jazz kissa

Tokyo Jazz Joints: espíritu Kissa

Un proyecto fotográfico recoge el ambiente de los famosos Jazz Kissa de Japón, locales íntimos en los que disfrutar del mejor jazz

Desde siempre me ha resultado fascinante la relación que han tenido los japoneses con el mundo del jazz. Japón, país «fetichista» por excelencia, es desde hace muchas décadas el mercado donde se venden más discos (tanto vinilos como CDs), y los pressings que se hacen en las plantas japonesas se siguen considerando como ese oscuro objeto de deseo para aficionados y coleccionistas de todo el mundo.

Escuchamos la influencia del jazz en la vida de los japoneses en la obra de autores tan conocidos como Haruki Murakami, que en libros como «Kafka en la orilla» o «Tokyo Blues (Norwegian Blues)» nos traslada hasta algunos clubs de jazz de la capital nipona. Y cuenta el propio Murakami en «De qué hablo cuando hablo de correr» como tuvo el primer encuentro con el mundo del jazz en 1964: «Tenía 15 años. Art Blakey y los Jazz Messengers actuaron en Kobe en enero de ese año, y me dieron una entrada para un regalo de cumpleaños. Fue la primera vez que realmente escuché jazz, y me dejó boquiabierto. Me quedé atónito».

Lo cierto es que esa gira de Blakey produjo un profundo impacto. No solo porque ayudó a difundir el jazz fuera de Estados Unidos en un momento en el que Japón estaba experimentando un importante crecimiento económico y cultural, sino que también inspiró a muchos músicos locales y de alguna forma, contribuyó al desarrollo del jazz japonés.

Este es el contexto en el que comienzan a desarrollarse los conocidos como Jazz Kissa: pequeños locales, cafés o clubs de jazz, cuya actividad gira en torno a esta música. Estos locales, a menudo más íntimos (por no decir diminutos) que los clubs de jazz en Estados Unidos o en Europa, y no solo programan de vez en cuando actuaciones de músicos locales, sino que sobre todo, cuentan con una amplísima selección de discos, de modo que están estructurados para que los aficionados vayan al Kissa a escuchar, a apreciar cada nota.

tokyo jazz joints

Los jazz kissa son en realidad una manifestación local de la cultura del jazz que no existe en ningún otro lugar del mundo y alcanzaron su apogeo en la década de 1970 cuando podían contarse más de 400 establecimientos en todo el país. Aunque hoy en día la gentrificación está acabando con muchos de ellos, aún es posible visitar espacios como «Jazz Kissa Dug», local fundado en 1967 en Shinjuku, y que es famoso por su norma de prohibir conversaciones dentro del local, o «Basie» un jazz kissa conocido por ser un lugar de peregrinación para los aficionados al jazz de todo el mundo.

Para que el legado de estos locales no se pierda, el fotógrafo Philip Arneill y el narrador James Catchpole, pusieron en marcha en 2015 «Tokyo Jazz Joints», un proyecto que se asoma al interior de estos locales antes de que se acaben perdiendo. Desde entonces, ambos han visitado más de 160 locales de Tokyo y otras ciudades de japón. Una de las primera imágenes del proyecto se tomó en el Pithecanthropus Erectus, en el sur de Tokio, donde aún puede leerse la famosa cita atribuida a Thelonius Monk, garabateada con rotulador en la parte posterior de la puerta del baño: «El jazz y la libertad van de la mano».

Gran parte de este proyecto se ha trasladado al Tokyo Jazz Joints photobook, en el que se recogen más de 130 fotos a todo color de estos locales, además de entrevistas con algunos de los heroicos dueños, románticos que siguen manteniendo en pie un legado único en el mundo del jazz.

En la página web del proyecto también podemos navegar entre muchas de las galerías fotográficas que publican y escuchar un podcast exclusivo. Todo un tesoro por explorar.

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