Cine, Otros

Diez películas a ritmo de jazz

Cada vez que una película lleva la música como parte integral de su guion gana muchas papeletas para que acabe en mi lista de favoritas. Por eso mismo, llevo ya algunos años anotando todas esas películas que me han gustado de forma especial por su contribución a empaparnos de buena música, a la par de contar con un buen guion. Aquí pues, mis diez películas jazzísticas favoritas.

New Orleans, Arthur Lubin, 1947

Hay varias razones para ver esta película. En primer lugar, se trata de una de las pocas apariciones en el cine de Billie Holiday. En segundo lugar, la música tiene la firma de Louis Armstrong y Woody Herman. Mientras Billie interpreta un carácter ficticio llamada Andy, Louis Armstrong y Woody Herman aparecen como tales. A nivel de guion nos puede resultar algo simple. Sin embargo, tiene algo interesante que aportar al recordarnos que la música no está aislada del contexto social en el que surge. Es una buena elección para momentos navideños y familiares. Apta para todos los públicos.

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Música y Lágrimas (The Glenn Miller Story), Anthony Mann, 1953

En este caso se trata de otra película muy dulce, ideal para la Navidad y agradable para todos los públicos. El final, eso sí, como la propia biografía del músico, es trágico. Si bien está categorizada como «biopic», nos encontramos con un ejemplo de cine clásico y elegante que no llega a forzar las ambiciones biográficas y que por el contrario refleja bastante bien la evolución del sonido de Glenn Miller hasta tener carácter propio.

Interesante por su aparición de Louis Armstrong haciendo – una vez más – de sí mismo acompañado de otras figuras legendarias como Gene Krupa. También por la pequeña muestra de Lindy hop a cargo del propio Miller y de su mujer, quien consigue hacer un «swing out» elegante con tacones de aguja, lo cual, como aficionada al Lindy hop, me parece toda una proeza. Es también muy ilustrativa del papel que el swing tuvo en dar fuerza moral a las fuerzas aliadas, un tema que ya comentamos en este artículo.

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Noche de pesadilla (All Night Long), Basil Dearden, 1962

Refinado cóctel para iniciados en el jazz, con altas dosis de drama emocional inspirados en la obra «Othelo» de Shakespeare. Un ejercicio cinematográfico de buen gusto para los amantes de la estética de los años 60. La película cuenta con apariciones de músicos de “primera división”: Dave Brubeck, Charles Mingus, y el desarrollo de la historia gira en torno a una especie de fiesta de sábado noche que hace las veces de jam session y en la que varios músicos hacen una muestra de su propio bagaje musical.

Desde el bop a la música brasileña, la paleta de sonidos integrados en el guion de esta película es amplia y refinada. En el albor del movimiento de los derechos civiles, esta película muestra un nivel sorprendente de integración racial que, sin embargo, se resquebraja un poco por las inseguridades personales de algunos de sus protagonistas y las manipulaciones retorcidas de otros. Me he quedado con ganas de ver la obra original de Shakespeare para poder comparar similitudes y diferencias.

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La Conversación (The Conversation), Francis Ford Coppola, 1974

Thriller a cargo de uno de los mejores maestros del cine del Siglo XX cuyo gusto por el jazz se cuela por todos los resquicios de la película, en la que la psique humana juega un papel importante en la elaboración del guion.

La tensión en la película se va gestando a fuego lento, a la par que la música juega un papel fundamental en describir el estado de ánimo del protagonista, el cual, además de ser detective profesional, es saxofonista aficionado al jazz. La película nos regala unos buenos fraseos de saxofón al comienzo y al final y se complementa con otros estándares de jazz y por una banda sonora rica en armonías que emplean el lenguaje del jazz con holgura.

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The Cotton Club, Francis Ford Coppola, 1984

Es probablemente la película que mejor homenaje rinde a la música que sonaba en el Harlem de los años 20. Una historia de artistas de jazz ficticios que tenían en el Cotton Club su escenario y punto de encuentro. Cargada de música y baile, de hot jazz, blues, stride, claqué …

The Cotton Club es una película que te pasea por las luces y sombras de una época tan especial como fue la era del jazz y los años de la ley seca. Entrelazando varias historias, incluyendo la historia del gánster despiadado que decide todo, la película es sofisticada, entretenida, amena, casi adictiva.

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Acordes y Desacuerdos (Sweet and Lowdown), Woody Allen, 1999

Hablar de cine y de jazz y no hablar de Woody Allen sería un error gordo. Es harto sabido que su música favorita es el hot jazz, el swing, el dixieland, y que además de director de cine, Woody Allen es clarinetista. Empapa todas sus películas de la música que ama. Pero su dedicatoria más clara al jazz – a la par que a sí mismo, según la crítica de Los Angeles Time – es Acordes y Desacuerdos.

La película combina entrevistas propias de un documental con un bonito despliegue de rodajes en interiores y exteriores para darle vida a un carácter ficticio y legendario que en la historia se equipara y se mide con el guitarrista francés Django Rheinhardt. Acordes y Desacuerdos describe con precisión la estética de la era del jazz y nos recrea con buenas sesiones de música: supuestos conciertos de la leyenda ficticia y jam sessions privadas en Chicago que nos evocan dulcemente la esencia de aquellos tiempos cuando los “inventores” del jazz se trasladaron a aquella metrópolis. A nivel musical es un buen homenaje a Django Rheinhardt y cuenta con estándares y temas del propio Django, pero también de Duke Ellington y algunos de los grandes éxitos del Tin Pan Alley.

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Cold War, Pawel Pawlikowski, 2018

El director de esta película quiere mostrar en su trabajo cómo el contexto histórico y sociopolítico se entreteje y define las historias íntimas y particulares de cada persona. En Cold War, un guion inspirado en la historia de sus padres, Pawlikowski elige la música y la danza como forma de mostrar la evolución temporal de la historia. Wiktor, pianista y arreglista profesional, encuentra en el jazz el vehículo perfecto para llevar una existencia camuflada en el exilio.

En París es dueño de una vida bohemia y un espacio para ser el artista libre que quiere ser. Sin embargo, la música no tiene una fuerza suficiente para sujetarle en esa existencia exiliada cuando el corazón le manda volver a cruzar hacia el bloque soviético. El deseo y la pasión se transforman en tragedia cuando el Estado se inmiscuye en esas historias personales. Una película que a nivel visual y sonoro es bella y profunda. Esta película es una reconstrucción de las vidas de muchas personas que cruzaron el telón de acero, en este caso concretadas en las historias de un pianista y músico de jazz y una cantante y bailarina folclórica.

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Billie, James Erskine, 2019

Aunque teóricamente se trata de un documental y está basado en una década de recopilaciones de la periodista Linda Kuehl, el trabajo se desarrolla empleando ampliamente recursos cinematográficos, tal y como comentamos en este otro artículo en el que analizamos en mayor profundidad los diferentes intentos de retratar la vida de Billie Holiday, incluyendo este mismo. Esta película tiene un estilo que a mí personalmente me recuerda a algunos de los trabajos de grandes directores de cine, como el citado Francis Ford Coppola o David Lynch.

La ausencia de voz en off, y el efecto inquietante de una historia dentro de otra historia hacen que este documental te retenga el aliento hasta el final. La cinta engancha, conmueve e inquieta como una buena película de ficción, sin por ello caer en el error de trivializar los temas en ella tratados. El resultado es que el estado anímico se ve más gravemente afectado al saber que es un trabajo documental y no de ficción. No recomendable, pues, para un público muy joven; no por cuestiones moralistas, sino porque hace falta un mínimo de madurez y experiencia vital para poder digerirla y apreciarla. En España no hemos conseguido despejar la incógnita de si se estrenará oficialmente o no. Entre tanto, siempre la podéis comprar en DVD a través de Amazon.

Puedes verla en: DVD

Ma Rainey’s Black Bottom, George C. Wolfe, 2020

Aunque ha decepcionado a muchos, yo he decir que el ejercicio ha merecido el mes de suscripción a Netflix empleado principalmente para ver este trabajo. Para mí el efecto más que decepcionante ha resultado duro, recordándome a las sensaciones que me producían las obras de teatro costumbristas que me tocó leer durante el bachillerato.

La misma sensaciones de sofoco ante una realidad estancada, con personajes limitados por las circunstancias que les rodean, donde la frustración acaba teniendo efectos amargos. A nivel musical, la película se queda algo corta en su capacidad de reflejar la grandeza del blues de Ma Rainey. La música está compuesta por Branford Marsalis, y no corresponde exactamente a blues originales de la época, pero el resultado a nivel sonoro es satisfactorio y se mantiene dentro del canon. A nivel de guion, se agradece evitar la típica estructura de biopic de músico y me parece original que esté centrada en unas horas de la vida del artista, como son las horas de una grabación de estudio.

Puedes verla en: Netflix

Soul, Pete Docter, 2020

Una película existencial sobre temas universales concretados en la figura de un músico de jazz que no termina de despegar como músico y que no quiere una existencia monótona amparada en la seguridad de un sueldo y un buen seguro médico. Divertida y emocionante a partes iguales, es uno de los trabajos de animación más interesante – en mi opinión – que haya producido Pixar hasta el momento.

Por la calidad de su música, a cargo, entre otros, de figuras de la talla de Jon Batiste, por la originalidad del guion, y muy especialmente por mostrar la diversidad cultural y racial de una ciudad como Nueva York. Ojalá siente precedente para la producción de películas para todos los públicos más diversas en temática y personajes. Ojo, no se trata de una película “políticamente correcta”. Se trata de una historia escrita por alguien que tiene los ojos bien abiertos y ha sido capaz de crear algo auténtico sin fines moralizantes ni finales ñoños predecibles.

Puedes verla en: Disney+

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