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El «raga jazz» de la pianista y compositora Charu Suri

Su primer álbum de raga jazz lo comenté brevemente en el primer artículo que escribí para este blog sobre jazz con raíces en el Sur de Asia. A raíz de aquello estuve intercambiando mensajes con la artista a través de Twitter, y me comentó que me mandaría su segundo disco para que pudiese escucharlo antes de que se publicase.

Descubrí a Charu Suri hace aproximadamente un año a través de la página de Facebook Taj Mahal Foxtrot del periodista indio Naresh Fernandes. La descubrí a través de sus piezas de raga jazz incluidas en el álbum The Book of Ragas, Volume I. La fascinación por su música fue inmediata. La combinación del combo de jazz que acompaña a los vocalistas de música sufí, volando libremente sobre las estructuras musicales marcadas por los instrumentos occidentales me pareció algo muy original y especial.

Temiendo repetirme en los comentarios ya hechos sobre el primer disco, y sobre todo, con una inquietud y curiosidad importante por el proceso creativo y las cuestiones más formales sobre su música, le pregunté si podría concederme una entrevista. A finales de agosto conseguimos conectarnos por Zoom, Charu Suri desde Costa Rica, yo desde Alemania.  Tuvimos una conversación muy interesante en relación a las raíces de su música y las motivaciones detrás de este trabajo de raga jazz, que ha conseguido atraer la atención incluso de instituciones de prestigio como el Jazz at Lincoln Center.

Charu Suri tiene una carrera a sus espaldas en el mundo de la música clásica occidental, pero durante su infancia también ha tenido un contacto estrecho con la música del Subcontinente indio, lugar donde creció. Sus primeros pasos en el jazz estuvieron centrados en arreglar e interpretar estándares de jazz del cancionero norteamericano. Sin embargo, en algún momento sintió que «había una desconexión con la música que estaba escribiendo. No sentía que ese era mi yo más auténtico, porque el jazz es para mí una forma de reflejar la identidad propia. La idea de que estaba escribiendo jazz para ajustarme a un ideal occidental era algo que me resultaba insatisfactorio».

Aunque ha crecido más arraigada en la tradición de la música carnática del Sur de India, su viaje musical de retorno al Sur de Asia implica una reinterpretación de la música sufí más propia del norte de India, un reflejo – en mi opinión – de la interesante hibridación musical que supone el encuentro entre diferentes comunidades y minorías en el Nuevo Mundo, y muy especialmente en Estados Unidos. Los músicos que la introdujeron en el mundo de la música sufí también viven en Estados Unidos, y las jams de las que han surgido sus dos últimos álbumes de raga jazz pusieron en contacto a estos músicos de diferente trayectoria y lugar de origen.

Las influencias en el proceso creativo

Durante la conversación, Charu Suri mencionó por un lado la inspiración que supone la música del trío de Bill Evans, como música de cámara, intimista. Su primer álbum de hecho se ajustó a nivel instrumental principalmente a ese formato clásico de piano, contrabajo y batería. El segundo introduce la novedad en dos temas – Asavari y Sankarabaranam – de estar instrumentados exclusivamente por piano y vibráfono, una combinación que, según nos cuenta la propia Charu Suri, ha tomado inspiración del trabajo de Chick Corea con Gary Burton.

Raga Avasari, con acompañamiento instrumental de piano y vibráfono exclusivamente.

Pero limitarse a mencionar a los gigantes que han servido de inspiración es quedarse muy corto y no explica en detalle la música que escribe Charu Suri, ya que en los ingredientes de esta música de fusión también se integran otros elementos de otras tradiciones a las que ha estado expuesta a lo largo de su vida. A nivel rítmico sus piezas tienen una diversidad muy interesante, empleando patrones rítmicos diversos, que van desde el Rupaka Talam de la música carnática del sur de India, hasta el ritmo de habanera en el que desemboca la pieza nombrada Raga Bhairavi: «Estas piezas de raga creadas son muy híbridas. Un ejemplo es Raga Bhairavi del primer álbum, en la que se emplea a escala eólica pero el ritmo es el de habanera, mejor dicho, evoluciona hacia la habanera, prestada obviamente de la tradición hispánica.»

La forma «original» de la raga y el «raga jazz» de Charu Suri

Una de las primeras cosas que me chocó al escuchar la música de Charu Suri era que su componente instrumental era mucho más cercano a la música occidental que lo que normalmente identificamos como raga, la tradición universalizada en gran medida gracias a la labor de gigantes como Ravi Shankar.

Definir la raga como estructura musical es un asunto complejo. En su forma tradicional es una música con práctica ausencia de armonía, entre otras cosas por la complejidad rítmica y las variaciones de tempo tan drásticas que en los diferentes “movimientos” o partes que su estructura integra.

Otro elemento distintivo fundamental de la raga es la gran diversidad de escalas, tanto pentatónicas como heptatónicas que definen los desarrollos melódicos de las diferentes ragas tradicionales, siendo una música por tanto principalmente melódica, improvisada y modal y basada en una serie de patrones o reglas para los recorridos melódicos ascendentes o descendentes. La tradición se ha transmitido principalmente de forma oral.

Por último, es importante citar un aspecto al que a menudo no se hace referencia, y es el de las características del sonido de la instrumentación tradicional asociada a la raga: el sitar, el sarod, el sarangi, el armonio etc. y la música vocal que los instrumentos reflejan. Ninguno de ellos son instrumentos temperados, y es que las escalas empleadas se establecen a partir de un tono relativo, sin anclar el tono de base empleando siempre la misma frecuencia, como sí es el caso habitual con la instrumentación occidental. La elaboración de las escalas se realiza por tanto de forma relativa, permitiendo también la incorporación de microtonos en la ejecución, la improvisación y la ornamentación melódica.

Charu Suri es pianista de formación clásica occidental principalmente y en los últimos años también ha dado sus primeros pasos escribiendo jazz. Su introducción del concepto de raga en su música es bastante libre a nivel formal, e incluye armonización en sus arreglos, y por supuesto, ajustarse a nivel instrumental a instrumentación temperada. La raga original es apenas identificable a través de la escala musical empleada en esa pieza. La escala de origen de la raga nombrada en el título de la pieza es a menudo el único elemento extraído de la raga tradicional. El resultado es una música instrumental algo más cercana para el oyente occidental, pero que a su vez se abre a una paleta modal amplísima, ampliando el recorrido del jazz modal iniciado por artistas como Miles Davis, los Coltrane o en la actualidad por artistas como Yazz Ahmed, en una dirección que, sin embargo, apenas tiene antecedentes. En su propuesta destaca el contraste entre la improvisación con modulaciones microtonales del vocalista y las estructuras instrumentales del combo jazzístico sobre las que se sostienen.

Vocalistas de tradición Qawwali, letras en persa, urdu o hindi

Una de las grandes innovaciones del jazz modal de Charu Suri es el de elaborar piezas que tienen letra en varias lenguas asiáticas, letras derivadas de las grandes poetas del persa y el urdu, en algunas ocasiones traducidos al hindi, la lengua más moderna de las tres mencionadas. Letras devocionales de espiritualidad profunda que evocan en cierta manera la profundidad devocional de nuestros poetas místicos.

Tanto Apoorva Mugdal, la vocalista de la primera grabación, como Umer Piracha, el vocalista de la segunda y el que actualmente acompaña a Charu Suri en sus giras, son ambos vocalistas de la tradición Qawwali, la tradición vocal sufí desarrollada entre el norte de India y partes de Paquistán. El encuentro con el jazz de Charu Suri supone para estos vocalistas enfrentarse a una música más estructurada en cuanto a métrica, y por tanto un desafío al que se han tenido que ajustarse en sus interpretaciones vocales.

Otro referente en esta aproximación al jazz con letras en lenguas asiáticas es la vocalista de origen tamil Ganavya Doraiswamy, colaboradora de otros artistas como Rajna Swaminathan o Munir Hossn.  

De izquierda a derecha: Jesse Gerbasi, percusión, Charu Suri, piano, Umer Piracha, vocalista

Charu Suri Trio

El combo habitual de Charu Suri lo forman Charu Suri al piano, Jesse Gerbasi (y en algunas ocasiones Jay O’ Brien) a la percusión y Justin Lee al contrabajo (las grabaciones fueron con J. Brunka sin embargo). En el último trabajo varios temas han sido grabados exclusivamente con piano y vibráfono como acompañamiento instrumental.

La entrevista original fue publicada en inglés en la página Scroll.in. Puedes leerla pinchando aquí.

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Raquel Rodríguez es traductora editorial de alemán e inglés y aficionada al Jazz

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