Rosetta Reitz
Historia, Otros

Reitzstraat: la calle holandesa que homenajea a las mujeres del jazz

Puede que el nombre de Rosetta Reitz no os diga prácticamente nada. Y sin embargo, esta productora norteamericana de blues y jazz se ha convertido en toda una celebridad, casi sin quererlo, en la ciudad holandesa de Leiden, situada a unos 30 kilómetros de Amsterdam. Conocida internacionalmente por ser el lugar de nacimiento de Rembrandt, hasta hace unos meses nada hacía sospechar que el empeño de sus vecinos podía situarla en el mapa del jazz.

Pero comencemos por el principio. La historia arranca en la Reitzstraat (la calle de Reitz), una de esas calles de barrio a las que salvo los que viven en la zona, prestan atención. Y hubiese pasado desapercibida durante mucho más tiempo, si uno de los habitantes del barrio no hiciera notar que resultaba inadmisible seguir manteniendo el nombre de una calle dedicada a Francis W. Reitzpolítico sudafricano (1844-1934) perteneciente al régimen del Apartheid.

Es así como un grupo de vecinos toma la decisión que ha llegado el momento de que la calle, sin perder su nombre (ya sabemos lo «ordenados» que pueden llegar a ser los holandeses), sí que al menos se dedique a alguien que realmente lo merezca y a ser posible, que sea una mujer. Tras una búsqueda en Internet, los impulsores de la iniciativa dan con el nombre de Rosetta Reitz y cuando descubren quién es en realidad, deciden que ya no hay vuelta atrás.

Sin pedir permiso al ayuntamiento, escriben una carta a Rebecca Reitz (ya que su madre, Rosetta, fallece en 2008) en la que le explican su proyecto y que por supuesto, está más que invitada para la inauguración oficial. Como en realidad el nombre de la calle no cambia, poco pueden hacer las autoridades, que acatan el cambio y callan. ¿Pero quién era Rosetta Reitz?

reitzstraat

Rosetta Reitz: impulsando el talento de las mujeres

Nacida en la ciudad de Utica (Nueva York) en 1924, Rosetta Reitz pronto se aficionaría al mundo del jazz, género musical al que acabaría dedicando su vida, en parte por influencia de sus parejas (músicos de jazz ellos mismos).

Colaboradora de varias publicaciones, en sus primeros años profesionales se dedicaría principalmente a cubrir la escena del jazz en medios como «The Village Voice» para después preocuparse por el papel que ocupaba la mujer en una escena (hablamos de los años ´70) que a menudo sólo valoraba su papel como cantantes…mirando con escepticismo todo lo demás. Así lo contaría más tarde: «Ya que he sido aficionada al jazz toda mi vida, ¿por qué el jazz es un dominio masculino? Así que empecé a investigar y a buscar a las mujeres … ¿Pero eran sólo vocalistas? ¿Quiénes eran? ¿Sobre qué cantaban? Resulta que estaban allí todo el tiempo. No se les prestaba atención ni se les consideraba importantes».

Para dar voz a esas mujeres comenzó a trabajar en su propio libro. Pero a medida que exploraba y entraba en los orígenes del blues y del jazz se dio cuenta de que más que articular un relato, o explicar una historia, lo que quería hacer era dar voz a mujeres que tenían mucho talento y cero oportunidades. Nace así Rosetta Records.

Rosetta Records

En su nuevo papel como productora discográfica, Reitz se estrena con «Mean Mothers, Independent Women’s Blues, Volume 1», que recogía actuaciones de cantantes como Ida Cox, Bertha Idaho o Harlem Hannah, grabadas entre los  ’20 y los ’40.

Escoge temas poderosos, que se alejan del clásico de la «mujer enamorada» y que, más bien al contrario, como en «You Ain’t Gonna Feed in My Pasture Now,” Maggie Smith, en un tema de 1926, le hace saber a su hombre que ya no es bienvenido a su mesa o a su cama y le informa que acaba de ser reemplazado.

Tras su estreno discográfico, Reitz produciría otros tres álbumes protagonizados por mujeres: «Women’s Railroad Blues», «Red White and Blues: Women Sing of America» y «Piano Singer’s Blues». Por supuesto, fue más allá de las vocalistas y en Rosetta Records también había espacio para las instrumentistas de jazz, como la trompetista Valaida Snow, la virtuosa del piano, o la Dorothy Donegan Sweethearts of Rythm, una big band compuesta exclusivamente por mujeres.

Al ser una discográfica muy pequeña, Reitz se encargaba prácticamente de todo: seleccionar el material, gestionar los derechos, diseñar las portadas de los álbumes o incluso, enviarlos por correo desde su apartamento en Chelsea.

Hasta su muerte, Reitz continuó poniendo en valor el trabajo de las mujeres a través de grabaciones, artículos y conferencias, así como en conciertoscomo «Blues Is a Woman» de los años 80 en Avery Fisher Hall, que presentó Sippie Wallace, Big Mama Thornton, Nell Carter, Koko Taylor y otros.

El libro que ella había comenzado a escribir, Women’s Blues & Jazz: Their Magic, 1920 a 1950, permanece inédito, aunque su introducción puede leerse en el sitio web creado por Rebecca como homenaje a su madre.

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