Pat Metheny
Conciertos

Pat Metheny se desmelena en el Botánico

Nos tenía algo desconcertados Pat Metheny en esta época pandémica con dos últimos lanzamientos: «From this Place» (2020) y «Road to The Sun» (2021) le llevaban a explorar nuevos territorios y musicalidades diferentes, pero no ofrecían lo que muchos jazzeros entregados a su carrera podían esperar. Así que cuando anunció que este año parte de su gira europea sería en España y que tocaría en Madrid, no teníamos demasiado claro a qué músico íbamos a ir a ver: si a ese guitarrero incombustible capaz de llevarnos al cielo o al Metheny más sobrio y experimental…y tal vez más interesante para escuchar en casa.

Para alegría de muchos (entre los que me incluyo), que la gira sirviese para presentar a su banda Side-Eye daba pistas de que la noche iba como mínimo a merecer la pena. En este punto, merece la pena explicar que con Side-Eye, el señor Pat Metheny está asumiendo el papel que en el pasado desarrollaron otros grandes artistas como Art Blakey, Betty Carter o Gary Burton, es decir: poner en marcha una plataforma que permitiese exhibir y promover el mejor talento joven del momento. 

De hecho, el propio Metheny fue uno de esos jóvenes talentos que Gary Burton impulsó en la década de 1970 y que según él mismo ha declarado en alguna ocasión, ha sido clave para poder desarrollar su visión musical y su futura carrera. 

El proyecto original en el que se fragua Side-Eye se remonta a 2016 y la formación que firma el disco que se lanza en 2021 bajo el título «Pat Metheny – Side Eye NYC V1.IV» (Metheny, James Francis en teclados y Marcus Gilmore a la batería) es la quinta iteración de un grupo por el que también han pasado los baterías Eric Harland, Anwar Marshall y Joe Dyson en distintas giras. El conjunto que puso en escena en «Las Noches del Botánico» de Madrid la pasada semana y con la que el guitarrista ha recorrido buena parte de la geografía ibérica, presentaba precisamente a Joe Dyson a la batería y, por primera vez, a Chris Fishman en sustitución de James Francies en los teclados. 

Un concierto de escándalo

No hubo que esperar demasiado. A las 22.00 un Pat Metheny que sigue luciendo una cabellera espectacular, aparecía sobre el escenario de la ciudad universitaria y armado con su famosa guitarra Pikasso de 42 cuerdas, se lanzó a una improvisación en la que lo concreto y minimalista se mezclaba con un fondo que recordaba a la sonoridad del arpa.

Ya con el trío al completo sobre el escenario, el músico regaló a los asistentes nada menos que dos horas y media de concierto en las que repasó algunos de los temas más conocidos de su extensa carrera, como «Better Days Ahead»«Timeline»«Always and Forever» o «When we where free» (muchos de los cuales aparecen de nuevo en su último álbum) y a los que sumó entre otros el «Für Allina» que estrenara en el «Road to The Sun» (2021) o el «Same River» del «From this Place», un disco que le valió a Metheny el título de «mejor disco de jazz del año» para la revista Down Beat.

Completamente entregado sobre el escenario, el concierto del Botánico fue una sucesión de esos «momentazos» que se quedan grabados en la retina. Uno de los más espectaculares desde luego, la intepretación de «Jaco», composición que rinde homenaje al enorme Jaco Pastorius y que ya se incluía en el «Pat Metheny Group» de 1978.

Si algo no le falta a Metheny después de cuatro décadas de carrera es sin duda una versatilidad, que en Madrid le llevó del jazz al blues, pasando por el rock, la guitarra clásica e incluso algunos guiños a la música electrónica, apoyándose para ello en la famosa guitarra sintetizada Roland GR-300, que tan de moda se puso en los años ’80 pero de la que pocos músicos han sabido sacar tanto partido como el artista de Misuri.

No fue sin embargo la única sorpresa de la velada. Oculto durante buena parte del concierto bajo una tela, en el último tercio del espectáculo Metheny descubrió lo que resultó siendo el «Ochestrion» un extraño instrumento que recuerda a ese «mundo autómata» del siglo XIX, construido para Metheny por varios diseñadores e ingenieros y que incluye toda una pléyade de instrumentos más o menos mecanizados como pianos, marimba, bajo, vibráfono, campanas, platillos…El sonido que aporta está lleno de profundidad y una riqueza que no es fácil recrear en directo, pero tal vez es cierto que salvo ese momento de ¡wow! inicial, no supuso un gran salto diferencial sobre lo que estábamos escuchando hasta el momento.

Pat Metheny

Sí lo fue la aportación de Chris Fishman en cambio, que demostró ser un auténtico portento moviéndose con velocidad y frescura tanto sobre el Moog, como el Hammond y los sintetizadores, llenando de armonía los temas de Metheny a la vez que los acompaña con un bajo sintetizado sobre el propio teclado. 

En cuanto a Dyson, demostró que tiene todo lo necesario para cumplir en un entorno tan exigente como el que le propuso «el jefe» a lo largo del concierto, sabiendo contenerse maravillosamente en los temas más delicados y mostrarse enérgico y contundente en dos temas a dúo con el guitarrista que nos dejaron boquiabiertos.

Cuando pensábamos que no podía más de sí, Metheny y su formación nos sorprendieron no con uno, ni con dos, sino con cuatro bises que desconcertaron a parte del público que ya había abandonado sus asientos, pero con los que no paramos de aplaudir y pedir una más, tras esa «Song for Bilbao» que nos regaló porque vamos a decirlo ya, le encanta estar en España.

Fotografías: Víctor Moreno (Noches del Botánico)

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Rudy de Juana es periodista tecnológico y apasionado por el jazz. También podéis seguirme en MuyComputerPro.com y en rodolfodejuana.com

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