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Melissa Aldana, el saxo más introspectivo de la escena actual

Son las 21.45 de una noche de mucho calor en el sur de España. De esas de agua fría, ventilador y abanico, de permanecer inmóvil hasta que las penurias del averno nocturno den paso al fresco de la madrugada. Ojeo un libro sobre la vida de Aretha Franklin mientras agoto de un sorbo un granizado de limón. Las notas del álbum “Visions” de Melissa Aldana inundan la habitación, refrescantes, ligeras e intensas como el frío que tanto ansío a estas horas.

La saxofonista chilena espera en Nueva York nuestra llamada, allí son casi las 16:00. Minutos antes de comenzar nuestra entrevista recuerdo el cómo y el por qué de esta esperada charla: fue hace unos meses, en pleno confinamiento, cuando el teletrabajo me permitió escuchar más música de la que hasta el momento había podido.

Los algoritmos de una conocida aplicación musical, inteligentes como el robot futurista más avanzado, escudriñaron entre mis últimas escuchas. Y allí, en un mano a mano entre saxofonistas como Sonny Rollins, Coltrane o Wayne Shorter, apareció ella: intenté en vano reconocer al intérprete y al final opté por abrir el reproductor para ver de dónde salían esos solos tan radiantes de espontaneidad, simples pero virtuosos. Se descubrió entonces la portada amarilla con un dibujo picassiano muy llamativo y su intérprete: Melissa Aldana. Desde entonces me propuse escuchar su discografía disponible, y mi sorpresa se acrecentó cuando me expuse al gran talento que desarrolla en todas y cada una de las cinco grabaciones que cuenta en su haber.

Tras seguirla durante una temporada en redes sociales, le escribí no con mucha esperanza de recibir una respuesta. Los prejuicios, en ocasiones injustificados, acerca de lo inaccesible del ‘star system’ musical y la idealización de los mismos me hicieron suponer que el mío sería un intento en vano. Me equivoqué: a los días recibí respuesta y en poco más de una semana conseguimos cerrar fecha y hora para esta entrevista que se desarrolló de manera distendida y sencilla, y con la que desde Caravan queremos acercaros un poco más a una de las grandes del género en la escena internacional. Una artista que ya ha demostrado con creces que formará parte del estrellato del jazz junto a algunos de sus propios ídolos. 

Melissa Aldana

Nacida en Chile en 1988, estudió junto a grandes del jazz como su propio padre, Marcos Aldana, Joe Lovano o Greg Osby. Quizá su salto a la escena musical se deba al pianista panameño Danilo Pérez, quien la invitó a tocar en el Festival de Jazz de Panamá. Ha sido noticia recientemente por su fichaje por el sello discográfico “Blue Note” y cuenta además con una nominación a los premios Grammy en la categoría de mejor solo de jazz improvisado por su interpretación de “Elsewhere”.

En 2013 se convirtió en la primera mujer sudamericana e instrumentista en ganar el Concurso Internacional Thelonius Monk. El “The New York Times” publicó hace poco que se trata de “una de las jóvenes saxofonistas tenores más interesantes de la actualidad”, el propio Jimmy Heat, leyenda del jazz fallecida hace poco más de un año, dijo de ella que “su tono es tan hermoso como su personalidad”.

Os dejo con una transcripción de la interesante charla que mantuve con ella, en la que se habló de jazz, de su pasado, presente y futuro en la música, y de algunos temas más profundos y personales que merece la pena conocer para entender sus composiciones. En octubre la tendremos en el Festival de Jazz de Barcelona junto a lo más granado de la escena jazzística internacional, ¡yo no me la perdería!

CaravanJazz (CJ): Es inevitable comenzar dándote la enhorabuena por tu reciente incorporación al sello “Blue Note”, ¿qué se siente al formar parte de una discográfica tan importante como este? ¿Nos puedes adelantar algo sobre la publicación?

Melissa Aldana (MA): Muchas gracias. “Blue Note” es un sello muy grande, yo ya había escuchado mucho de lo publicado por ellos, como los “Live at the Vanguard” o a Sonny Rollins, y es como un sueño hecho realidad el ser parte de ese linaje musical tan especial.

También lo valoro desde el punto de vista de la oportunidad de poder tocar con mi propia banda, llevando a cabo mi propio proyecto. Me siento muy privilegiada por ello. Ya grabé el disco y está todo listo, pero no te puedo adelantar mucho, tampoco el nombre (risas). Lo único que te puedo decir es que va a ser lanzado a principios del próximo año.

CJ: ¿Cómo ha influido en tu carrera profesional el estar nominada a los Grammy? Repasando el listado de nominados de esa edición me resulta curioso que las mujeres dominaron prácticamente todas las categorías, menos en la de jazz, ¿crees necesario que la industria del género comience a poner la vista en daros más cuota de participación? 

MA: La nominación a los Grammy ha sido un apoyo muy importante desde el punto de vista musical y me ha abierto muchas puertas. Me ha ayudado a conocer mucha gente y a sacar mi nombre adelante. Creo que sí es muy importante la incorporación de más mujeres a este tipo de eventos, y al mismo tiempo no debemos dejar de lado la idea de que la música debe ser muy fuerte también manteniendo la calidad.

No tiene sentido decir “vamos a poner un montón de mujeres por ponerlas”, sino que debe haber un verdadero contenido. Es un tema complicado, pero sólo el hecho de que ya haya conciencia sobre este asunto es fundamental.

Melissa Aldana

CJ: Cuéntanos cómo has sobrellevado esta situación de pandemia en tu caso particular, y si has podido sacar algo provechoso de ella.

MA: Ha sido el año más difícil de mi vida y al mismo tiempo el mejor año de mi vida en muchos sentidos. En primer lugar, porque desde el punto de vista personal todo se desvaneció, como no tenía que viajar y no estar siempre ocupada tuve la oportunidad de pasar por procesos internos muy importantes en mi vida por los que no había pasado antes solamente por el hecho de no tener tanto tiempo de estar a solas conmigo misma.

Al principio de la pandemia también me divorcié, por lo que todo desembocó en una experiencia espiritual muy intensa para mí. Musicalmente nunca me ha costado mantenerme creativa, estar ocupada y tener proyectos en mente, y fue a partir de ese momento cuando escribí todo el disco de “Blue Note” y he aprovechado para estudiar mucho. Ha sido un año muy difícil pero como comentaba antes también muy bonito porque me ha permitido conocerme a mí misma, pararme y pensar en el presente, en el día a día. A esta sociedad le hacía falta en parte este paréntesis mental simplemente para pensar.

CJ: ¿Cuál piensas que es la mejor manera para recuperar la normalidad de la que disfrutábamos hace tan sólo un par de años?

MA: La recuperación va a ser un proceso lento, tendremos que ir poco a poco para que las cosas vuelvan a ser lo que fueron. Estamos notando que la organización de conciertos ha bajado mucho por todas las restricciones sanitarias, pero creo y espero que de aquí a un año estemos de vuelta a la normalidad.

CJ: ¿Queda algo en tu música a día de hoy de tu Chile natal? ¿Tuviste que emigrar para encontrar el éxito que no encontraste allí?

MA: Pienso que mi identidad musical no se ha creado solamente a partir de la parte cultural y folclórica de Chile, sino con cómo yo crecí allí. Esa es mi identidad particular, y en mi música hay mucho de la vida chilena en el sentido de que la mitad de mi vida viví en Chile… y la identidad musical no es necesariamente folclórica, pero soy chilena en el fondo de todo lo que hago.

Cuando yo me vine a Nueva York no lo hice para encontrar el éxito, sino porque quería crecer como músico. Obviamente quiero tener una carrera para vivir aquí decentemente pero yo vine porque un músico de jazz sabe que aquí está lo mejor de lo mejor, y pensé que si quería ser la mejor versión de mí misma tenía que vivir en Nueva York, o al menos tener una experiencia aquí. 

CJ: Por la proyección internacional que parece que sí tienen otro tipo de músicas, ¿crees que el jazz es una música para minorías?

MA: Sí, y sinceramente creo que se debe a que es una música muy personal y cerebral, y requiere mucha atención. No es algo fácil de absorber.

CJ: Nos gustaría que nos hablaras de tu padre, el saxofonista Marcos Aldana, ¿cual es la mayor enseñanza que has recibido por su parte?

MA: Lo que más valoro de lo que mi padre me enseñó fue la disciplina, aprendí a estudiar con él y eso ha sido una herramienta muy valiosa en la vida para aprender a tener paciencia, para conseguir hacer las cosas como yo quiero realmente.

CJ: En tus redes te hemos podido ver últimamente improvisando nuevas melodías, ¿dónde encuentras tu inspiración a día de hoy?

MA: En mí misma y en mi proceso personal. En los últimos meses he pasado por muchos procesos espirituales importantes y descubrimientos personales. Paso mucho tiempo sola también y compongo mucho, por lo que la inspiración me llega desde mi propio proceso personal.

Hay muchos conceptos que tomo de la filosofía de Joseph Campbell y Carl Jung para la manera en la que toco y vivo todo el proceso; a pesar de que siempre intentamos tenerlo todo bajo control, a veces (y más en el proceso creativo) es importante dejar de tener ese control mientras tocas, para poder crecer, para poder volver a nacer y reinventarse, permitirse caer, rehacer. Hay que permitirse ser vulnerable y explorar cosas que no has estudiado.

Melissa Aldana

CJ: Has formado parte de “Artemis”, un equipo de mujeres sensacionales y que desde el mismo “Blue Note” se define como un “supergrupo de jazz”. ¿Qué ha supuesto para ti esta participación?

MA: “Artemis” fue un proyecto que arrancó con mucha fuerza y promoción en Estados Unidos, yo lo dejé al cabo de un año. Valoro mucho haber tenido la experiencia de trabajar con mujeres mayores que yo, su trabajo me ha dado la posibilidad hoy en día de poder estar aquí sin haber tenido que pasar por cosas por las que ellas pasaron… me hicieron plantearme el rol femenino de una manera diferente.

CJ: Tras “Back home”, el álbum que quizá confirmó tu posición definitiva en el mundo del jazz fue el estupendo “Visions”. Cuéntanos un poco de historia sobre su creación y su relación con Frida Kahlo.

MA: En realidad todos mis discos están muy relacionados con procesos personales. Antes de “Visions” yo comencé a hacer psicoterapia para intentar entender de dónde venía, quién era realmente… durante esa época me invitaron a hacer una comisión para el “Jazz Gallery” de Nueva York, y decidí hacer algo inspirado en artes visuales (el diseño siempre me ha inspirado mucho) y concretamente en Frida, de quien conocía su trabajo y siempre me había llamado la atención.

Me propuse escribir una suite inspirada en su pintura; durante el proceso comencé a leer mucho sobre su vida y lo que en realidad me inspiró fue aprender que ella trataba de conseguir la aceptación de sí misma a través de su propio trabajo, lo que le llevaba a entender quién era ella. Esto me dio mucha libertad a la hora de escribir música, es por lo que algunos temas de “Visions” son temas largos con muchas partes diferentes. Eso era lo que tenía en mi interior en ese momento, era lo que me gustaba en ese instante y lo que mejor reflejaba mi yo interior.

CJ: Sabemos que en tu infancia pasabas mucho tiempo intentando copiar a Frida Kahlo y Oswaldo Guayasamín. ¿Conservas tu afición por la pintura? 

MA: Me gusta mucho el diseño interior y la pintura ha sido algo que siempre me ha fascinado pero estoy muy inmersa en componer, en estudiar piano y saxo, y me faltan horas en el día. También me gusta la fotografía, y quizá junto con el diseño interior sean mis hobbies, aparte de la música obviamente.

CJ: El éxito en tu carrera profesional ha llegado de la mano de un trío, el  Melissa Aldana & Crash Trio, y un cuarteto, el Melissa Aldana Quartet. ¿Qué te aporta desde el punto de vista musical el piano que no tienes en el trío?

MA: Son dos conceptos muy diferentes, pero me he dado cuenta de que toda mi música iba orientada a lo que es “Visions”. Cuando he tocado en trío siempre he escuchado armonía en mi cabeza, orquestación… como si tuviera la necesidad de un pianista. Me costó mucho tiempo encontrar el pianista ideal y la persona con la que realmente quiero trabajar.

CJ: Hemos visto en tus redes que ofreces clases particulares de saxo a todo aquel que lo desee. Esto nos lleva a preguntarte directamente por el futuro del género y las nuevas generaciones de músicos. Como bien sabrás desde hace décadas se insiste en que el jazz está muerto, pero nunca muere… ¿crees que el jazz sobrevivirá?

MA: Siempre hay mucho movimiento, el jazz se regenera y vuelve a renacer y hay mucho porvenir.

CJ: ¿Qué planes a corto y largo plazo tienes en tu horizonte musical?

MA: Ahora mismo estoy terminando una comisión para cuarteto clásico de saxo. En septiembre comienzo a dar clases durante un año en el “New England Conservatory” reemplazando al saxofonista Jerry Bergonzi. Decidí aprovechar este trabajo porque ahora mismo no hay muchos tours ni conciertos a la vista, pensé también que sería una buena oportunidad para tener la experiencia pero no con la idea de establecerme permanentemente a trabajar en un sitio fijo. Lo más próximo en el horizonte son algunos conciertos, el lanzamiento del disco de “Blue Note” y seguir estudiando, aprendiendo y escribiendo, porque creo que esta profesión requiere de un trabajo y una preparación constantes.

CJ: Por último, te proponemos un pequeño “test rápido”. Te vamos a dar cinco nombres relacionados con tu carrera y nos respondes con la primera palabra que te venga a la mente, ¿preparada?

MA: Dale…

Joe Lovano… MELODÍAS

Wynton Marsalis… HISTORIA

Danilo Pérez… AGUA

Sonny Rollins… SONIDO

Cécile McLorin… HISTORIAS

(fotografías extraídas de la web oficial de Melissa Aldana (www.melissaldana.net) con su autorización)

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Javi Ariola es ingeniero industrial, padre y aficionado al jazz. Defensor a ultranza de Miles Davis y Bill Evans.

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