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“Owl Song”, así suena lo nuevo de Ambrose Akinmusire

Este álbum merece una ovación cerrada, unánime, un aplauso que deberíamos mantener, como poco, hasta que suenen las próximas campanadas.

El 2023 se nos va con un lanzamiento que augura un año nuevo plagado de grandes creaciones en el mundo del jazz. “Owl Song” es lo nuevo de Ambrose Akinmusire, trompetista californiano recientemente nombrado director artístico en el “Herbie Hancock Institute of Jazz Performance”.

El título del álbum ya revela parte del contenido, y el minimalismo elegante de la edición física que ha creado el sello Nonesuch (al menos en CD) predisponen a una escucha en la que el trompetista vuelve a descubrirse como uno de los puntales del jazz contemporáneo. A mi parecer, si hay algo de particular es que en él se amplían los cimientos del avant-garde, subgénero que quizá ya se quedaba desactualizado para englobar a otros músicos liberados de algunas bases conceptuales muy manidas y estereotipadas en las que Cecil Taylor, Pharoa Sanders o Sun Ra deambulan repetitivos -y necesarios-, como en un cuento de Navidad. 

Ambrose Akinmusire viene acompañado en esta ocasión por Bill Frisell a la guitarra y Herlin Riley a la batería, en una composición de trío en la que todos consiguen ser protagonistas. Incluso cuando ambos proporcionan la base para que la trompeta aparezca imponente, como lo hace en la noche estrellada ese búho que le da título al álbum. Si se escucha con atención, aquí hay mucha sofisticación encubierta haciendo creíble la premisa del “menos es más”.

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Los tres músicos rehúyen de la socarronería en la que, en ocasiones, muchos de ellos se envuelven con solos complicados y virtuosos que suelen aportar poco más que un lucimiento innecesario (y aburrimiento soporífero, en mi caso). Decía Carlos Santana en un documental acerca de Miles Davis refiriéndose a su participación en el festival de Newport en 1955, que hay que tener mucho valor para tocar una balada con una trompeta, para no esconderse tras miles de notas enrevesadas mientras le dices al público con tu mirada: “Mira lo que sé hacer”. Bien podría haber estado hablando de este “Owl song”; el trompetista se expone desde el primer tema ante el micro en composiciones serenas, sin alzar la voz, coqueteando con sus compañeros del trío en conversaciones que se arremolinan en torno a silencios y susurros tímidos que dan la identidad a este álbum. 

Ocho temas que, desde la sinceridad y la nobleza que caracterizan el timbre de Akinmusire, deambulan sin tapujos en la improvisación más desnuda de artificios. Se incluyen dos versiones del tema “Owl song”, aunque bien podría decirse que se complementan. La languidez de la pista primera del álbum despierta en la cuarta, y la paleta de colores se amplía en unos dos minutos finales absolutamente hipnóticos. La parte más entusiasta quizá se pueda escuchar en “Flux fuelings”, tema en el que la experiencia de Bill Frisell hace renacer a ese búho que Ambrose se empeña en mantener melancólico y lírico, planeando cerca del suelo.

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También Herlin Riley, veterano baterista de la “Lincoln Center Jazz Orchestra” liderada por Wynton Marsalis, pone las bases más clásicas (si es que algo de clásico hubiera en esta grabación), permitiendo experimentar al trompetista sin ambigüedades y sin posibilidad de defensa ante notas que parecen perdidas, pero que en el contexto del álbum forman parte esencial del vuelo raso y silencioso de este búho acróbata tan particular al que Ambrose ha sabido domesticar, sin cortar sus alas. El álbum cierra con “Henya”, un tema profundo plagado de bellísimos susurros y que habla bastante del destino al que, a mi parecer, el trompetista quiere dirigirse. Pero antes, Ambrose sorprende gratamente con dos composiciones para dúo agarrándose fuertemente a las manos de Bill Frisell primero y de Herlin Riley después, para regalarnos un lánguido “Mr. Frisell” en el que el guitarrista vuelve a dar razones para bucear en su extensa discografía, y el que para mí es uno de los mejores temas del álbum: “Mr. Riley”, un diálogo de fantasía donde el baterista guía al trompetista hacia un terreno donde no es sencillo mantener el equilibrio.

Lo último de Ambrose Akinmusire esa una prueba más en el camino hacia su madurez musical plena, una vez sobrepasada esa barrera mental y física que son los 40 años. Las pinceladas del “Prelude” con el que se presentó en el mundo del jazz tras ganar dos de los premios más prestigiosos del género siguen estando ahí, pero ahora son más nítidas, con trazos más profundos y de colores más vivos a la vez que sosegados. Y tras su escucha, uno se da cuenta de que, si Ambrose Akinmusire sigue en esta línea, en un futuro no muy lejano seremos testigos de nuevos álbumes que ocuparán un puesto privilegiado en la historia de la música.

“Owl song” puede adquirirse en la web del sello Nonesuch que lo publica y en la mayor parte de las plataformas de música digital. Las fechas de sus próximas actuaciones en directo pueden consultarse en la web oficial del músico: https://www.ambroseakinmusire.com/.

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