Mary Lou Williams
Historia, Artistas, Otros

No todos los beboppers fueron jazzmen: mujeres del Bop, Cool y Free Jazz

Hace un par de semanas repasamos algunas de las mujeres del mundo del jazz en las décadas del dixie y el swing; ahora en este artículo repasaremos algunas figuras representativas en la creación del nuevo jazz que apareció en la década de los años cuarenta con la nueva generación de músicos que se distanció del popular sonido del swing y creó algo nuevo: el bebop, género que sentó las bases de otros estilos y corrientes posteriores, como el cool jazz o el free jazz.

Mary Lou Williams, del país del oo-bla-dee a las misas de jazz

Mary Lou Williams no fue solo una figura clave del swing. También pertenece a la lista de los músicos del bop, como mentora de la nueva generación jóvenes músicos de jazz, los autodenominados beboppers, con quienes se introdujo en el nuevo sonido del jazz de la década de los 40. Su carrera paralela y posterior al Café Society le llevó a éstos y otros terrenos nuevos como compositora, arreglista e intérprete.

Con actitud progresista como músico, se dejó seducir por el bop, la «música de músicos» especialmente rebeldes con las limitaciones del swing, que por aquel entonces era música comercial. Esta nueva etapa de la carrera de Mary Lou Williams, la que vino después de los Twelve Clouds of Joy y después del Café Society, fue una etapa muy fértil en experimentación musical y en desarrollo de nuevos estilos.

Durante estos años de producción intensa y ecléctica (momentos en los que no siempre atrajo la atención de las grandes discográficas) produjo una gran cantidad de jazz original en su abordaje, pero fiel a sus orígenes. Son numerosas las obras que se crearon en esta nueva etapa, no todas ellas interpretadas por ella misma.

Su interés por la experimentación, no solo al piano, sino con el jazz vocal, y en la música de vanguardia del viejo mundo, hicieron que Mary compusiera cosas tan experimentales que eran casi imposibles de interpretar, como pasó con su obra «Elijah and the Juniper Tree» (no he encontrado audio en la red) que no se estrenó hasta 1996 en el festival de jazz de Lynx, 15 años después de su muerte; o su Zodiac Suite para piano y orquesta sinfónica, estrenada dos veces en Town Hall a finales de 1945 y en el Carnegie Hall un año después, convirtiéndose así en la aventura de pasar «de lo simple a lo grandioso, solo para colapsar bajo el peso de una orquesta completa» (Linda Dahl-1999)

Convertida al catolicismo a sus cuarenta y algo, su creatividad musical encontró un nuevo terreno prácticamente virgen: el jazz espiritual. Su gran objetivo fue crear una misa en clave de jazz, algo que llevó años de constancia, en una época en la que la Iglesia Católica aún tenía que digerir los cambios que supuso el Concilio Vaticano Segundo. En el año 1975, «en la tarde de un martes frío del mes de febrero, más de 3.000 personas acudieron a presenciar la Misa (a la Catedral de Sant Patrick en Nueva York). La audiencia abarrotó los pasillos laterales, de manera respetuosa y tranquila hasta el final, cuando arrancaron en aplausos tras Praise the Lord, el himno de conclusión. “La Señora Williams”, informó la revista Times, “lanzó besos”» Ibíd., p. 327.

Mary Lou Williams fue la primera invitada al programa de radio Piano Jazz de la Radio Pública Nacional de Estados Unidos dirigido por la pianista Marian McPartland.

Marian McPartland

Marian McPartland, la pianista británica que hizo carrera en Estados Unidos

«Margaret Marian Turner vino al mundo un 20 de marzo de 1918 en Slough, un arrabal londinense sin mucha historia. A los 3 años era ya el centro de atención en las reuniones familiares». Así se inicia la breve biografía del obituario de El País del 26 de agosto de 2013.

Los padres de la pianista prodigio londinense querían que ella hiciera carrera como pianista de música clásica, pero su pasión por el jazz la llevó por otros caminos menos ortodoxos. Entre ellos, a las tropas de la USO, la legendaria organización sin ánimo de lucro encargada de entretener a los soldados en los frentes de la Europa en guerra, y por donde pasaron muchos músicos de jazz, incluyendo bandas femeninas. Allí conoció a Jimmy McPartland, con quien compartió escenario y contrajo matrimonio en 1945, poco después de la guerra. La pareja se trasladó a Nueva York, al epicentro de la vanguardia jazzística.

Marian McPartland no tardó en sumarse a las filas de los músicos del nuevo bebop, ya que, como le decía su marido, ella era capaz de tocar cualquier cosa, – todo de puro oído –. Marian McPartland coincidió en esa época con Mary Lou Williams en la escena de jazz, quien fue además, como se ha mencionado antes, su primera invitada en el programa de radio de jazz que inauguró a finales de 1978.

Además de derrochar talento como intérprete, McPartland es importante de recordar por su gran trabajo para dar visibilidad a las mujeres en el mundo del jazz. Fue miembro desde su primera edición, del Festival de Mujeres en el Jazz de Kansas City, que arrancó en el año 1978, y que en su tercera edición de 1980 volvió a reunir a la mayoría de las integrantes de las International Sweethearts of Rythm en una edición dedicada a homenajear el papel de esta banda femenina en el jazz. También por su trabajo divulgativo desde la radio, donde permaneció activa hasta el final de su vida.

Judy Chaikin, en el making-off de su documental «The Girls in the Band», nos describe a Marian McPartland como una «profesional consumada». En la visita que le realizó en su casa, Judy cuenta: «era fácil imaginarse que tan pronto como nos marcháramos, Marian iba a seguir trabajando en preparar su siguiente actuación. Estaba rozando los noventa años y no tenía intención de bajar el ritmo». Y se dice que murió sonriendo, pues siendo Marian, no podía ser de otra forma.

En la web de NPR Radio están archivadas y accesibles muchas de esas las ediciones del programa de radio en las que McPartland recibe a músicos, los entrevista, los pone a tocar el piano y a veces se une en un dúo con ellos. 

Melba Liston

Melba Liston

«Pocas instrumentistas (y no muchos hombres) cuentan con credenciales tan sobresalientes en el jazz como las de Melba Liston. Durante mucho tiempo Melba fue la única mujer en América que tocase el trombón jazzístico de forma seria, codo con codo con músicos masculinos. Y ella actuó con los mejores desde el principio». Así nos presenta la escritora Linda Dahl a Melba Liston en su libro Stormy Weather, the Music and Lives of a Century of Jazzwomen, un libro editado por primera vez en 1984 y en el que la autora recoge información sobre la vida y el trabajo de Liston, tras haberla entrevistando en su piso de Nueva York.

No obstante, la carrera de Liston no se limita a codearse con músicos de primera talla. Melba también realizó una contribución relevante en el mundo del jazz como compositora y arreglista. Hizo arreglos para la banda de Dizzy Gillespie y para otros músicos de jazz.

Melba Liston nació en Kansas City en 1926, y a la edad de diez años se trasladó a Los Ángeles con su madre. Liston era hija única, creció sin muchos niños a su alrededor, y a través de la música encontró su lugar en el mundo. Su infancia y adolescencia transcurrieron en gran medida durante la Gran Depresión, etapa difícil, que, sin embargo, en el marco de los programas del New Deal, le dieron la oportunidad de entrar en un programa de formación musical que dirigía una mujer, Mrs. Alma Julia Hightower, por cuya aula en Los Ángeles pasaron varias leyendas de jazz, entre otros, Dexter Gordon, Charles Mingus o la propia Liston.

Alma Hightower creó una banda a la cual nombró Miss Hightower and the Melodic Dots en la que Liston estuvo hasta que cumplió los 16 y pudo empezar a ganarse la vida legalmente como músico de jazz. Su primer empleo fue en el Lincoln Theatre de Los Ángeles, donde casi de casualidad, con el fin de sacar a su banda de un apuro, descubrió su talento escribiendo arreglos.

Tras pasar por las formaciones de Gerald Wilson y Count Basie, Liston fue seleccionada por Dizzie Gillespie para formar parte de la banda que formó en 1949, con músicos jóvenes que posteriormente se convertirían en leyenda, entre ellos John Coltrane. La selección no sentó muy bien entre los chicos, que la recibieron con desdén, según relata Liston en la citada entrevista de Linda Dahl, pero finalmente tuvieron que cerrar el pico al ver la calidad de su trabajo, el cual Gillespie le había pedido que trajera con ella el día de su presentación.

En 1958 Melba grabó su primer disco como líder de banda, Melba Liston and Her Bones, a la par que continuaba con una carrera en la que se ganó el respeto de los músicos como arreglista de bebop y posteriormente exploró otros estilos como el afrobeat o el motown.Tras un inciso de 6 años en Jamaica dedicada a la docencia musical, Liston volvió a los escenarios y la composición musical en 1979 y permaneció activa en la escena de jazz de Nueva York hasta bien entrados los años 90.

Alice Coltrane

Alice Coltrane

Alice Coltrane es una figura tímida y escurridiza poco comentada en los libros de historia del jazz, que adquirió el apellido Coltrane en 1965 de John Coltrane, quien fue pareja sentimental y padre biológico de 3 de sus cuatro hijos.
Alice McLeod nació en 1937 en Detroit. Desde los 7 años y por un período de al menos diez años recibió formación musical clásica en piano y arpa. Paralelamente creció sumergida en el sonido gospel de la iglesia los domingos, donde tocaba habitualmente el órgano, como relata ella misma en la entrevista que le hizo Marian McPartland en su programa de radio emitido en diciembre de 1981.

Tras una estancia en París, se trasladó a principios de los años 60 a Nueva York y comenzó a tocar con el grupo que lideraba Terry Gibbs. Bajo la batuta del vibrafonista Gibbs podemos escuchar la primera grabación con Alice Coltrane al piano, un trabajo que reinterpreta temas clásicos de la música popular judía, algunos tan conocidos como «Bei Mir Bist du Schön». El álbum se grabó en 1963 y se tituló «Terry Gibbs Plays Jewish Melodies in Jazztime». Durante esta misma etapa Alice coincidió en la programación del Birdland con John Coltrane.

Allí se conocieron en 1963 y pronto intimaron en una conexión que posiblemente podría encajar en la conocida expresión del poema de Shakespeare «marriage of true minds» empleada entre otros, para describir la conexión que mantuvo unidos al matrimonio de escritores Virginia y Leonard Woolf. Este matrimonio jazzístico, sin embargo, apenas duró 4 años, ya que en 1967 John Coltrane murió de cáncer de hígado y dejó a Alice viuda con cuatro hijos pequeños a los que sacar adelante.

La experiencia de enfrentarse a la pérdida John, «el Padre», como ella le llamaba, aceleró un proceso transformador de la vida de Alice, quien con el paso del tiempo dejó la carrera profesional de la música para centrarse en sus funciones de líder espiritual, siguiendo una corriente ecuménica y vedántica del hinduismo. En esta nueva etapa vital, cambió su nombre por el de Turiyasangitananda, un complicado nombre que, para que sus hijos se lo aprendiesen correctamente, deletreó con fichas magnéticas en la nevera de su cocina.

Su nuevo papel en el mundo, sin embargo, no estuvo reñido con su creatividad musical, la cual a partir de entonces se generó en un entorno underground, con actuaciones musicales celebradas en directo los domingos en el Ashram que dirigía en California, y grabadas únicamente en cintas de casete que se ofrecían en exclusiva a los congregantes del Ashram. Estas cintas de casete – finalmente recopiladas en un álbum de 2017 del sello Luaka Bop – muestran una parte relevante del viaje musical ecléctico, experimental y espiritual que recorrió Alice Coltrane a lo largo de su vida, produciendo un maridaje único entre la música gospel de su infancia en Detroit y la música clásica y espiritual de la India, una experimentación musical «flipante y de corte psicodélico», una «visión de cómo la trascendencia (espiritual) podría sonar». Jennifer Lucy Allan, «Alice Coltrane: where to start in her back catalogue», The Guardian, 26 de marzo de 2020.

Tal y como explica ella misma en la citada entrevista que le hizo Marian McPartland en la radio, Alice abandonó las grabaciones de estudio en 1978, dejando tras sí un trabajo discográfico que muestra su afán experimental y sus habilidades como compositora y arreglista, desde el bebop hacia el free jazz y la música cósmica, colaborando entre otros, con figuras del free jazz tan relevantes como Pharoah Sanders, y grabando composiciones propias que hablan por sí solas de su talento artístico. En 2004, animada por su hijo Ravi Coltrane, Alice volvió a los estudios de grabación para realizar su último trabajo de estudio, Translinear Light.

El trompetista británico Matthew Halsall, líder de la banda conocida como «The Gondwana Orchestra» incluyó en su álbum de 2014 un tema titulado «Tributo a Alice Coltrane», un tema que se inspira en el lenguaje desarrollado por esta compositora, que muestra que su espíritu y legado sigue inspirando a nuevas generaciones.

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Raquel Rodríguez es traductora editorial de alemán e inglés y aficionada al Jazz

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