Knats y su carta de amor al norte: “A great day in Newcastle”

El panorama del jazz contemporáneo en el Reino Unido continúa su imparable expansión y descentralización con el reciente lanzamiento de “A great day in Newcastle”, el segundo trabajo del grupo Knats. Publicado el pasado 1 de mayo, el proyecto marca un punto de inflexión para la formación británica, tanto por su evolución sonora como por su fichaje por Fontana Records, sello reactivado por Universal Music y hogar de artistas como Jon Batiste. 

Originarios de Newcastle y formados en el conservatorio Trinity Laban, con el bajista Stan Woodward y el baterista King-Ike Elechi al frente, Knats logró captar la atención de la crítica desde su debut homónimo. Ahora, junto al trompetista Ferg Kilsby, al saxofonista George Johnson, al pianista Sandro Shar y a la voz del poeta Cooper Robson, la banda mira hacia sus orígenes para darnos un trabajo que explora en profundidad las particularidades de su ciudad natal.

Detrás de la producción de este trabajo está Geordie Greep, conocido por liderar la banda de rock experimental Black Midi. Además de tocar la guitarra eléctrica en varios temas, su influencia se deja sentir en unos arreglos más ricos y ambiciosos, que amplían el alcance sonoro del conjunto.

 El álbum cuenta con la participación de decenas de músicos de viento-metal, viento-madera y cuerdas, creando una textura que abandona el quinteto tradicional para abrazar un sonido más coral. El resultado es un jazz capaz de transitar en segundos desde una percusión cruda y casi industrial hasta metales guiados por un groove implacable. Temas como el sencillo principal “Never gonna be a boxer” evidencian esta madurez instrumental, sirviendo de vehículo para la potente narrativa del disco. 

A diferencia de las abstracciones líricas habituales en ciertas corrientes del jazz contemporáneo, Knats apuesta por el realismo social. Las letras y la poesía declamada desde el inicio del álbum abordan cuestiones como la masculinidad tóxica en los barrios obreros, la vida tras salir de prisión, la cultura del conflicto y el legado minero de la región.

El propio título del álbum es una referencia directa a la icónica fotografía de 1958 “A great day in Harlem”, sustituyendo el histórico epicentro del jazz neoyorquino por el paisaje cultural forjado alrededor del río Tyne. Temas concretos como “Wor Jackie” rinden homenaje a figuras locales, como el futbolista y minero Jackie Milburn, mientras que el tema de cierre incorpora entrevistas de archivo con mineros de Durham de los años sesenta. Pese a la dureza de las temáticas, el mensaje que transmite la obra es de celebración, una oda al trabajo duro y a la resiliencia comunitaria sin autocompasión. 

Este esfuerzo creativo coincide con su gira por el Reino Unido y llega tras su exitoso paso por escaparates internacionales, como el festival SXSW en Estados Unidos. Sumado a una nominación al “Mejor artista revelación” en los Parliamentary Jazz Awards y al “Álbum del año” en los Mercury Prize, la banda afianza su posición en la industria musical. Con “A great day in Newcastle”, Knats se consolida como una de las agrupaciones más estimulantes de la escena actual manifestando que la innovación y el peso cultural del jazz contemporáneo también laten con fuerza lejos de la capital.


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