Hiromi
Artistas

Por qué deberías poner a Hiromi en tu vida

«Rhapsody in Various Shades of Blue», así es como Hiromi me gana de nuevo en su último trabajo, «Spectrum«. Con una duración de más de 22 minutos, el tema es, como sugiere el título, una reinterpretation del «Rhapsody in Blue» de Gershwin en la que se mezcla la línea principal del tema, con variaciones del «Blue Train» de John Coltrane y ojo al dato, el «Behind Blue Eyes» de los Who.

Acostumbrados a escucharla junto a su Trio Project, este es el primer disco que graba en solitario desde el «Place to Be» de 2009 y como explica cuando se le pregunta, no podremos escucharla de nuevo sin acompañamiento hasta 2029, cuando grabe el tercer disco de un proyecto que pasa por «re-examinarse» musicalmente cada diez años.

¿Si me gusta Hiromi? La pregunta correcta sería…¿a quién no le gusta Hiromi? Con el público siempre de su lado, ha conseguido que los críticos más duros se rindan y aunque personalmente suelo huir de adjetivos como «leyenda» o «genio», muy mal lo tiene que hacer para no convertirse en la artista más importante que ha producido el jazz desde Miles Davis.

Y no solo porque desde luego es una virtuosa del piano (por algo lleva aporreándolo desde los seis años) sino porque como al igual que Davis, no entiende el jazz como un club «de reglas estrictas» y está dispuesto a llevarlo siempre a incorporar elementos nuevos, desde la música clásica al rock progresivo.

Hiromi se atreve a reinventar desde la Pathétique de Beethoven (cierra el «Voice» de 2011), hasta el Blackbird de los Beatles (en este Spectrum) y lo hace no como el que versiona o homenajea a alguien (que también), sino como el que convierte la composición original en algo completamente nuevo y personal.

Me gusta cuando dice en esta entrevista que «cuando escuchas algo que te gusta, deseas que fueran tus palabras, las tomas prestadas, y las tocas tanto, hasta que se convierten en tuyas. Y si lo sigues haciendo, es difícil encontrar a alguien con el mismo gusto que tú. Es casi imposible, tendrías que hacer un clon de ti mismo. Entonces, si te mantienes haciéndolo, con sed de vocabulario nuevo y si tienes hambre de música, creo que puedes ser original».

Cuando la escucho no puedo evitar darle las gracias a su profesora de piano. Fue ella la que además de hablarle de Mozart o de Bach, también le «presentó» a Errol Garner y a Oscar Peterson, uno de los músicos que más a influido en su carrera; tanto, que cuando finalmente tuvo la oportunidad de conocerle personalmente, explica en esa misma entrevista, «fue como si a un aficionado al fútbol le dan la oportunidad de conocer a Maradona».

Y también por supuesto, pienso en aquellos que como con tantos otros artistas, piensan que lo que hace Hiromi no es necesariamente jazz, pero ¿a quién le importa? Ella misma lo reconoce: «“I don’t want to put a name on my music. Other people can put a name on what I do. It’s just the union of what I’ve been listening to and what I’ve been learning. It has some elements of classical music, it has some rock, it has some jazz, but I don’t need to give it a name.”

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