Pee Wee Marquette
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Pee Wee Marquette: el maestro de ceremonias más famoso de la historia

El mundo del jazz está plagado de leyendas urbanas y de personajes con vidas y experiencias que merecerían ser recopiladas en una enciclopedia, tanto por su extensión como por su interés para la comunidad musical. Uno de esos individuos que dejaron su impronta en la historia más extravagante y singular de la década de los 50 y los 60 en Nueva York, fue William Clayton Marquette, más conocido como «Pee Wee» Marquette.

Mi primer encuentro (de forma consciente) con Pee Wee fue hace unos meses, cuando adquirí una magnífica reedición que el sello “Blue Note” lanzó de los dos volúmenes de “Meet you in the jazz corner of the world”, album del incombustible Art Blakey y sus Jazz Messenger. Y digo “de manera consciente” porque estoy seguro que al igual que muchos de ustedes, había oído antes las presentaciones de Pee Wee en multitud de grabaciones del “Birdland” sin haberme preguntado hasta el momento la identidad de esa voz tan particular (siempre me pareció una mujer, pero resultó ser un hombre…). Por cierto, una curiosidad acerca de esta grabación: “Blue Note” tuvo que buscar un título alternativo al lógico y esperado “Meet you at Birdland” por un conflicto con un sello discográfico llamado “Birdland”; suponemos que los primeros no quisieron hacer publicidad gratuita a sus competidores. De ahí este largo título para un álbum grabado, eso sí, en el verdadero epicentro del jazz mundial.

Pee Wee Marquette nació en 1914 en Alabama y por su evidente problema de crecimiento corporal pronto una banda de Nashville se fijó en él y lo contrató para bailar y hacer bromas en los descansos. Treinta años más tarde se trasladó a New York, y allí comenzó a trabajar de anfitrión en el mítico “Club Zanzibar”. Es en 1949 cuando empieza su andadura como maestro de ceremonias en el “Birdland”, tarea que desarrolla de manera apasionada durante más de 15 años, hasta 1965.

Este hombrecillo de poco más de un metro de estatura al que Lester Young bautizó como “half a motherfucker” (creo que no es necesaria una explicación, aunque sí una razón que ustedes deducirán al final del artículo), se hizo famoso gracias a las presentaciones de las actuaciones que cada noche se daban lugar en el antiguo Birdland. Una especie de maestro de ceremonias o “MC”, que ya es leyenda por su labor y sobre todo por su comportamiento bizarro y extravagante. 

Pee Wee Marquette: insultos o propina

Su presencia en las pocas imágenes que se conservan de Pee Wee Marquette nos desvelan a una persona comprometida con su tarea y con su imagen de presentador de artistas que a buen seguro consideraba importantes; bien vestido y repeinado, con pajarita y trajes oscuros sobre camisas blancas. Ataviado a veces con un sombrero de chófer y con un bastón para compensar una cojera quizá relacionada con sus problemas de crecimiento. No les niego que, aunque les parezca osado, el pequeño Pee Wee me recuerda en ocasiones a los enanitos que recorren las pistas de los circos para deleite de los más pequeños. Bromas aparte, en sus exhuberantes presentaciones de los artistas denota pasión por su trabajo y quizá un ímpetu provocado por las propinas recibidas por parte de los propios músicos.

Pee Wee Marquette

Es precisamente por este tema de las propinas por lo que su historia cobra, si cabe, más comicidad aún. Al ser el encargado de las presentaciones de todos los músicos sobre el escenario, se reservaba el derecho de pronunciar mal adrede sus nombres en caso de no recibir una propina. La anécdota más famosa ocurrida con este canijo cascarrabias tuvo lugar con el pianista y compositor estadounidense Horace Silver​, que ante la negativa de pagar los “honorarios” del pequeño Pee Wee, tuvo que sufrir la humillación de ser presentado en pleno «Birdland» como “Whore-Ass-Silber”, que pronunciado suena igual -o casi- que el nombre del artista, pero tiene un significado totalmente diferente y que, si me permiten, no reproduciré en este elegante blog.

Sí les animo a traducirlo con alguna de las muchas herramientas virtuales, para su deleite o escándalo. Tras varias noches soportando esta cómica aunque desagradable presentación, Horace Silver accedió a pagar los 5 dólares de propina al MC del “Birdland”, y a partir de entonces pudo despreocuparse de escuchar cada noche ese incómodo apelativo.

Quizá de los testimonios sonoros que se conservan sobre los artistas que conocieron a Pee Wee Marquette, este del vibrafonista estadounidense Bobby Hutcherson sea el que mejor refleje su carácter molesto e irritante a la par que socarrón:

Pee Wee se me acercó, llevaba un cigarro grande y largo en la boca y me dijo: «¿Quién eres?» Le dije: «Soy Bobby Hutcherson y voy a tocar con Al Gray y Billy Mitchell». Entonces me echó una gran bocanada de humo en la cara y me dijo: «Guarda tu instrumento y sal de aquí. No te necesitamos. Tenemos a Lionel Hampton y Milt Jackson, no te necesitamos». Aunque yo era joven también era más grande que él, así que dije: «No me vas a echar de aquí, soy mejor que él». Y seguí afinando mi instrumento. De Pee Wee era conocido que si no le agradabas de inicio, estropearía tu nombre en la presentación de aquella noche. Mucha gente solía entrar al club solo para escuchar simplemente cómo destrozaba tu nombre cuando te presentaba. Y así, durante la primera semana, hizo el anuncio del grupo. Decía: «Damas y caballeros, del rincón del jazz del mundo, Birdland, la calle 52 y Broadway, el sexteto Al Gray / Billy Mitchell con Al Gray, Billy Mitchell», y cuando llegó a mi nombre «y Bubba Hutchkins al vibráfono». Y dije: «¡Oh Señor!». Al acabar la noche estaba en un hotel al otro lado de la calle llamado Alvin Hotel. Yo estaba en la habitación de Al Grey cobrando por el concierto cuando alguien llamó a la puerta; Al me dijo que abriera. Abrí y era Pee Wee Marquette, de nuevo con un gran cigarro en la boca y  echándome un montón de humo en la cara. Me dijo: «Oye, ¿tienes algo para mí?» Yo sabía que estaba esperando algo de dinero, así que le dije: «¿Estás bromeando? ¡No de la forma en que me has estado presentando!» Al Gray gritó: «¡Dale 5 dólares!» En 1960, ¡5 dólares era mucho dinero! Y entonces dije: «¡No le voy a dar 5 dólares!» Me insistió: «Dale 5 dólares. Verás la diferencia». Entonces le di 5 dólares. Y Pee Wee me dijo: «Gracias”. Cerró la puerta y se fue. Efectivamente la siguiente semana Pee Wee presentó al grupo de esta manera: «¡De Birdland, 52nd Street y Broadway, Al Gray, Billy Mitchell y Bobby Hutcherson!» Y Al Gray se volvió hacia mí y me dijo: «¿Ves lo que hacen los 5 dólares? ¡Ahora todo el mundo sabe cuál es tu nombre!»

También Mort Lewis, uno de los managers del jazzman Dave Brubeck, dejó testimonio escrito sobre nuestro protagonista en el libro “Take Five: the public and private lives of Paul Desmond”:

Había un enano negro, Pee Wee Marquette, que era el maestro de ceremonias en Birdland. Y en cada acto que tocaba allí, los músicos tenían que darle cincuenta centavos y él anunciaría sus nombres al presentar a la banda. Dave Brubeck le dio cincuenta centavos, Joe Dodge le dio cincuenta centavos y Norman Bates le dio cincuenta centavos. Paul Desmond se negó a pagar un centavo. Y cuando Pee Wee Marquette presentaba a la banda, siempre decía, con esa voz tan aguda: «Ahora el mundialmente famoso Dave Brubeck Quartet, con Joe Dodge en la batería, Norman Bates en el bajo», y luego puso su mano sobre el micrófono y se volvió hacia Dodge y dijo: «¿Cómo se llama ese gato?» refiriéndose a Paul Desmond. Luego quitaba la mano del micrófono y decía: «En el saxo alto, Bud Esmond». A Paul le encantaba.

Si tras la presentación de este portero cascarrabias del «Birdland» aún le quedan ganas de verlo en vivo y en directo, en febrero de 1985 David Letterman lo entrevistó en su famoso “late night” para la NBC. Buceando un poco por Internet encontrarán el vídeo de la entrevista completa para saciar su curiosidad.

Queda claro a través de estos testimonios que a Pee Wee Marquette era mejor tenerlo como amigo, porque de enemigo podía destrozar tu reputación cada noche antes de comenzar a tocar. Aun si saber mucho más de música que los nombres de los instrumentos y sus intérpretes, podría presumir a día de hoy (y lo haría con vehemencia, estoy seguro) de tener publicada una grabación donde se recopilan sus más famosas presentaciones de los numerosos artistas que pasaron por el “jazz corner of the world”. No dejen de escucharlas, sobre todo como anticipo a los grandes temas que introdujo en el mítico club en el que durante tantos años trabajó. Es historia del jazz, y siempre merece la pena dedicarle un ratito para ponerse en el contexto de la bella música que los amigos (y enemigos) del pequeño Pee Wee Marquette nos dejaron.

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