En una sala en la que por momentos las mesas y sillas parecían sobrar dada la cantidad de personas que asistió, David Sancho y su banda subieron al escenario de la Sala Villanos, puntuales, a presentar su nuevo disco, Mind in Progress.
Estreno -estrenísimo- del disco que llevaba escasos días en las plataformas digitales.Si en su disco anterior, Meditaciones, los temas recaían estrictamente en su trío -con Jesús Caparros (bajo) y Borja Barrueta (batería)- la puesta en escena de Mind in Progress alterna esta formación, sumando a Marta Mansilla en la flauta, Amara Ríos en el violín y al MC Artes. Este último, aparte de rapear fue una suerte de maestro de ceremonias que introdujo y presentó todos los temas.También aparecieron por escena At.One y Rodrigo Ballesteros ambos integrantes de Eme Eme Project, el aplaudido proyecto que lidera Marta Mansilla y en el que Sancho, cómo no, está tras las teclas (“vasos comunicantes de la misma felicidad”, dice Sancho para describir la relación entre su proyecto y el que lidera Marta).
Así, rodeado de los suyos, Sancho arrancó el show con el tema Progre, el mismo con que comienza el disco, en un show centrado en el nuevo repertorio. Para quienes seguimos a Sancho tanto en sus proyectos propios como en sus múltiples colaboraciones -reflejo de ello es que un buen puñado de artistas llegó hasta a la sala a ver el nuevo estreno del pianista- es muy fácil observar cómo el madrileño sintetiza en su nueva propuesta ese universo de corrientes e influencias del jazz y especialmente de otros estilos, que dicen presente en sus temas.
Del jazz al soul, del soul al hip hop, pasando por esos sonidos neoyorkinos de fines de siglo, para volver al jazz. Del juego melódico con Marta Mansilla en Loving life, al flow de Artes en Mente en Progreso o a la introspección de Mathias, el tema dedicado al trompetista noruego Mathias Eick.
El resultado de esta mezcla y de la fuerza del directo convence, contagia y conecta al público inmediatamente, no sólo por la calidad, que la tiene -y por montones- sino porque ante los múltiples palos que toca su propuesta resulta imposible no encontrar puentes de conexión con su música. Uno, varios o todos, en el show de Sancho hay espacio para todos.
El concierto avanza a ritmo infatigable. Concentrado, Sancho guarda sus palabras y sólo se comunica a través de sus piano y sintetizador. Y el público agradeció esa comunión y que se da de forma natural y rápida, sin resistencias. Cada tema fue coronado con un aplauso cerrado. Hay una cercanía del público con Sancho, hay una admiración y un apoyo que se respira en la sala y que se escucha en los comentarios.
Es el premio a un estilo de música que debería multiplicarse en la escena local, pero que la realidad nos dice que escasea. Termina el show. David y la banda se despiden del público, como toda la noche. Ovación en la sala. Hay Sancho para rato. PD. Todos los músicos están en el escenario usando la camiseta del merchandising del disco. Su equipo de apoyo en el escenario luce las camisetas del Rayo (Sancho es un reconocido hincha del club). David también usa la gorra del disco que está a la venta desde inicio del show. Sentido del espectáculo. Detalles que no son simples detalles. Detalles que alegran la vida de los melómanos.










































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