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Blue Giant: se estrena el anime que se merecen los aficionados al jazz

Hiromi Uehara compone la BSO de una película que los aficionados al jazz disfrutarán de principio a fin.

Fue cuando estaba preparando la entrevista con Hiromi, cuando descubrí que la pianista japonesa, además de haber presentado unas semanas antes su «Sonic wonderland«, se había encargado también en 2023, de componer la banda sonora de «Blue Giant», una película anime que narra la historia de Miyamoto Dai, un joven estudiante de instituto que, tras ver por primera vez un concierto de jazz, decide que quiere convertirse en el mejor saxo tenor de la historia. Ahí es nada.

La película, que acaba de estrenarse este fin de semana en los cines de nuestro país, adapta el manga del mismo nombre de Shinichi Ishizuka, que se desarrolla a lo largo de diez volúmenes y que, por lo tanto, tiene un arco narrativo más extenso de lo que vemos en la gran pantalla. Y sin embargo la cinta, que ha sido recibida con bastante entusiasmo por parte de la crítica, narra en realidad una historia muy sencilla: la de tres adolescentes que pese a tener motivaciones diferentes, unen fuerzas para crear un trío con el que abrirse paso en la hiper-competitiva escena musical de Tokyo.

Y lo hacen empleando tres arquetipos diferentes. En primer lugar el de Dai (protagonista absoluto) auto-didacta incansable que practica todos los días al aire libre, haga frío o calor, llueva o nieve, bajo uno de los puentes de la gran ciudad (en un claro homenaje a Sonny Rollins). Tenemos también a Yukinori, pianista experimentado (pese a que tiene 18 años, lleva desde los cuatro practicando) que actúa hasta cierto punto como mentor y guía espiritual del grupo. Y finalmente Tamada, baterista que simplemente se une al grupo porque quiere hacer amigos y comienza su aventura sin apenas saber coger correctamente las baquetas.

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A lo largo de las dos horas, en «Blue Giant» asistiremos a los primeros ensayos del grupo, su esfuerzo por encontrar locales en los que poder tocar, el cómo consiguen participar en un festival de jazz y cómo poco a poco consiguen ser más reconocidos. Aunque la historia no es especialmente sorprendente y en ocasiones puede llegar a ser de hecho bastante plana, no deja de ser entretenida, incluso para aquellos que como yo, puedan no estar tan familiarizados con los códigos narrativos del anime japonés (más allá de esas preciosidades que produce el Studio Ghibli).

Pero lo más interesante de «Blue Giant» no es tanto la historia, sino cómo sirve de vehículo o de telón de fondo para la música, especialmente cuando se desarrolla en directo. Todas las interpretaciones musicales se narran sobre el escenario con enormes dosis de originalidad, dinamismo y fantasía visual, llegando en ocasiones a igualar la experiencia y las emociones que produce el ver un concierto de jazz. La compenetración y los guiños que intercambian los músicos, el efecto que provocan en el público, el cómo la música vuela de forma literal, son detalles que se recogen con un gran preciosismo visual.

En este sentido, el dibujo de estas escenas está a la altura de lo mejor que hemos visto hasta la fecha en animación clásica (2-D), teniendo en cuenta incluso, que si la animación japonesa no brilla especialmente por la expresividad de los personajes, aquí los cambios de plano, la superposición de elementos y otros «trucos cinematográficos» compensan con creces ciertas carencias.

Sí que es verdad en cambio, que cuando el foco se pone fuera de los conciertos, la animación se resiente un tanto y nos recuerda a esos clásicos anime de los años 90, como si de alguna forma no hubiese presupuesto para poner sobre la mesa una propuesta técnicamente coherente a lo largo de los 120 minutos de la cinta. Los personajes pasan lamentablemente a perder parte de su razón de ser e incluso da la sensación que el argumento queda suspendido sobre endebles alfileres que se pueden romper en cualquier momento.

El otro gran motivo para disfrutar de la película es por supuesto su banda sonora. Compuesta íntegramente por Hiromi, la escuchamos en esta ocasión acompañada por batería Shin Ishikawa y el saxofonista Tomoaki Baba para interpretar las piezas principales. La película, que arranca con una versión «domesticada» del Impressions de John Coltrane, mientras que el resto de temas son originales (el trio recuerda en varias ocasiones, toca sus propios temas) que podemos encuadrar en distintos momentos de la historia del jazz. Y sí, hay toques de bop, de hard-bop, cool e incluso free-jazz, mezclados todos ellos sobre una pátina de pos-bop e incluso de vanguardia en algunos casos.

Blue Giant no es una de esas películas que vas a recomendar a tus familiares y amigos, pero estoy seguro que sí la compartirás con todos aquellos que sabes que aman el jazz. Porque si te gusta el jazz, que no te quepa ninguna duda: con esta película vas a disfrutar enormemente, pese a sus defectos.

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