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Entrevistamos a Marina Fernández, coordinadora de Plataforma Jazz España.

Marina Fernandez es la CEO de Martinico, una empresa dedicada a la gestión cultural. Desde 2008 Marina ha estado involucrada en profesionalizar e internacionalizar el jazz hecho en Andalucía y desde el último año está trabajando a nivel nacional como coordinadora de la Plataforma Jazz España.

Marina y yo nos hubiéramos cruzado en abril de 2020 en Bremen, pero la pandemia nos canceló esos planes. Meses después yo empecé a escribir en Caravan Jazz y me propuse que a partir de 2021 iba a dar visibilidad a todo lo que ha ido ocurriendo en la escena de jazz en Andalucía en los últimos años, años en los que, paradójicamente, yo he estado muy lejos, prestando atención a otras escenas y a otras músicas. Pero nunca me he olvidado de dónde vengo y me ilusiona poder emplear Caravan como una excusa para conocer mejor qué esta ocurriendo en la escena musical en Andalucía y en el resto de España.

El 5 de marzo entrevisté a Marina Fernández, con quien llevo ya unos meses en contacto vía WhatsApp, a espera de poder conocernos pronto en un festival de jazz en Europa o España.  

¿Cómo surge Martinico y cuál es el objetivo o la misión detrás de todo esto?

Marina: Este proyecto surgió hace bastantes años ya, cuando yo empecé con todo el tema de la cultura y del jazz, en 2009 aproximadamente, cuando también empecé con el Festival de Jazz de Cádiz. En ese momento empecé como autónoma con temas de booking y me centré en organizar el Festival JazzCádiz. El festival lo empecé con una asociación sin ánimo de lucro llamada Asociación Qultura, y desde hace unos años lo hacemos con la propia Asociación Festival JazzCádiz.

Durante un tiempo mantuve la firma Martinico un poco aparcada porque me involucré en otros proyectos relacionados con el mismo objetivo, impulsar el jazz andaluz. En 2013 me fui a Málaga con el proyecto educativo de Tete (Leal) y con ese proyecto, el CAMM, he estado hasta 2019, y en paralelo he hecho también otras cosas. En 2019 retomé Martinico con el mismo nombre, para volver para volver a trabajar en la gestión cultural como freelance con mis proyectos. Martinico es un seudónimo que he utilizado siempre para mis cosas. Es un apodo. Mi abuelo me llamaba así. Tiene ese punto personal.

Llevo en este sector desde 2008 y he pasado por muchos formatos y casi siempre vinculado al mundo asociativo y a la creación de diferentes estructuras, estructuras que he ido viendo que eran necesarias; estructuras culturales y relacionadas con el jazz.

Por hacer un recorrido lineal, empecé en 2008 con el Festival de Jazz de Cádiz. En 2013 me sumé al proyecto del CAMM con Tete Leal. En 2015 con otras asociaciones pusimos en marcha Andajazz – la Federación Andaluza de Asociaciones de Jazz de Andalucía –, el Sindicato de Músicos de Andalucía y la Asociación de Jazz de Cádiz, El Musicario.

En 2019 inicié el proyecto de Jazzahara, que tuvo un nacimiento muy mágico, muy curioso y finalmente un poco accidentado (por iniciarse justo un año antes de la pandemia) y ese mismo año impulsamos también la creación de la Plataforma Jazz España.

Jazzahara, ¿cómo surgió esa idea?

Marina: El tema del jazz andaluz para mí ha sido un tema importante y lo sigue siendo como al principio. De mi generación hay muchos músicos andaluces que cuando empezaron a estudiar jazz, en Andalucía no había formación adecuada y se fueron a Madrid, Barcelona, San Sebastian u Holanda etc.

Y luego hubo un efecto de retorno que coincidió más o menos con el momento en que yo empecé a trabajar en este tema. Cuando empecé me di cuenta de que en Andalucía había (y sigue habiendo) muy buenos músicos, mucho jazz creado en Andalucía y mucha energía creativa en la escena actual. Así que yo sintonicé mucho con ese tema viendo que en Andalucía hay talento, hay músicos de mucho nivel y eso había que ponerlo en valor de alguna manera. Esto para mí ha sido un tema muy importante en mi trayectoria. En el festival de Jazz de Cádiz hicimos que esto cobrase visibilidad, hicimos exposiciones y charlas en torno al concepto de jazz andaluz y siempre hemos programado a jazzistas andaluces. A la par se creó la Federación (Andajazz) y se creó el Sindicato.

En febrero de 2019 me invitaron a una feria internacional. Yo hasta ese momento no había entrado en contacto con ninguna feria internacional y al recibir esta invitación me animé a ir. Era la feria JAZZ I AM, organizada por el Taller de Músics de Barcelona. Fue su primera edición, fue muy bonita, hice muchos contactos y me volví super contenta.

Justo a las dos semanas de volver de esa feria me llamaron de Zahara de los Atunes donde yo ya estaba intentando programar un festival de jazz y me confirmaron que el festival de jazz se podía hacer y además me dijeron que el patrocinador principal estaba interesado en que también fuese una feria ¡Y yo justo acababa de volver de una!  Fue todo “clac clac” y muy rápido. Porque normalmente las ferias tardan más en montarse y aquello lo montamos entre marzo y mayo, para poder entrar en un programa de ayudas que finalmente conseguimos y en cuestión de dos o tres meses hicimos la carrera maratoniana de armar una feria internacional que permitía dar visibilidad al jazz andaluz, y esto con un único referente en mente, la única feria que había visto hasta ese momento (Jazz I Am).

En esa feria me di cuenta de que cuando hablaba de “jazz andaluz” eso era una etiqueta muy reconocible, atractiva. Con esa experiencia vi que la etiqueta tenía demanda y ese primer año (2019) nos lanzamos a por ello con mucha decisión, y encontramos apoyo en la Diputación de Cádiz y en el Ayuntamiento de Zahara de los Atunes, de quien nació desde el principio la iniciativa, e hicimos una primera feria en octubre de 2019, que salió muy bien y a la gente de Zahara le gustó mucho. Y los que vinieron de fuera también se llevaron muy buena impresión.

Encuentro profesional en el marco de la feria de Jazzahara

¿Y con qué asocia exactamente la comunidad internacional esa etiqueta de Jazz andaluz? ¿Se piensa en jazz flamenco?

Marina: Sí, principalmente como jazz flamenco, pero no solo. Andalucía se entiende como cuna del flamenco y el flamenco es muy atractivo para mucha gente en el mundo, pero Andalucía también se asocia a creatividad.

A esa idea de “sur creativo” también vinculado quizás con que el jazz se originó en tierras sureñas, y que por eso refuerza esa percepción positiva del jazz andaluz. Pienso que también tiene algo que ver con que Andalucía ha sido tierra de paso de muchas culturas, una tierra con buen clima y atractiva, que facilita la interacción y la creación.  

¿Y Zahara de los Atunes es un destino atractivo pese a las dificultades logísticas de acceso? (no hay conexión ferroviaria…)

Marina: Sí, es cierto que eso es un hándicap del sitio, porque Zahara está un poco perdida entre comillas y las conexiones son malas. Lo que tiene a su favor es que es un espacio de una belleza única y que además tiene mucho turismo de Madrid y de Sevilla.

Y mucha gente del mundo de la cultura, del cine, de la televisión, músicos que veranean allí. De hecho, mucha gente del mundo del espectáculo que veranea allí en Zahara hizo una campaña maravillosa de apoyo a Jazzahara. Zahara tiene esa peculiaridad. Es un sitio pequeñito, pero al mismo tiempo tiene ese atractivo especial para gente del mundo de la cultura que veranea allí. Eso nos ha ayudado a generar ese efecto altavoz.

¿Y cómo os planteáis abordar la edición de 2021?

Marina: En enero de 2020 estábamos en FITUR presentando la segunda edición de Jazzzahara en 2020, que finalmente no se pudo hacer.

Este año va a haber Jazzahara como festival, que se va a hacer en el mes de junio, pero la parte de feria profesional no la vamos a poder hacer con tanto desarrollo. Con el momento de pandemia que vivimos no es posible para el Ayuntamiento y la Diputación hacer una inversión igual a la de 2019, así que el tema de la feria profesional se ve un poco afectado.  

Nos hemos planteado hacerla en formato digital, con streaming y reuniones telemáticas, que es como este año se están haciendo las ferias profesionales. Pero lo malo de ese formato es que es menos atractivo y genera menos participación; en contrapartida, eso sí, hace el evento accesible a mucha más gente de todo el mundo. La feria presencial esperamos que vuelva en todo su esplendor 2022.

Jazzahead, (la feria profesional y festival de jazz que se celebra anualmente en Bremen, Alemania), te había seleccionado como parte del jurado internacional para la German Jazz Expo.

Marina: La German Jazz Expo es una selección de las mejores propuestas de jazz de Alemania. Ellos convocan a un jurado internacional para hacer una selección, para que los ocho mejores proyectos de ese año vayan a mostrarse en Jazzahead. Bueno, y como sabes, Jazzahead es un mercado de exposición, compra y venta de producciones y proyectos musicales.  

Me seleccionaron como parte de ese jurado internacional, participé y fue una experiencia muy bonita. Vi y escuché unos 170 proyectos alemanes, conocí así un poco cómo es la escena alemana y vi proyectos que me gustaron mucho. Entendí un poco mejor la escena alemana también, en el sentido de que es un panorama bastante multicultural. Vi muchos músicos con raíces en otros países y culturas.

¿Vais a participar en la edición virtual de Jazzahead? ¿Bajo qué paraguas?

Marina: Sí vamos a participar como Plataforma Jazz España. Este año con el formato digital se tienen que producir una serie de contenidos que luego cuelgas en un showroom virtual para que los visitantes los visualicen los días de feria.

¿Qué otros proyectos internacionales tiene en marcha ahora Plataforma Jazz España?

Marina: Con Plataforma Jazz España hemos empezado hace un mes un programa de encuentros online al que hemos llamado Jazz Punto Cero y que lo que sobre todo pretende es conectar a los festivales de jazz españoles; este es un año complicado para muchos festivales y como asociación queremos dar todas las herramientas posibles para que los festivales saquen adelante sus programaciones.

Es un encuentro en el que se facilita información de ayudas y fondos como Next Generation Europa, de las ayudas privadas de patrocinadores, las ayudas de Europa Creativa… también poner en contacto festivales nuestros con festivales de otros países… Es en definitiva un programa orientado a festivales españoles para nutrirlos al máximo de herramientas para cualquier momento, pero sobre todo para este momento actual, que es más complicado.

Jazz Punto Cero lo hemos lanzado hace un mes aproximadamente y ya vamos por el cuarto encuentro y está yendo muy bien. La realidad es que hasta que no se ha creado Plataforma Jazz España no había una Asociación que representase al jazz español de cara al exterior. No había ninguna entidad que aglutinara distintos puntos de la geografía española y que sea interlocutor a nivel internacional.

Estos encuentros de Jazz Punto Cero al fin y al cabo, además de compartir herramientas, están sirviendo para hacer una labor de networking y ayudando a que la plataforma vaya creciendo también a nivel nacional.

El año pasado también hemos entrado en contacto a nivel internacional con India, con Corea del Sur y con Francia.

En los eventos internacionales en los que estamos participado ahora nos han felicitado por participar en representación del jazz español, a nivel nacional, porque hasta ahora había presencia a nivel regional. Cataluña, por ejemplo, lleva muchos años trabajando en esta dirección de internacionalización con Catalan Arts, pero a nivel nacional no había hasta ahora una representación del jazz de toda España y el recibimiento en los encuentros internacionales ha sido muy bueno.

Y bueno, con estas participaciones estamos buscando es generar proyectos en 2021 que se puedan ejecutar en 2022 y en esos proyectos el foco está puesto en España, es decir, creando programas temáticos que representen la realidad de lo que es hoy día el jazz en España. Es decir, lo que queremos conseguir es que en los festivales internacionales no se limiten a integrar un concierto aislado de un artista español, sino que se integre un plan de acción que incluya la música por supuesto, pero también otros componentes como algo de gastronomía o algo de artes visuales, para que la marca “Jazz from Spain” sea algo más reconocible.

Y por último, a nivel nacional estamos intentando organizar un encuentro de festivales, que sea más una convivencia y una toma de contacto que una Asamblea formal.

¿Cuándo se ha creado Plataforma Jazz España?

Marina: Pues nace justo a inicios del 2020. Se fraguó un poco antes, pero su puesta en escena fue hace justo un año. Ha nacido en un momento complicado, pero que también ha puesto de relieve más claramente la necesidad de una Asociación de jazz nacional, porque ahora es importante estar unidos y en contacto unos con otros e intercambiar experiencias, contactos, redes etc.

Empezaste con la Fundación del festival de Jazz de Cádiz en 2008 ¿Era la primera edición que se hacía en Cádiz de un festival de jazz? ¿Quién fueron los impulsores de la idea?

Marina: Yo colaboraba desde hace mucho tiempo con mi padre organizando un festival de música de cámara. En aquel tiempo trabajaba como cartógrafa y mi padre tenía con sus amigos una Asociación dedicada a la música de cámara, y yo tenía amigos jazzeros con los que solía quedar para ir a ver conciertos.

Un día en un garito, un amigo que es pianista de jazz y es de Cádiz, Javier Galiana, me dijo que por qué no hacíamos algo para el jazz, aprovechando la experiencia del festival de música de cámara y que ese verano iban a pasar por Cádiz algunos músicos de jazz. Y ahí me hizo la cabeza “clic” y lo propuse a la Asociación y probamos.

Hicimos cuatro conciertos en el Museo de Bellas Artes en Cádiz, en una sala pequeñita. Los conciertos se petaron. Fue una experiencia muy bonita y pensamos: vamos a seguir con esto. Pero los del museo nos echaron, jaja. Nos dijeron que muy bonito, pero que mejor en otro sitio. El museo está lleno de esculturas y el jazz despierta muchas vibraciones que son un poco incompatibles con las figuras delicadas del museo.

Con el festival de jazz empezamos mi padre y yo con otro socio, que se llama Ivan Chorot y que tiene una productora audiovisual. En plan muy familiar todo. Así estuvimos de 2008 a 2013, y en 2013 me fui a Málaga. Y cuando no sabía cómo seguir, surgieron dos nuevos socios, que fueron como dos angelitos de la guarda, Pepe Dorado y Amada Blasco. «Vamos a hacer equipo y seguimos», me dijeron. Este año hacemos catorce años desde esos primeros conciertos en el Patio de Trajano del museo de Bellas Artes de Cádiz.

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Raquel Rodríguez es traductora editorial de alemán e inglés y aficionada al Jazz

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