Lighthouse
Historia, Otros

Live at The Lighthouse!

Hace unas semanas, Blue Note decidía lanzar uno de esos tesoros para coleccionistas que amenazan con acabar con los ahorros de todos los aficionados al jazz:“The Complete Live at the Lighthouse” de Lee Morgan. El material, compuesto por 12 LPs (o por  8 CDs) recoge las tres noches y los 12 pases que el famoso trompetista ofreció entre el 10 y el 12 de julio de 1970 en el “Lighthouse”, uno de los locales más importantes de la historia del jazz y desde luego, el más conocido de la costa oeste de los Estados Unidos. 

Si por el Cotton Club pasaron artistas como Duke Ellington o Louis Armstong y el Village Vanguard fue el espacio en el que triunfaron Miles Davis, Sonny Rollins o Charles Mingus, el Lighthouse fue el lugar en el que había que estar para escuchar el conocido como “West Coast Jazz”, disfrutando de músicos como Chet Baker, Gerry Mulligan o Sant Getz.

Howard Rumsey  y los Lighthouse All-Stars

Situada en la ciudad californiana de Hermosa Beach, en el área metropolitana de Los Ángeles, el local que posteriormente ocuparía el mítico club de jazz, nacería en 1934 como “Verpilate’s” un restaurante bastante efímero, ya que en 1940  y tras ser adquirido por John Levine, se convertiría en el bar “The Lighthouse”.

Pasarían nueve años más antes de que Levine se decidiera a apostar por la música dentro de su local, recurriendo para ello a Howard Rumsey, conocido bajista por haber destacado en la Big Band de Stan Kenton y haber tocado posteriormente junto a músicos tan diferentes como como Charlie Barnett, Wingy Manone, Barney Biggard o Charlie Parker.

A modo de experimento, Rumsey comenzó a organizar cada domingo una jam session de jazz y, tras el éxito de esas sesiones de música improvisada, se convirtió en el manager del local. Posteriormente y en lo que sería una de sus decisiones más inteligentes, puso en marcha su propia banda de artistas residentes “The Lighthouse All-Stars”.

Entre los integrantes de esa banda destacaban nombres como Bob Cooper (saxo tenor), Conte Candoli (trompetista) o Stan Levey (percusionista), junto por supuesto el propio Rumsey, quien muchas noches se integraba como bajista de la banda. Que hubiese un “club serio” para tocar jazz en la costa de California no tardó en llamar la atención de los ya mencionados Chet Baker o Gerry Mulligan, que a menudo se dejaban caer por la playa de Hermosa. Pero además, muchos de los integrantes de ese nuevo sonido californiano que luchaba por distinguirse de la música más áspera de Nueva York, pasaba por el Lighthouse con regularidad. Resultaba frecuente por lo tanto que músicos como Art Pepper, Jimmy Giuffre, Shorty Rogers, Bud Shank o Shelley Manne se dejaran ver, por no hablar de un Max Roach que se convirtió en el baterista residente del club durante prácticamente todo 1953. 

Pero además de un club en el que tocar, el Lighthose era, como explica Ted Gioia en su “Historia del Jazz”, un espacio en el que experimentar y descubrir sonidos nuevos: “El Lighthouse pasó a servir como taller público para las tendencias del jazz que estaban emergiendo en la costa, con una panoplia de músicos (Shorty Rogers, Jimmy Giufre, Bob Cooper, Bud Shank, Shelly Manne, y muchos otros) dedicándose a una casi igual diversidad de estilos, desde hot hasta cool, desde los sonidos retrógrados a los de vanguardia. La peor de entre esta música se limitaba a ser una banalidad sencilla, una dosis de láudano auditivo, pero lo más frecuente era que los músicos del Lighthouse bebieran de las corrientes creativas desbocadas de la época”.

En directo desde California

Siguiendo precisamente la estela del Vanguard, el “Lighthouse” también se convirtió en un espacio en el que se grabaron un buen número de conciertos. Ya hemos visto cómo Lee Morgan se desató en esos famosos tres días de 1970, pero desde luego no fue el único jazzman famoso en subirse al escenario del club californiano para grabar un disco en directo. 

Art Pepper, Cannonball Adderley,  Elvin Jones, Ramsey Lewis, Chet Baker Sant Getz, o the Modern Jazz Quartet grabaron aquí más de un disco. Miles Davis fue incapaz de resistirse al clima del Pacífico y en 1953 grabó junto a la banda de Howard Rumsey su “At Last!”; Keith Jarrett grabó en 1966 junto a Art Blakey y Chuck Mangione su “Buttercorn Lady” e incluso Scott Lafaro paso por el club de Hermosa, grabando junto a Joe Gordon  entre 1958 y 1960 los temas que acabarían incluyéndose en “West Coast Days: Live at the Lighthouse”.

Howard Rumsey y John Levine mantuvieron una estrecha colaboración durante 22 años. Tras el fallecimiento de este último en 1970,  el futuro del club quedó en entredicho. Los herederos de Levine vendieron el club a Rudy Onderwyzer, propietario y dueño del también club de jazz «Shelly’s Manne-Hole”, mientras que Ramsey abandonó el Lighthouse para abrir un club propio en Redondo Beach: «Concerts By The Sea”.

En 1981 el club fue vendido de nuevo y se convirtió en el “The Lighthouse Cafe”. Los nuevos dueños remodelados el espacio y la música acabó desapareciendo por completo del Lighthouse, enterrando su glorioso pasado hasta mediados de los años 90, cuando comenzaron a programarse de nuevo algunos conciertos de jazz, primero una vez por semana, más tarde dos veces y en estos momentos una vez “superada” la pandemia, prácticamente a diario. 

La la land!

En verano de 2015 y durante cuatro días, el Lighthouse pasó a convertirse también en un set de rodaje. Sus exteriores pero sobre todo el interior del club se convirtió en el plató que escogido por Damien Chazelle para el rodaje de algunas escenas de “La ciudad de las estrellas: La La Land”. 

La película que cuenta cómo una aspirante a actriz (Emma Stone) y un descreído pianista de jazz (Ryan Gosling) se conocen y enamoran en Los Ángeles, recibió 14 candidaturas a los Oscar de 2016, alzándose finalmente con seis estatuillas. 

La de “La la Land!” no ha sido sin embargo la única grabación cinematográfica que ha encontrado al Lighthouse entre sus protagonistas y de hecho, resulta más recomendable el documental de Kenneth L.Koening,  “Jazz on the West Coast: The Lighthouse” en el que no solo se cuenta la historia del local, sino sobre todo, de todo ese movimiento que partiendo del Cool y pasando por el West Coast Jazz, acabaría cristalizando en el Hardbop. Una pequeña joya, que merece la pena rescatar.

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Rudy de Juana es periodista tecnológico y apasionado por el jazz. También podéis seguirme en MuyComputerPro.com y en rodolfodejuana.com

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