We want Miles! (y más) en el festival de jazz de Gante

​La séptima jornada del festival de este 2026 arrancó el pasado viernes bajo un sol de justicia en Gante, en lo que parecía ser el principio de una segunda ola de calor. Aun así, entrar por las puertas del centro musical De Bijloke siempre reconcilia la mente con el entorno, y más si el recibimiento en la sala de prensa es tan cordial y cercano como de costumbre. La música, no obstante, me reservaba un inicio desconcertante que, afortunadamente, fue capaz de diluirse a lo largo de la noche. Así lo viví…

Shabaka y el agujero de gusano

A las 16:45 Shabaka saltó al escenario principal con una propuesta en solitario demasiado comprometida, buscando mostrar la desnudez de su instrumento. Acompañado únicamente por un baterista y una mesa de mezclas saturada de sintetizadores, cantos de pájaros y voces pregrabadas, desfiló de forma desconcertante por varios instrumentos de viento.

El resultado fue cierto desorden de inconfundibles ritmos africanos que me transmitían más nerviosismo que misticismo. Sin pausas, sin explicaciones y sin atisbo de conexión, la intensidad me dejó exhausto y atónito. El fondo espacial de los sintetizadores se convirtió en un agujero de gusano en el que, por momentos, desee que la tierra me tragara para dar fin a un torrente donde no había lugar para la paz. Quedó en evidencia que el artista se encuentra en un plano creativo complejísimo, a años luz de la energía magnética de aquellos “The comet is coming” que tanto calaron en el género hace unos años. Fue una propuesta tan intrincada que alejó a parte de un público que comenzó a levantarse de sus asientos cuando el concierto había sobrepasado la media hora; en mi caso ni en la más estricta sobriedad ni con la complicidad de alguna OMER fui capaz de descifrar el porqué de su dirección actual.

​Nate Smith y Charles Lloyd, volviendo a recuperar la fe

​Por fortuna, tras el vendaval Shabaka, el festival se encargó de devolvernos la fe en que la noche aún reservaba música excelente. Y vaya si llegó. Primero fue el turno de Nate Smith en formato de cuarteto clásico, pero con la frescura de un bajo eléctrico a manos de la fabulosa Anna Butterss (integrante de la Honora Band de Flea, el bajista de los Red Hot Chili Peppers).

Su batería lideró una corrección absoluta a través de giros atrevidos, estructurados y con un contexto tan orgánico que por momentos rozó un pop contagioso que obligaba al cuerpo a moverse. Mención muy especial a la calidez del saxo de Josh Johnson, también integrante de la Honora Band y que actuó en solitario en el Garden Stage del festival poco después de terminar su actuación con Nate Smith.

A los pocos minutos, el escenario se inclinó ante la realeza: Charles Lloyd. Qué decir de este titán, cuya estatura emocional rivaliza con la del recientemente fallecido Sonny Rollins; asistir a su directo hoy en día es un regalo histórico que cala muy hondo. A su avanzada edad inspira una ternura inmensa, se mueve despacio y se sienta durante las pausas, pero conserva una energía contagiosa respaldada por sus tres magníficos compañeros. Al escuchar su sonido denso e histórico, inevitablemente pensé en Melissa Aldana, a quien sigo mucho últimamente y de quien estoy seguro de que Lloyd es una inspiración directa. Su interpretación alternando el saxo por la flauta travesera en un tema bellísimo fue el bálsamo definitivo para volver al mundo terrenal.

Marcus Miller y un concierto para recordar

​El clímax de la velada llegó puntualmente a las 22:00 h con un llenazo absoluto en el Main Stage para presenciar el esperado espectáculo We Want Miles! de Marcus Miller, un homenaje por el centenario del nacimiento del trompetista de Illinois y del que ya os hablamos en Caravanjazz. Acompañado por tres leyendas que compartieron filas con el mismísimo Davis (Mike Stern a la guitarra, Bill Evans al saxo y Mino Cinelu en la percusión), Miller ofreció una hora y cuarenta minutos de un auténtico y divertidísimo espectáculo musical.

Entre tema y tema, Marcus desgranó anécdotas impagables, guardando un reconocimiento especial para Bill Evans como el hombre clave que recuperó a Miles Davis para el circuito entre 1975 y 1981 tras uno de sus largos retiros. Allí pudimos escuchar temas míticos como “In a silent way”, “Bitches brew” o “Catembe”. Mención aparte merece el trompetista Russell Gunn, elegido con tiento milimétrico por Marcus por una forma de soplar soberbia que, sordina Harmon incluida, supo calcar la esencia del homenajeado. Con un público totalmente entregado, los bises nos regalaron el ansiado “Tutu”, la obra cumbre que Miller compuso para Davis. Un tributo con mayúsculas que, a diferencia del enfoque más experimental y frío que ofrecieron hace unos días Ravi Coltrane y Terence Blanchard, logró capturar la verdadera esencia y el pulso de Miles.

Salí del De Bijloke con una sonrisa imborrable, tarareando las cuatro míticas notas del bajo de “Tutu” y sabiendo que había presenciado un concierto inolvidable. Allá donde esté, Miles debe sentirse orgulloso de ver que su legado sigue vivo.


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Comentarios

3 respuestas a «We want Miles! (y más) en el festival de jazz de Gante»

  1. Avatar de José Javier Belastegui
    José Javier Belastegui

    Muz buenas, estoy encantado de recibir noticias de caranvanjazz y leo con gusto tus artículos, pero en el de Marcus Milller te olvidas de comentar que esta actuación, aviso importante para los aficionados españoles al Jazz de que va a actuar en el Jazzaldia donostiarra en este mes de julio, me parece una falta de aviso importante, dántote las gracias por tus artículos, me despido de tí, aténtamente Javier Belastegi.

    1. Avatar de José Javier Belastegui
      José Javier Belastegui

      Muy buenas, estoy encantado de recibir noticias de caranvanjazz y leo con gusto tus artículos, pero en el de Marcus Milller te olvidas de comentar que esta actuación, aviso importante para los aficionados españoles al Jazz de que va a actuar en el Jazzaldia donostiarra en este mes de julio, me parece una falta de aviso importante, dántote las gracias por tus artículos, me despido de tí, aténtamente Javier Belastegi.

      1. Avatar de javiariola
        javiariola

        Estimado Javier, te agradezco mucho tu mensaje y que leas nuestros artículos con tanto gusto.

        ​El enfoque del texto era relatar y centrarme exclusivamente en el concierto que ofreció en Gante, por lo que no incluí un repaso a su agenda. Sin embargo, tu aportación es estupenda: dejo constancia de este importante aviso sobre su paso por el Jazzaldia en julio para que el resto de lectores españoles de CaravanJazz estén informados.

        ¡Un abrazo!

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