cuenta con el mérito de que su banda sonora fuese compuesta íntegramente por Miles Davis. Para ello Davis se encerró en una sala de cine en el que se le proyectó la película sin sonido. Mientras suceden las escenas y sin un plan previo, Davis interpreta la que será una de las bandas sonoras más vendidas de todos los tiempos.

9. Milestones(1958)

Tras «Kind of Blue» este es el álbum que se considera cumbre del jazz modal. En Milestones encontramos una de las mejores colaboraciones de Miles Davis con John Coltrane, a la que se suman nombres como el de Julian «Cannonball» Adderley.

Su tema principal, «Milestones», suena en la cortinilla de apertura de «Jazz entre amigos», el mítico programa de jazz de Televisión Española presentado por el mítico Juan Claudio Cifuentes.

10. A tribute to Jack Johnson (1971)

A partir de un encargo de una película sobre la leyenda del boxeo Jack Johnson, Miles lanzó una nueva banda (contratando al bajista de Stevie Wonder Michael Henderson entre otros) y construyó un nuevo sonido emocionantemente duro a partir de largos jam-sessions en el estudio y una edición de sonido radical para la época..

 

 

 

 

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2 thoughts on “Miles Davis: sus 10 mejores discos

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