Clasijazz
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Entrevistamos a Pablo Mazuecos, Director de Clasijazz en Almería, e impulsor de la Clasijazz Big Band Profesional

Clasijazz es pionera como Asociación creada para generar una cultura de jazz a nivel local. Es una de las asociaciones con más trayectoria en Andalucía y un epicentro de intercambio internacional acogiendo regularmente a importantes artistas del género en Almería.

En 2021 el proyecto ha llegado todavía más lejos reinventando en cierta manera el concepto de kibutz del Israel de la década de los 60, con una comunidad estable de músicos que además de ensayar juntos regularmente, dar clases de música y ofrecer conciertos en la sede de Clasijazz o en la Fundación Valparaíso en la vecina Mojácar, dedican parte de su rutina diaria a la agricultura y la pesca. Un proyecto que además prevé que los músicos estén contratados para dedicarse de lleno a la música y al trabajo comunitario.

En Caravan teníamos mucho interés en conocer todos los detalles de este visionario proyecto que sienta precedente y genera ilusión y una cultura musical con un impacto que trasciende lo local, gracias también a una apuesta clara por las tecnologías digitales y la retransmisión en streaming de los conciertos.

Big Band profesional, con un modus vivendi particular, un proyecto holístico: ¿Cómo surge esta idea?

Pablo Mazuecos: Surge como objetivo de casi todo lo que se hace en Clasijazz, que es intentar, aunque quede un poco hortera decirlo, realizar los sueños que tenemos como equipo de la asociación.

El objetivo es generar motivación en Almería y fuera de Almería y conseguir que el formato Big Band obtenga los mismos apoyos que tienen las Bandas Municipales o Bandas de Música tradicionales y las Orquestas Sinfónicas, que cuentan con apoyo público. Sin embargo, en España no hay ahora mismo ninguna Big Band con patrocinio público, cuando considero que es también un formato muy necesario en una sociedad.

Con el fin de demostrar el enriquecimiento del panorama cultural regional y nacional pusimos en marcha la primera Big Band profesional de España. Ya tenía la experiencia piloto de haber puesto en marcha formatos como una orquesta o un ballet en períodos de tres meses sin contar con ayuda externa, solamente con los 5 euros de cada niño de los 20 mil niños que fueron a ver los espectáculos didácticos que hicimos durante todo el año. Aquí la financiación vino literalmente del “público futuro”. Esos primeros proyectos supusieron un aprendizaje que ahora estamos aprovechando con la Clasijazz Big Band profesional (CJBb pro), teniendo además en mente que las posibilidades artísticas de una big band son más amplias.

¿Qué tipo de ventajas tiene una big band?

PM: La big band es un formato muy versátil con el que se pueden crear repertorios para bailar swing, se puede hacer música latina, jazz contemporáneo, jazz tradicional, música clásica e incluso hip hop. Hace poco estuvimos incluso adaptando el trabajo de Julián Sánchez de marchas de procesiones de Semana Santa, con una conducción improvisada de voces muy interesante.

Queremos demostrar que el formato de Big band se puede emplear en muchos campos y puede generar un contenido muy diverso.

¿Y qué elementos diferenciados destacarías de la CJBb pro?

PM: En este caso el atributo profesional hace referencia a la estabilidad del proyecto, a tener contratados a los músicos durante unos meses para que puedan dedicarse de lleno a esto y a todo lo que lo rodea.

Nos hemos inventado un sistema para poder autofinanciar el proyecto. Los elementos claves son: tocar regularmente juntos, dar formación avanzada a alumnos para que formen cantera y se creen nuevas Big Bands a través de estos músicos referentes. Y lo tercero, salir de gira, algo que ahora con la pandemia está costando más. También queremos grabar 20 discos (repertorios) en 6 meses y ya llevamos 12.

Nuestra misión es demostrar los beneficios que aporta la existencia de una Big Band estable en una sociedad. Si sale adelante en un lugar como Almería, esperamos que esto sirva de empuje para que se generen proyectos similares en otras ciudades. Una ventaja para esto es que el formato de big band no es excesivamente grande. Son solo 17 músicos. Una orquesta sinfónica supera los 30.

¿La Classijazz Big Band Pro es un proyecto que ya está en marcha, verdad?

PM: Sí, es un proyecto que en principio va a durar de enero a junio de 2021 y en julio tendremos la gira de la «Caravana del Amor». Cuando salgamos de gira no solo queremos dar conciertos, también explicar de qué va todo esto. Este proyecto tiene algo de «Barraca de Federico» (haciendo analogía con el teatro itinerante de Lorca)

Los músicos tienen además la opción de residir en Almería para dedicarse plenamente a esto, ¿no es así?

PM: Tenemos 3 casas alquiladas para que los músicos puedan quedarse aquí, como hicimos ya hace 3 años con otro proyecto. En la Big Band hay músicos de todo el territorio nacional, de Andalucía, Pamplona, Mallorca, Valencia, Barcelona, Madrid etc.

Además, el proyecto tiene un componente de autoabastecimiento del huerto y de la pesca que también hacen los músicos que pasan por aquí. Luego nuestros cocineros cocinan con lo que ha salido del huerto o se han traído después de una salida al mar a pescar.

Queremos crear una estructura sostenible que por un lado genere ingresos a través de la formación online y de los conciertos y también se pueda autoabastecer de la huerta y la pesca. Con esto los músicos también están adquiriendo otras capacidades más allá de lo musical. Los músicos tienen su habitación aquí, algunos pasan meses completos, otros vienen algunos días de la semana, porque normalmente concentramos la actividad de miércoles a viernes.

¿Qué porcentaje de integrantes residen habitualmente en Andalucía?

PM: Más o menos la mitad.

¿Qué apoyos habéis recibido para poner en marcha el proyecto?

PM: Realmente es ahora cuando estamos viendo qué apoyos públicos podríamos conseguir. Más que apoyo en sí para lanzar el proyecto, que ha venido principalmente de la aportación de los socios de Clasijazz y la que hemos conseguido a través de Patreon, hemos realizado contraprestación de servicios a la Administración. Es decir, si nos han contratado un concierto, ese dinero lo hemos aportado al proyecto. Por lo pronto el proyecto no está respaldado todavía por un programa de ayudas.

¿Cuál prevéis que será vuestro ámbito de actuación, espacio geográfico natural una vez se haya superado la pandemia?

PM: Pues teníamos programado un concierto en Nueva York con el programa de Epitaph de Charles Mingus, una obra que que ha arreglado Gunther Schuller sobre los esbozos de Charles Mingus y que no está tocando nadie allí ahora mismo. Tenemos además una mecenas que nos iba a apoyar con los vuelos y nos iba a ayudar a programar algunos conciertos por allí.

Al Festival de jazz de Copenhague también queremos ir este año. La idea es no solo hacer giras internacionales sino convertirnos en referentes en cuanto a modelo de gestión de una Big Band profesional. Tenemos un modelo de gestión horizontal que incluso podríamos replicar en países en vías de desarrollo.

¿Y la proyección internacional viene solo de los conciertos previstos en el extranjero?

PM: No, colaboramos también con el programa Erasmus Plus para tener estudiantes internacionales en prácticas realizando una parte de la gestión del proyecto y tenemos también músicos de otros países que están viniendo o van a venir a tocar y a estudiar el funcionamiento del proyecto. Ahora mismo hay músicos en cantera de Polonia, Italia, Dinamarca y Francia.

También estamos colaborando con el programa Erasmus K2. Concretamente tenemos a un profesor de instituto de Polonia que ha venido con ese programa para hacer una aplicación, una especie de videojuego, relacionada con el emprendimiento para los institutos de formación secundaria de Polonia. El proyecto, como ves, trasciende lo estrictamente musical.

¿Qué big bands actuales tenéis de referencia?

PM: No conocemos proyectos tan interdisciplinares como el nuestro, pero en lo musical apuntamos alto y nos fijamos en bandas de referencia internacional como la WDR Big Band en Alemania y la DR Big Band de Dinamarca, que además es la que personalmente más me gusta a mí. La DR tiene una trayectoria importante porque Dinamarca acogió a muchos músicos de jazz afroamericanos durante el siglo XX y tienen una escena de jazz muy viva…

¿Qué perspectivas tiene la CJBb? ¿Qué próximos hitos os gustaría alcanzar con la Big Band profesional?

PM: A mí me gustaría que este proyecto pudiera mantenerse de forma indefinida en el tiempo (Ahora está previsto de enero a junio de 2021). No solo por la proyección que tiene hacia fuera, sino por el impacto local tan positivo que está teniendo el tener a músicos de todo el país residiendo aquí. Hacemos actividades culturales que no solo son conciertos. Hemos hecho jams de poesía y sesiones de arte gráfico… La presencia de la Big Band aquí está enriqueciendo la actividad cultural de la zona y atrayendo nuevo público hacia la música.

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Raquel Rodríguez es traductora editorial de alemán e inglés y aficionada al Jazz

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