Liba Villavecchia
Artistas, Discos, Entrevistas

Liba Villavecchia: «Es en el grito primigenio del jazz en donde a mí más me interesa estar»

Hablar de Liba Villavecchia es hacerlo de un artista que lo ha sido prácticamente todo en el mundo de la música, el jazz y la improvisación libre. Representante de la música de vanguardia catalana desde los años 70 y profesor de improvisación en la escuela ESMUC de Barcelona durante más de 15 años, es uno de los grandes nombres que todos debemos anotar cuando pensamos en lo que son las vanguardias en España.

Con más de 50 discos como líder a sus espaldas y todo tipo de colaboraciones, ahora regresa con «Zaidín» un disco inspirado en el jazz de vanguardia del Nueva York de los años 90 y en el que se presenta a trío junto al portugués Vasco Trilla a la batería y el catalán Alex Reviriego al contrabajo.

Publicado el pasado mes de marzo por Clean Feed Records, presentan según sus propias palabras una música «compuesta con la intención de intentar transformar, aunque sea un poco, el alma y el corazón de las personas, porque la música que sale del corazón tiene esa capacidad y esa fuerza»

«Zaidín» es un trabajo que rinde tributo a algunos de los maestros del free como Ornette Coleman, pero que va más allá apostando por una selección de sus propias composiciones (con homenaje incluido al cineasta Andréj Tarkovski), un par de improvisaciones grupales y una versión de un tema Thomas Chapin.

En Caravan os recomendamos no solo escuchar un disco que para nosotros está entre lo mejor que se ha publicado este año, sino que no os perdáis una entrevista en la que Liba demuestra que no es precisamente de los que tienen pelos en la lengua.

Como artista, has transitado por todo tipo de géneros musicales de vanguardia: rock progresivo, música experimental, jazz de vanguardia… improvisación libre… cómo es ese proceso mental que te lleva a poner en marcha un nuevo proyecto? ¿Qué mecanismos se accionan para crear siempre algo nuevo?

Liba Villavecchia: Yo llevo casi 50 años de músico y la verdad es que he tocado y me he interesado por muchos estilos de música diferentes. Creo que eso es lo que me ha dado una manera propia (para bien y para mal) de tocar, y me ha llevado a no tocar ningún estilo «tal como hay que tocarlo».

Siempre he evitado los clichés típicos de cada estilo de música; sea jazz, sea rock, sea música clásica o improvisación libre. Si tuviera que darle un consejo a un joven músico hoy en día sería este: no te quedes limitado a un solo estilo de música y estudia y mete las narices en diferentes maneras de hacer música. Eso te dará la capacidad de, en cualquier situación, tocar creativamente y con personalidad y carácter. 

Cuentas en las notas de “Zaidin” que el jazz es como un pulpo que habita en aguas profundas. Es fácil descubrir su cabeza, pero pocos son capaces de ver hasta dónde llegan sus magníficos tentáculos. ¿En qué parte de esos enormes tentáculos se mueve el trío que suena en este Zaidin? ¿Qué recorrido “vital” tiene que hacer el que quiere descubrirlo?

Liba Villavecchia: A mi siempre me ha interesado el factor de improvisación en la música y el jazz es el estilo de música donde la improvisación ha sido y es mas importante. 

La influencia que ha tenido el jazz en mi carrera es enorme. Sin embargo, el jazz como estilo clásico se acaba alrededor de los años 60 y a partir de allí otros tipos de música lo influencian, lo convierten y lo transforman en una gran variedad de músicas y estilos diferentes, cada una empapándose de sus influencias: jazz-rock, fusión, free jazz, jazz europeo, etc. Y son esas variaciones y evoluciones del jazz clásico las que nos interesan más al grupo. 

Con el trío lo que pretendemos es aprovechar la libertad que nos da el no tener instrumentos armónicos en el grupo (piano, guitarra, etc.), para desarrollar las improvisaciones a partir de las secuencias y patrones que se producen en la melodía. Sin limitaciones armónicas y partiendo de la parte melódica de los temas. Los tres componentes tenemos además muchos años de experiencia en Improvisación Libre y nos gusta mucho también experimentar con las estructuras rítmicas y con los efectos tímbricos.

Liba Villavecchia

El free jazz históricamente ha estado asociado a un mensaje político contundente, como fue la defensa de los derechos civiles en los Estados Unidos de los años 60. ¿Crees que el free ha perdido esa parte de mensaje? ¿Sigue habiendo un subtexto que hay que saber leer y que comunica o es arte por el arte?

Liba Villavecchia: Yo creo que free jazz no solo está asociado a un mensaje político contundente, sino que todo el jazz por su propia origen es, o debería ser, un grito de queja, de sufrimiento, de dolor profundo del pueblo afroamericano exiliado y forzado a emigrar a América. Y este grito, por ser extrapolable a muchas otras situaciones de dolor e injusticia en el mundo, es universal y por tanto convierte al jazz en una música universal. 

El free jazz en concreto significó en su momento recuperar ese grito primigenio de dolor y de reivindicación, después de unos años 50 en que el jazz se había convertido en una música compleja, sofisticada y que empezaba a entrar en los conservatorios y las academias (cool jazz, post bop, hard bop). En este aspecto yo lo comparo con la aparición del Punk Rock (The Clash, Sex Pistols, The Stranglers) en Londres del año 77, que es también un grito crudo y cacofónico de reacción ante el refinamiento del rock de principios de los años 70 (Yes, King Crimson, Gentle Giant, Pink Floyd).

Y es ese grito primigenio el que a mí me interesa trabajar en la práctica de cualquier tipo de música. Y tal como he dicho, el sufrimiento humano no conoce fronteras. Es atemporal y universal. Es lo que a través de mi instrumento me conecta con mi expresión y con mi emoción profunda. 

El álbum bebe de músicos históricos como Ornette Coleman, Evan Parker y especialmente un Thomas Chapin que versionáis y que fue parte fundamental de esa Knitting Factory maravillosa. ¿Cómo dirías que podemos leer hoy en día su legado?

Liba Villavecchia: El legado de los músicos del pasado, para un músico que quiera desarrollar su música intensamente, es enorme. La música no sale de la nada, sino que sale de lo que los músicos oyen y de la música que los rodea, tanto del pasado como del presente. Una de las características distintivas de la música de la civilización occidental es su ansia continua de evolucionar, avanzar, innovar y desarrollarse a partir de lo que los músicos van creando.

En un principio con Vasco Trilla (batería) decidimos juntar el trio para hacer versiones de temas de Thomas Chapin, pues es un músico muy desconocido si lo comparamos con la importancia que tiene en el desarrollo del jazz de los años 90. Y es un músico que nos interesa especialmente por dos razones: en primer lugar, por la originalidad de sus composiciones, con estructuras que se salen de la clásica forma del jazz de melodía-improvisaciones-melodía. Y en segundo lugar, nos interesa también el sonido tan interesante y original que consigue tanto él como saxofonista, como su trío como grupo.

Hace poco, Agustí Fernández, uno de tus grandes compañeros de la improvisación libre, anunciaba que se retiraba. ¿En qué punto se encuentra esta escena tan particular en estos momentos en España?

Liba Villavecchia: Es cierto que mi buen amigo Agustí Fernández se ha jubilado de su puesto de profesor en la escuela ESMUC de Barcelona, pero que yo sepa sigue tocando y haciendo música como siempre. Y esta bien que esto sea así porque creo que es un improvisador de primera categoría.

En cuanto al momento en que se encuentra la escena de la improvisación libre, mi opinión es que como estilo de música ha llegado a una situación de callejón sin salida estético. La improvisación aparece durante los años 60 y 70 en Europa, más o menos en paralelo a la aparición del free jazz en Estados Unidos, y significa la búsqueda de la libertad y la espontaneidad total en creación de la melodía, la armonía y la estructura dentro de la creación musical.

Aparece concretamente en Inglaterra, Alemania y otros países de centro Europa y sus pioneros fueron músicos como Peter Brötzmann, AMM, Evan Parker, Lol Coxhil, Peter Kowald, etc. que desarrollaron un estilo basado en la experimentación sonora y en la búsqueda de los limites de las técnicas expresivas de sus instrumentos.

El problema es que los improvisadores actuales suelen seguir la misma manera de hacer música de los pioneros y eso ha creado una manera «correcta» de improvisar, cosa que es musicalmente estéril y totalmente contraria al espíritu de espontaneidad y libertad que era intrínseco a la aparición de la Improvisación Libre. Se podría decir que la Improvisación Libre ha pasado de ser una «práctica musical» a convertirse en un «estilo musical» con sus reglas, usos y maneras fijas de hacer música.

Sin embargo, hay gente joven magnífica que sí está innovando. Como siempre el problema es el sistema establecido (establishment) que quiere seguir siendo protagonista y no admite evoluciones o cambios. Esto es algo que se ha producido en multitud de ocasiones a lo largo de la historia de la música.

Pese a que este es el primer proyecto que haces con este trío, ya habías trabajado anteriormente con Vasco Trilla. ¿Cómo surge esta formación y cómo decís grabar este Zaidín?

Liba Villavecchia: Con Vasco Trilla nos conocemos aproximadamente hace 15 años y hemos estado en multitud de proyectos juntos. Mi respeto hacia su música es enorme y actualmente es, sin lugar a duda, uno de los mejores percusionistas de Europa. Tiene un concepto muy melódico de la batería y ha publicado cantidad de discos de percusión a solo que han tenido una recepción excepcional en el mundo musical europeo y mundial.

Durante los últimos años hemos desarrollado un proyecto a dúo con el que hemos publicado un disco ASEBEIA y hemos hecho multitud de conciertos en España y Europa. La idea original al formar este trío era hacer versiones de temas de Thomas Chapin, pero en seguida nos interesó más buscar un sonido y unas composiciones propias, que hacer un proyecto de homenaje. En mi opinión estos discos de homenaje suelen ser, la mayoría de las veces, aburridos y muy derivativos del original, que siempre suele ser mucho mejor.

Al contrabajo está Álex Reviriego…y demuestra que la escena catalana sigue produciendo músicos de tremenda calidad. ¿Cuál es el “secreto”?

Liba Villavecchia: Álex sería una de las excepciones portentosas de las que hablaba antes cuando me refería a la situación de esterilidad creativa entre los improvisadores jóvenes actuales. Si tuviera que definir a Álex en una palabra sería «compromiso». Es un músico tremendamente comprometido con su instrumento, con su música y con todos los proyectos en los que participa, que son muchos. Siempre se entrega al máximo en el momento de tocar.

En cuanto al «secreto» para que salgan buenos músicos en un país tiene mucho que ver con la cantidad de músicos jóvenes que estudian y se interesan por la música en la actualidad. Cuando la cantidad aumenta, siempre hay más posibilidades de que aparezca la verdadera calidad.  

Grabas este disco con Clean Feed uno de los grandes sellos de la escena europea. ¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?

Liba Villavecchia: El trabajo con Clean Feed ha sido fantástico y una suerte en todos los aspectos. Desde el principio, a su director, Pedro Costa, le encanto la grabación que le enviamos y todo el proceso de publicación del CD ha sido perfecta.

Son muy profesionales y la parte del diseño de la portada fue a propuesta suya, y a nosotros nos encanto. Ya estamos en fase de producción del segundo disco que esperamos publicar con ellos de nuevo. 

Después de casi medio siglo componiendo y sobre los escenarios…¿cómo afrontas el futuro inmediato? ¿En qué otros terrenos “inexplorados” te gustaría seguir buceando?

Liba Villavecchia: Nunca he tenido una estrategia concreta durante mi carrera de casi 50 años y siempre me he dejado llevar por mi instinto y por donde me llevaban un poco las circunstancias vitales y musicales. De esta manera he tenido una carrera muy variada, aunque se podría decir que poco enfocada.

Actualmente me interesa especialmente dedicarme a proyectos propios. Me interesa seguir componiendo cada vez más para el trío y desarrollar la sonoridad propia. En un futuro también quizás nos interesará añadir algún nuevo elemento a la sonoridad del grupo. Probablemente en forma de otro instrumento de viento.

En el caso de querer añadir un instrumento armónico, como una guitarra o un piano al grupo, sería importante que fuese un músico capaz de supeditar la función armónica de su instrumento a la parte melódica de las composiciones, tal como he comentado anteriormente.

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Rudy de Juana es periodista tecnológico y apasionado por el jazz. También podéis seguirme en MuyComputerPro.com y en rodolfodejuana.com

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