Naima, creando una estrella (II)

Viene de: Naima creando una estrella (I)

Pasaron los años y montamos un pequeño club de socios dentro de Naima que llamamos “Jam on Jazz Club”, con él comenzamos a tener directos y a editar nuestro propio fanzine y comer “jamón”. Nos visitaron Perico Sambeat, Ximo Tebar, Jorge Pardo, Chano, Tito Alcedo, en fin, los músicos en la cima del jazz patrio. Recuerdo una de las primeras actuaciones de músicos fuera de nuestras fronteras con el batería Adam Cruz. Esto no va a durar mucho, el Ayuntamiento de Sevilla no para de hacer inspecciones a nuestro entorno con el tema música y decidimos no arriesgar más, nos quedamos solo con los discos. Era impresionante entrar en los bares y encontrártelos sin música.

Era muy agradable como el público se acercaba a Naima con la curiosidad de qué era aquello del jazz. Tengo pendiente, me gustaría, escribir un libro sobre los discos de excelencia de esta música, los clientes me preguntaban mucho sobre qué discos escuchar para iniciarse en la escucha. Creo que se hizo una labor increíble en este aspecto. Todavía me para la gente por la calle y me lo dice, “gracias a vosotros escucho jazz”. En estos “acercamientos” conocí a la madre de mis hijos. Siempre recordaré como Laura dio sus primeros pasos allí. Aún sale sal de mar de mis ojos cuando pienso lo que dejé atrás de ellos tres por este proyecto, sigo remando y el agua salpica.

Brian Blade, Joe Henderson, Jimmy Smith, Lou Donalson, Joshua Redman, Brad Mehldau, Vijay Iyer, Chick Corea, Miles Davis, Gary Burton, Bill Evans, Hiromi, Paolo Conte, John Scofield, Arturo Serra, Fourplay, Wes Montgomery, John Coltrane, Emily Remler, Enrico Pieranunzi, Diana Krall, Eberhard Weber, Erik Trufaz, Pedro Cortejosa, Shirley Scott, Pat Metheny, Dee Dee Bridgewater…vamos a cerrar, ¡buenas noches!

La decoración es importante en una sala de jazz. Empezamos con fotografías clásicas de grandes figuras del género, firmadas por William Claxton, Herman Leonard, Francis Wolff… Las combinamos con carteles de películas relacionadas con el jazz, como “Round Midnight”, alguna portada y varias exposiciones en las que el jazz era el eje central. Durante un tiempo desarrollamos una iniciativa muy interesante: citábamos a músicos locales los sábados por la mañana, con el local cerrado, y realizábamos sesiones fotográficas bajo la dirección del fotógrafo Andrés Gómez.

Aquellas imágenes permanecieron durante mucho tiempo en las paredes de Naima. En los últimos años tuvimos el honor de vestir el local con la obra del recientemente fallecido Manolo Cuervo. Recuerdo una anécdota con él: se le ocurrió invitar a todos sus amigos y seguidores a Naima con la excusa de proyectar en una pantalla las obras suyas que habían aparecido en series de televisión como CSI: Nueva York, Shake It Up, Black-ish y Descolocados. Nos quedamos alucinados. Vimos capítulos enteros hasta que aparecían sus cuadros, ya fuera en la habitación de un crimen o en el despacho de algún amante infiel. También recuerdo nuestras conversaciones sobre música y sobre sus artistas favoritos, como Warhol o Basquiat. Era una gran persona y artista.

Seguimos cumpliendo años y toca renovar el alquiler, cosas mundanas pero importantes si queremos seguir con nuestro amor supremo. Nos adelantamos a posibles sustos y decidimos montar otro local con el mismo nombre en el Aljarafe sevillano en Mairena. Allí nos aseguramos de no tener problemas con la licencia y posibles denuncias, pero nos arriesgamos mucho económicamente, siempre aprendiendo, pero esta vez va a suponer una herida de gravedad difícil de curar, siempre abierta en muchos aspectos, no sólo el meramente material, también, emocionales, personales, psicológicas, vitales.

En Mairena, recobramos los directos y hacemos una programación de cuatro días, de jueves a domingo, pero no tardará en llegar la tormenta en forma de crisis económica devastadora para todos, estamos en el año 2007, a dos años de haber abierto. Un desastre, sin embargo, hubo tiempo para lanzar lazos de amistad y colaboración con músicos portugueses de la talla del guitarrista Miguel Martins o el trompetista Leon Baldesberger y muchos músicos de Cádiz, Huelva y Málaga que comenzaban como el saxofonista Ernesto Aurignan o el trompetista Daniel Cano.

Paralelamente, con los dos locales que teníamos abierto, fundamos Producciones Naima con una colección de camisetas con motivos Jazz diseñadas por Raúl Guridi y siempre con el logo de nuestro Café Jazz Naima Sevilla. Llegamos a coger un local para almacenar y tramitar pedidos, vendíamos a las principales firmas de distribución de discos, también en Portugal, una pasada, pero se nos fue de las manos, no podíamos con todo después del descalabro de la crisis que afectaba a nuestro país y al mundo. Una pena porque todavía las veo por las calles con algún cliente fiel.  Vendíamos discos en los locales y también nuestra querida revista Cuadernos de Jazz. Cinco años más tarde tuvimos que decir adiós, nos despedimos con un día completo de conciertos, un último vals. Después de todo esto, nada en mi vida fue igual, un ante y un después. Deudas y cambios, también con el jazz, una relación de amor-odio.

El jazz es una música muy minoritaria, es muy complicado vivir de ella en cualquier sector en el que te sitúes, músico, productor, programador, dueños de salas, … nada es fácil, diría más, es misión imposible. Si el rock hoy es visto como una música pasada de moda, fuera de lugar, imaginaos el jazz. La música en general está muy influenciada por factores económicos y políticos, pero también tecnológicos y además de una variable fundamental, el nivel cultural de quien la crea y del oído al que va dirigido. El jazz se ve influenciado de todo ello lógicamente, pero es fundamental que estés dispuesto a abrir tu cabeza, sentir su libertad y esto sólo es posible si lo tienes dentro, si estás dispuesto a pararte y escuchar, a sentir y todo esto no va con los tiempos.

Bueno, pues nos quedamos solo con nuestro pequeño local del centro de Sevilla y comenzamos de nuevo. El panorama es completamente distinto, año 2011. Hay que arriesgar, hacer conciertos y hacerlos diarios, hay que salir del agujero donde estamos metidos. No tenemos terraza, el público solo puede fumar en ellas (factor a tener muy en cuenta, quien fuma, bebe), vivimos en donde vivimos, la gente quiere calle, tenemos que aprovecharnos de los visitantes que vienen a ver esta ciudad y no nos olvidemos, nuestros ingresos provienen de un negocio de hostelería, aunque nuestra motivación sea la música.

Comenzamos poniendo una entrada simbólica pero el público no respondía, así que decidimos colocar unos botes para que de forma voluntaria el aficionado estableciera su propia cuantía, a la vez pedíamos por favor una consumición. Esto fue una auténtica batalla diaria con el público, en muchas ocasiones desagradable y miserable, de los peores recuerdos que guardo de esta experiencia. Me fue quemando y desanimando poco a poco. De igual forma, había clientes maravillosos y encantadores, muy agradecidos de la propuesta, sin ellos, no hubiera podido seguir. El mismo agradecimiento a todos los músicos que tenían a Naima como su casa y, que fueron conscientes, qué se cocinaba en nuestros fuegos.

El panorama musical ha cambiado completamente. Cuando Naima comenzó, había en la ciudad un número de músicos de jazz que se podían contar con los dedos de una mano. Ahora nos encontramos con un grupo muy numerosos de ellos, algunos habían terminado de estudiar en Musikene en el País Vasco, provienen de escuelas de música como ELCAMM de Málaga, otros del Palau de Barcelona y otros, habían renunciado a encontrar trabajo dada la situación de paro, sabían tocar y querían aprender. Se daban unas circunstancias que confluían en un solo punto temporal y espacial. 

Las crisis son para aprender de ellas, personalmente quiero cambiar las cosas, así que comienzo a hacer radio con un programa de jazz “Miles de Huejazz”, ya lo había hecho antes, hace años, pero deseo volver. Creo el sello discográfico, una productora, aprovechar todo lo que estoy viendo pasar por mis ojos y mis oídos. La mayoría de esos músicos no tiene nada registrado, vamos a cambiar eso y hacer ver al público el jazz que se hace en nuestra tierra. Ese fue el motivo con el que comencé, eso y, mi amor a los discos. Siempre quise tener una tienda de discos, sí, “Alta Fidelidad” de Nick Hornby.

El sello va genial, encuentro distribuidora para colocar los discos en tienda. Tengo a Guillermo García con su trabajo en la imagen, fotografía y videos, a Fernando y Javier Infante con la maquetación y sus maravillosas ideas, a Raúl Guridi, Ana Solinis y Neus Caamaño con sus ilustraciones, un equipo que se entrega a fuego y lo da todo, sin ellos no hubiera sido posible todo esto. Lo presentamos en el Teatro Central de Sevilla, “La Noche de Blue Asteroid Records”, compartimos cartel con Maria Schneider, año 2014. Se editaron casi 50 títulos.

Llega el momento de remar solo y me quedo al frente de Naima. He compartido viaje con Carlos todos estos años, han sido muy difíciles y pese a ello hemos mantenido una fuerte unión, pero han pasado muchas cosas, la vida misma. Guardo un bonito recuerdo del compañero de viaje que tuve, salud amigo.

No fue nada fácil estar solo al frente de todo. Llevar el sello, hacer la programación diaria, dar cobertura en redes de todo lo que acontecía, hacer dos programas de radio a la semana, la familia. Me olvido de mí y arrastro a todos. Quiero quitarme las deudas y me quedo solo detrás de la barra, ahora también llevo el bar y todo lo que eso conlleva. Me llevo así tres años, con conciertos diarios y solo ante el peligro, aquí no hay fiestas ni caravanas, solo trabajo y jazz. Pero bajo el mejor guion adaptado de una película de Robert Altman, todo se interrumpe, el 11 de febrero de 2020 anuncio el cierre para el 27 de junio, hay que renovar contrato de alquiler y con toda la coyuntura de gentrificación y especulación con los alquileres, los propietarios me quieren subir el alquiler a números insostenibles, lo que nos ayudó a salir ahora nos entierra. Pero la vida es jazz e improvisa a su manera y, un 14 de marzo de ese mismo año se declara en España el confinamiento por la pandemia de COVID, un día antes, le digo adiós a todo lo que yo era después de casi 25 años, Naima nunca volvió a abrir de nuevo. 

Ahora con el tiempo me siento aliviado, estaba muy cansado, pero toda mi vida cambió después de esto. Bueno, me ayudó a parar. Poco tiempo después, los discos no se venden, no hay conciertos, tengo que dejarlo todo y todo me abandona. Hay que seguir improvisando, muchas baladas de trompeta, otros cafés y ascensores para el cadalso.


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Comentarios

5 respuestas a «Naima, creando una estrella (II)»

  1. Avatar de Juan Figuerola-Ferretti
    Juan Figuerola-Ferretti

    Desconocía la intrahistoria detrás de este blog. Para los aficionados serás siempre un héroe, y como tal conviene descansar y alejarse de la kryptonita. Velar por un género minoritario y que baja aún más en popular irremediablemente agota. La música de hoy no se entiende sin su industrialización y el Jazz que evocas es de otra era. Pocos entenderían que sin jazz no hay rock, no hay pop, no hay hip hop, no hay raggeton. Estos géneros son sus hijos y podemos disfrutar de ellos, pero ninguno igualará al padre. En Madrid tienes un grupo de aficionados arrinconado en una sala de ensayo particular, ya sin siquiera aspirar a tocar en público por todo lo que comentas. Just for fun, jazz for fun.

  2. Avatar de Juan Figuerola-Ferretti
    Juan Figuerola-Ferretti

    Quise decir «para lo que necesites»

  3. Excelente narracion!!! Desconocia la existencia de Naima en Sevilla, de haberlo sabido lo hubiese visitado cuando estuve en Sevilla!!! Gracias!!

  4. Avatar de dreamilyb80a63b0ef
    dreamilyb80a63b0ef

    En mis viajes de trabajo a Sevilla descubrí el Naima. El placer que disfruté esas noches allí antes de recogerme en el hotel fue maravilloso. Gracias

  5. Gracias a ti. Mis fines de semana eran en el Naima

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