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Nandi: anatomía de un tema de jazz fusión

Tengo cierta predisposición hacia la música mestiza. Tal vez porque el mestizaje musical de alguna manera conecta con mi experiencia vital de ser extranjera en casa, y en casa una extranjera.

Aunque hayan recibido críticas de puristas y prejuiciosos, Indialucía es un proyecto extraordinario que conecta dos culturas como apenas se había hecho antes y que todo hay que decirlo, a mí me sirvió de puerta de entrada al sonido de la música clásica y folclórica india, profundizando en el primer efecto que tuvo el disco de Ry Cooder y Vishwa Mohan Bhatt, – A Meeting by the River –, cuando lo oí por primera vez extasiada en un callejón de la vieja Mecca hippie, Pushkar, una ciudad destartalada en lo más profundo del Rajastán.

Eso ocurrió al poco de haber aterrizado en India, y ese fue probablemente el primer trabajo de música india al que le presté atención.   Pero esto es una revista de jazz y no de World Music, estaréis pensando quizás… Y con eso podríamos enzarzarnos en una discusión sobre las fronteras de la música, una discusión en la que a menudo los propios músicos no entran.

Pero como esta es una web de jazz, me voy a centrar en desgranar la composición más jazzística que ha puesto en escena Indialucía, entrando hasta donde pueda en sus entrañas, y voy a contaros quiénes son los artífices de este sonido, que – añadiendo una última pincelada anecdótica más –, se convirtió en una suerte de “banda sonora” de mi paso (de algo más de cinco años) por India.

Lo fue tal vez, en un sentido transcendental, por eso de que fusiona sonidos de mi tierra con los sonidos de mi otra tierra de acogida pasando por un piano a contrapunto que emplea claramente el lenguaje jazzístico que a mí tanto me gusta. En un sentido anecdótico lo fue también porque el equipo de mi cochecillo destartalado de Nueva Delhi se acabó tragando ese CD sin querer devolverlo nunca más. Por suerte, como la mayoría de veces sintonizaba All India Radio, no acabé odiando ese disco tragado. Cada cierto tiempo volvía a escucharlo, eso sí, mientras conducía por las avenidas de la megalópolis. Otras veces lo sintonizaba en Spotify en los cascos de Blootooth.

Os presento «Nandi», un triángulo amoroso de raga-jazz, raga-flamenco y de jazz flamenco (o flamenco jazz si lo preferís así). Su carácter alegre y la profundidad conseguida gracias a las armonías que introduce el piano en el tema, convirtieron a esta pieza en el vehículo perfecto para condensar muchas de esas emociones que se me acumulaban cada vez que cobraba conciencia de qué significaba estar haciendo mi vida en India en aquel momento.

En algún momento volvía a ese tema precisamente cuando quería celebrar que estaba viviendo esa experiencia de vivir en un país tan lejano al mío, conociendo mundo, haciendo kilómetros con todos los medios posibles, coche destartalado incluido.

Nandi es el nombre del toro con el que el dios Shiva recorre el mundo. Nandi es el medio de transporte de Shiva, y Nandi es un ardiente devoto del dios al que sirve. Haciendo algo de paralelismo con mi coche de color rojo, el coche era el medio de transporte, mucho menos encantador a la vista que el toro de Shiva – todo hay que decirlo –, y la música en India con la que entré en contacto haciendo kilómetros al volante, la divinidad, el patrimonio inmaterial, al que con este artículo espero venerar un poco como merece.

Nandi es el segundo tema del álbum Acatao (2015) de Indialucía. Es una composición con ritmo de rumba y basado en la raga Bhupali, una raga pentatónica empleada para las primeras horas del anochecer (el primer cuarto o prahara en sánscrito de las 12 horas del día consideradas nocturnas). Como raga pentatónica, es quizás esta una de las más accesibles para un oído poco entrenado en estas estructuras melódicas basadas en el empleo de diferentes escalas y modos, con es el caso de la música hindú y otras músicas de raíz.

De la raga al flamenco….y al jazz

La raga es en sí un sistema complejo de reglas melódicas con margen para la improvisación, y a la hora de escribir este artículo me resulta imposible distinguir qué se mantiene del “raga original” (concepto discutible como ahora veremos) y qué se incorpora exactamente del lenguaje flamenco, además del ritmo de rumba.

En cualquier caso, este tema comparte unos elementos sorprendentes con la propia gestación del jazz, teniendo en cuenta que en este caso se parte de una escala pentatónica (el blues también emplea a menudo ese tipo de escalas) y se incorpora armonización, síncopas y contratiempos propios ahora del jazz contemporáneo, y del ragtime en los tiempos de su gestación.

La raga tiene numerosas interpretaciones diferentes, según la escuela o tradición y el artista que la desarrolle, y reconocer una raga es más costoso que reconocer un estándar de jazz cuando comparamos muchas de sus múltiples interpretaciones y arreglos.

Aquí cuelgo dos ejemplos de la raga Bhupali firmadas por artistas ilustres: Amjad Ali Khan (sarod) y Hariprasad Chaurasia (flauta de bambú o bansuri). Ambas son interpretaciones muy diferentes. En este caso resulta de particular interés la de Amjad Ali Khan por ser sobre un instrumento de cuerda percutida (el sarod) y por tanto, poder compararse mejor con el tema que estamos analizando, guiado mayormente por la guitarra flamenca y el sitar.

En cualquier caso, la desviación más evidente de Nandi en relación a la raga en la que se inspira, es la ausencia de Alap, el movimiento introductorio libre de compás que tiene la raga en su forma más ortodoxa.

«El tema principal fue compuesto por Avaneendra Sheolikar (el sitarista del conjunto) Pero yo me ocupé del arreglo y de la armonía de esta pieza. La idea original que teníamos era la de crear una pieza que fuera ligera, agradable y melódica. Además, queríamos que la canción fuera corta para poder estar en las playlists de radio», nos cuenta Miguel Czachowski, guitarrista flamenco y líder de banda en Indialucía.  

«Desde el principio, quería que la pieza sonara con un piano de jazz, igual que otra pieza nuestra, Raag ‘n’ Ole, de nuestro primer álbum. Fue una maravillosa idea que Leszek Możdżer tocara el piano porque es el mejor pianista polaco del momento y me encanta su estilo de tocar e improvisar. Aceptó tocar porque le gustó mucho la idea del álbum y el tema en sí; aun así, supuso un desafío para él».

Secretos de alquimista

Leszek Możdżer, el pianista que oímos en Nandi, es un talento reconocido en la escena europea de jazz, con recorrido musical internacional y trabajos firmados en solitario y en colaboración con otros artistas europeos como Iiro Rantala, Michel Wolny, o Lars Danielsson. Leszek Mozder se graduó en 1996 en el Stanisław Moniuszko Academy of Music en Gdańsk. Su introducción en el mundo del jazz – según cuenta el artista en su página web – fue cuando empezó a formar parte de la banda del clarinetista polaco Emil Kowalski y más profundamente con la banda Miłość (Love) formada en 1991. Leszek Możdżer tiene varios álbumes grabados para la discográfica alemana ACT, uno de los sellos discográficos de jazz europeo más reconocidos.

El compositor y líder de la banda Indialucía es Miguel Czachowski, un guitarrista flamenco nacido en Polonia, que habla fluidamente español y que como guitarrista es en gran medida autodidacta, aunque también nos cuenta que ha recibido clases de tocaores como Salva del Real, Rafael Cortés y Gerardo Núñez. Para este artículo, Miguel nos ha revelado algunos de sus secretos de alquimista.

Como es el caso habitual en las colaboraciones internacionales entre artistas hoy día, la grabación de estudio de Nandi es el resultado de fusionar grabaciones realizadas por separado. «La pieza se grabó en varios estudios; por ejemplo, el sitar y la tabla se grabaron en Italia, el cajón en España, el contrabajo y la guitarra en mi estudio en casa y el piano en la casa de Leszek Możdżer».

Indialucía es un proyecto que se inspiró en un viaje a India al entrar en contacto con su música. «La idea de este proyecto nació durante mi primer viaje a la India en 1999. Estaba aprendiendo a tocar el sitar y descubriendo cuánto tienen en común la música india y la música flamenca. Entre otras cosas, escalas musicales similares. La improvisación rítmica y la energía también es en general bastante similar. Desde el principio (del viaje) quise grabar algunas ideas musicales. En es momento no sabía que durante ese mismo viaje nacería material para todo un disco». 

Indialucía – en los tiempos previos a la pandemia – ha tocado frecuentemente en Alemania y Rusia, «pero no recuerdo una recepción de nuestro grupo más maravillosa que la que tuvimos en España», nos confiesa Miguel en nuestra conversación por correo electrónico.

Indialucía fue bastante pionera en la fusión de flamenco con músicas de la India. El ejemplo más conocido tal vez sea la «Nana del Caballo Grande», que Camarón grabó acompañado de sitar y un teclado haciendo las veces de dron para el celebérrimo disco de La Leyenda del Tiempo. Pero poco más, creo yo, había ocurrido hasta que Indialucía se subió a los escenarios.

De hecho, otros proyectos de fusión que han alcanzado quizás más difusión internacional, como es el caso del disco «Traveller» de Anoushka Shankar, se han inspirado en el proyecto de este guitarrista polaco. «El proyecto flamenco de Anoushka Shankar nació gracias a que su productor, Nitin Sawhney, a quien le había encantado nuestro disco, le mostró (a Anoushka) lo que tocamos. Esto incluso lo mencionaron en el libreto del CD de Traveller».

En la creación y grabación de este tema intervinieron los siguientes músicos:

Guitarra flamenca: Miguel Czachowski, sitar: Avanendra Sheolikar, piano: Leszek Możdżer, cajón: Paquito González, tabla: Sandesh Popatkar, contrabajo: Maciej Garbowski.

Paquito González participó en la última grabación de Paco de Lucía y es colaborador habitual del célebre guitarrista flamenco Vicente Amigo.

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Raquel Rodríguez es traductora editorial de alemán e inglés y aficionada al Jazz

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3 thoughts on “Nandi: anatomía de un tema de jazz fusión

  1. KMC says:

    Escuchè esa alianza indiandaluza y es de lo mejor. No prefiero utilizar el término jazz con estas fusiones.
    Creo que jazz fue y es un estilo de vida, una cultura que le quisieron tapar la boca, una metáfora del inconsciente colectivo africano y caribeño,( hubo haitianos, boricuas, mejicanos y cubanos desde los origenes formales de su consagración como género).
    Pero sirve el término para etiquetar de alguna forma todos estos improvisadores de diversas culturas.
    gracias siempre y bendiciones,
    kacho montalvo cedeño

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