Nueva Orleans
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Bulbancha: Nueva Orleans en el prisma de Jacobo Rivero

En apenas una semana, he devorado «Bulbancha: música, calle y resistencias desde Nueva Orleans», el nuevo libro de Jacobo Rivero. Spolier alert: las calles, las gentes y sobre todo, los sonidos de la ciudad del delta del Mississipi están presentes en cada una de sus páginas.

Bulbancha no es un libro de jazz en el sentido estricto de la palabra. Pero es un libro en el que hay mucho jazz…además de blues, rock, R&B y en definitiva, todos esos sonidos sobre los que se ha construido Nueva Orleans.

Como explica el propio Rivero en la contraportada del libro, «Bulbancha, lugar de muchas lenguas, era el nombre por el que los nativos americanos conocían el territorio sobre el que los colonos franceses construyeron la ciudad de Nueva Orleans (…) Pese a sus condiciones climatológicas y geográficas desfavorables, se convirtió desde sus orígenes en un lugar de encuentro, refugio e intercambio cultural (…) además de escenario de muchas injusticias».

Jacobo Rivero

Con estos elementos, el escritor, que viaja a la ciudad para conocer a sus habitantes de cerca, teje un relato basado en catorce historias en formato documental. Y aunque cada historia es independiente, en realidad unas se apoyan sobre las otras, construyendo el retrato de una ciudad que es única, maravillosa.

En sus páginas descubrimos cómo se vive desde dentro una «second line», cómo son esos funerales a ritmo de jazz que recorren algunos barrios, de qué forma ha prendido la llama del «Black Lives Matter» o incluso, la historia de cómo el flamenco acabó llegando a la ciudad a principios del siglo XX, incorporándose a su paisaje sonoro y desarrollándose hasta hoy en día, en el tablao del «La Pepa» .

En el libro hay espacio para los Marsalis por supuesto, pero también para Alain Toussaint, James Booker, Cole Williams o Leyla McCalla, que tiene uno de los momentos más brillantes del libro cuando afirma: «Crecer como una chica negra con ascendencia haitiana en la sociedad supremacista blanca de Estados Unidos siempre me ha hecho sentir fuera de lugar: no lo bastante negra, pero desde luego no blanca, culturalmente un poco perdida. Al llegar a Nueva Orleans, me sentí como en casa».

Además de poder disfrutar del libro en primicia (llega hoy a las librerías), hemos tenido la oportunidad de conversar brevemente con su autor. Esto es lo que nos ha contado.

Nueva Orleans ha cambiado mucho desde que el huracán Katrina golpease la ciudad en 2005. ¿Cómo es la ciudad que te has encontrado?

Jacobo Rivero: Encontré una ciudad donde las redes comunitarias estaban muy fuertes precisamente por la experiencia de abandono institucional que supuso el Katrina. Me sorprendió lo ligada que estaba la música a esa dinámica de resistencia colectiva, y la fuerza de la escena cultural más allá de las lógicas turísticas más evidentes.

Como dice una amiga de allí, “Nueva Orleans es la ciudad más al norte del Caribe” y las dinámicas sociales que funcionan allí son muy distintas al resto de Estados Unidos. Realmente desde el primer viaje la ciudad me atrapó y me reafirmó en la potencia de dinámicas similares que se dan, o se pueden dar, en otros lugares del mundo. Me reafirmó sobre una sensación que tenía: el valor de la ciudad como referente musical más allá de las primeras sensaciones o los lugares fáciles de encontrar. Para conocer la potencia de la escena cultural de la ciudad hay que rebuscar, pero una vez que lo encuentras la impresión es alucinante.

Los que no hemos tenido la oportunidad de participar en una second line, solo las conocemos por libros, documentales o series como Treme. ¿Cómo es vivir eso desde dentro? ¿Cómo es un funeral con música?

Jacobo Rivero: Una second line es un acto de reafirmación colectiva donde hay una lectura social de lo que debe ser la democracia que es muy inspiradora. Hay improvisación individual y colectiva, toda la gente que participa tiene el mismo valor, sea músico o no, con la lógica de “We are one”.

Además tiene la fuerza de la tradición de la comunidad negra y la conexión directa con África. Un jazz funeral es también una second line, y en ese sentido es un alegato a favor (curiosamente) de la vida y la trascendencia de las personas en el contexto de la comunidad y el valor de la cultura más allá de la muerte. Son ambas dos expresiones del poder de la música que construyen una conexión especial entre la gente que participa.

Nueva Orleans es la cuna del jazz, en una ciudad en la que conviven muchas músicas diferentes que no son jazz. En el libro hablas incluso del flamenco y del imán que tiene Nueva Orleans para prácticamente cualquier expresión artística. 

Jacobo Rivero: Así es. En Nueva Orleans nació el jazz producto de la fusión de influencias que hubo entre la ciudad con Haití y Cuba. Pero a partir de ahí la música desarrolló numerosos estilos que son casi fundacionales, como el R&B y otros. Además de ser foco hacia el mundo de nuevos sonidos, ha sido receptor de otros.

En el caso del flamenco es curioso como se ha dado una sinergia de lugares comunes, que tienen que ver con el carácter popular que tuvieron en su origen ambas músicas. Hay un puente invisible que une muchas sensibilidades musicales porque hay una energía de liberación muy similar. Las experiencias flamencas que hubo allí (y que cuento en el libro) encontraron y disfrutaron de esa conexión. Un maridaje que explica muy bien una de las protagonistas del libro, María José Salmerón ‘La Pepa’, que actualmente regenta allí un tablao flamenco y tiene un club social que participa de la second line.

De las personas que has tenido la oportunidad de conocer y entrevistar en tu viaje, ¿Cuál te ha dejado una impresión más marcada? ¿Qué historias has dejado fuera pero también te hubiese gustado contar?

Jacobo Rivero: Todas me impresionaron por distintos motivos. Pero es verdad que la entrevista con el clarinetista Dr. Michael White fue muy especial porque fue una auténtica conferencia sobre jazz e historia de la ciudad. Además muchas de sus respuestas fueron clarinete en mano, así que el placer de la conversación fue descomunal.

También me impresionaron las entrevistas con el ex Pantera Negra Malik Rahim o con Leyla McCalla, que es una de las músicas más potentes de la escena actual de la ciudad y que tiene un discurso esperanzador a pesar de estos tiempos de fascismos tóxicos y pandemias. No he dejado ninguna fuera que me hubiera gustado incluir, pero sí han quedado fuera un montón de historias transversales que guardo para otro tipo de ocasiones. El proceso final del libro fue limpiar el texto de muchas referencias que aunque me gustaban podían despistar al lector o alejarlo de la historia que realmente quería contar.

¿Cómo es el Nueva Orleans del Black Lives Matter? Figuras de Nueva Orleans como el músico y activista Jon Batiste, ¿están volviendo a relanzar la ciudad, a ponerla de nuevo de “moda”?

Jacobo Rivero: El jazz de Nueva Orleans siempre fue un grito de Black Lives Matter. Ahí está precisamente la esencia de ese sonido y eso no se debe olvidar en ningún momento. Ese llamado es una conexión con la lucha contra la esclavitud y la tiranía. En ese sentido las second line son precisamente un grito de reivindicación permanente.

Desde la alegría y la música, pero sin perder de vista la importancia de la lucha y la reivindicación social de la comunidad afroamericana. Jon Batiste es la demostración de varios axiomas que funcionan en Nueva Orleans: sonidos muy vivos y fuertes; una postura existencialista en positivo; y una calidad y virtuosismo al alcance de pocos. De alguna forma Nueva Orleans es una factoría permanente de talento y Batiste es un ejemplo de ello.

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Rudy de Juana es periodista tecnológico y apasionado por el jazz. También podéis seguirme en MuyComputerPro.com y en rodolfodejuana.com

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2 thoughts on “Bulbancha: Nueva Orleans en el prisma de Jacobo Rivero

  1. Pere says:

    Buenos días!
    Muchas gracias, Rudy, por darme a conocer el libro!
    Muchas gracias, Jacobo, por escribirlo!
    Un abrazo NovaOrleanero pa´los dos!
    Pere

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