jaimie branch

Jaimie Branch: la trompeta más punk del jazz

Recuperamos el legado de una de las trompetistas más irreverentes y originales del jazz de la última década.

No llegó a cumplir los 40. Jaimie Branch, una de las trompetistas más irreverentes y originales de la última década, fallecía el 22 de agosto de 2022, a los 39 años. Reconocida como uno de los rostros más conocidos de Internation Anthem, el gran sello del nuevo jazz de Chicago, la música de Branch destacaba por su crudeza, o como solía decir la propia trompetista por componer «música capaz de respirar».

Con cada lanzamiento, Branch aprovechaba la experimentación y la improvisación llevándola hasta las penúltimas consecuencias, de modo que aspiraba que fuese la música la que se revelase a sí misma, desde las ideas rítmicas hasta la composición. «En lugar de compases pienso en ritmos, ritmos en todo lo que hago, como si todo fuese un rápido metapulso que ocurre de forma constante» afirmaba en una entrevista para Down Beat.

Muy conocida en la escena underground de Chicago de principios de siglo, su gran desarrollo como artista se produce a principios de 2021 cuando se muda a Nueva York y forma «Fly or Die» una maravillosa banda compuesta por los también músicos de Chicago Jason Ajemian (contrabajo), Tomeka Reid (chelo) y Chad Taylor (batería y percusión). Su primer álbum, «Fly or Die» se lanzó en 2017, y sus estridentes melodías de trompeta, ritmos insistentes y abstracción atmosférica se ganaron el favor de los aficionados y la industria.

Pero no fue hasta 2019, con el lanzamiento de «Fly or Die II: Bird Dogs of Paradise» cuando realmente comenzaron estar en boca de todo el mundo. Por su puesto por conceptos musicales que habían madurado y crecido en complejidad, pero también por el tema «Prayer for Amerikka» en el que escuchamos la voz de Branch denunciando el racismo y el incipiente fascismo que comenzaba a percibirse en el país.

El álbum se coló entre los diez primeros de la «NPR Music Jazz Critics Poll» de 2019, al mismo tiempo que la revista Down Beat lo incluía en su prestigioso ranking «Album of the Year», conviviendo con discos como el «Waiting Game» de Terri Line Carrington, «Life Goes On» de Carla Bley o el «Diatom Ribbons» de Kris Davis. Casi nada, en una carrera de una personalidad única, pero en la que también se colaban influencias, reconocidas por ella misma, que van desde la ternura de Chet Baker, al caos organizado de Lester Bowie, o el eclecticismo de Miles Davis. El lanzamiento de «Fly or Die Live» en 2021 sirvió no solo para consolidarla, sino también para mostrar con más claridad su capacidad de improvisar hasta formas auténticamente libres dentro y fuera del free jazz.

a0938416696 10 jpg

Su otro gran proyecto y que la convierte en una artista única es Anteloper, un dueto que formó con el percusionista Jason Nazary, junto con el que recorre la vía del jazz más electrónico y experimental. Juntos publican «Kudu» en 2018, el directo «Tour Beats Vol. 1» en 2020 y sobre todo «Pink Dolphins» un maravilloso EP que muchas publicaciones, incluida Caravan Jazz, incluyó entre los mejores discos del año pasado.

Branch luchó contra la adicción a la heroína y contó al escritor Peter Margasak en el Chicago Reader que empezó a consumir en 2008. Tras asistir durante dos años al programa de posgrado de la Universidad Towson de Baltimore, lo abandonó en 2014. Completó un programa de rehabilitación en Long Island y se mudó al barrio Red Hook de Brooklyn en 2015.

Jaimie Branch

Recordando ese periodo, la trompetista contaba: «creo que cuando se toma heroína existe el temor de que ‘ahora mi música también desaparecerá. Quedó claro que las drogas estaban entorpeciendo el proceso creativo. No es que dejes de consumir drogas y todos tus problemas desaparezcan. Pero la música no iba a ninguna parte. Y creo que tenía mucho miedo de que lo hiciera».

Un mes antes de que la muerte de Jaimie Branch conmocionara al mundo entero, la trompetista se encontraba en los estudios International Anthem, dando los últimos retoques a un álbum. Se trataba de una suite de música que había compuesto y luego grabado con Fly or Die en el transcurso de una residencia en el Bemis Center for Contemporary Arts de Omaha, Nebraska. El álbum estaba casi terminado: «Fly or Die Fly or Die Fly or Die (​(​world war​)​)»

Ideas que aparecían en los márgenes de discos anteriores ahora asumen posiciones centrales. Las melodías en clave mayor con influencias del calipso que tan solo se sugerían en «simple silver surfer», de «Fly or Die II», alcanzan proporciones casi sinfónicas en «Baba louie», la pieza central de nueve minutos de ((world war)). La voz áspera y vehemente de Branch, ausente en el primer álbum de Fly or Die y tímidamente presente en el segundo, es una fuerza tractora del tercero. Y no es una cantante de jazz, al menos no en el sentido tradicional: grita, suplica, aúlla sin palabras, incluso canturrea una especie de canción country. La echaremos mucho de menos.

1 comentario en «Jaimie Branch: la trompeta más punk del jazz»

  1. Qué gran pérdida. Es imposible no entristecerse, después del placer de recorrer cualquiera de sus discos, al saber que no tendremos más música de ella…

Deja un comentario

Escribimos en Caravan