Los rostros del Jazz en España (III): Susanna Carmona, Pablo Mazuecos, Latino, Chevi Martínez, Beatriz Ortega

Cuando publicamos la segunda entrega de Los rostros del jazz en España insistíamos en una idea que sigue estando en el origen de esta serie: una escena musical no se construye únicamente desde un escenario. Detrás de cada concierto, festival, club o nueva generación de músicos hay personas que programan, gestionan o comunican y, muchas veces, dedican décadas a crear estructuras allí donde antes apenas si había nada.

En esta tercera entrega volvemos precisamente a esos otros protagonistas del jazz en nuestro país. Viajamos de Almería a Terrassa y de Sedaví a Valencia y Madrid para encontrarnos con cinco formas de hacer crecer una escena: Pablo Mazuecos, impulsando alrededor de Clasijazz; Susanna Carmona, como rostro visible de Jazz Terrasa; Francisco Blanco “Latino”, creando cantera alrededor de Sedajazz; Chevi Martínez, defendiendo el fuerte desde el Jimmy Glass; Beatriz Ortega, utilizando FeminaJazz, dando más voz a las mujeres en un mundo dominado por hombres.

Pablo Mazuecos – Clasijazz

Pablo Mazuecos es una de las figuras fundamentales para entender la transformación de la escena jazzística en Almería durante las últimas décadas. Como director e impulsor de Clasijazz, ha contribuido a convertir una asociación nacida con vocación local en un espacio estable para conciertos, formación, creación y encuentro entre músicos. Pero quizá lo más singular de su trabajo sea precisamente esa dificultad para reducir Clasijazz a una sola cosa: sala, escuela, asociación y platraforma cultural para proyectos que muchas veces desbordan el propio jazz.

Esa forma de entender la música quedó especialmente clara en 2021 con la puesta en marcha de la Clasijazz Big Band Profesional. Mazuecos defendía entonces en Caravan la necesidad de que una big band pudiera disponer de una estabilidad comparable a la de otras formaciones institucionales, con músicos contratados, ensayos regulares, formación de nuevos intérpretes, grabaciones y giras. El proyecto incorporaba además una dimensión comunitaria poco habitual: algunos músicos residían temporalmente en Almería y participaban en actividades vinculadas a la agricultura, la pesca o la convivencia colectiva. La intención no era únicamente crear una buena orquesta, sino ensayar otra manera de hacer sostenible la vida alrededor de la música.

Desde entonces Clasijazz ha buscado generar público, formar músicos, atraer artistas de otros lugares y conectar Almería con circuitos nacionales e internacionales, recurriendo para ello tanto al apoyo de sus socios como a proyectos educativos, retransmisiones digitales o programas europeos.

Susanna Carmona — Jazz Terrassa

Pocas ciudades medianas como Terrassa viven el jazz con tanta intensidad. Que su festival se haya convertido en una se las referencias de nuestro país, se lo debemos entre muchos otros, al trabajo de Susanna Carmona.

Periodista de formación, comenzó a trabajar como responsable de prensa de Jazz Terrassa en 1997 y desde el año 2000 ejerce labores de coordinación, en una labor que se mantiene además durante todo el año en la programación de la Nova Jazz Cova.

En 2026 el festival alcanzó su 45º edición, que celebro nada menos que con 56 conciertos y actividades repartidos por 23 espacios de Terrassa y su comarca. De estos, Carmona lleva prácticamente treinta años vinculada al mismo proyecto, acompañando la transformación de Jazz Terrassa sin romper el vínculo entre festival, sala y escena local. Casi nada. La Nova Jazz Cava sigue siendo después de estos años, un espacio mágico al que sí o sí, hay que peregrinar.

Francisco Blanco “Latino” — Sedajazz

Francisco Blanco “Latino” lleva más de tres décadas construyendo jazz desde Sedaví. Saxofonista y flautista, formado en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, en 1991 puso en marcha Sedajazz, inicialmente como un colectivo de músicos independientes y hoy convertido en una de las estructuras más longevas y fértiles del jazz valenciano. Desde entonces ha dirigido formaciones como la Sedajazz Big Band o el Sedajazz Latin Ensemble y ha desarrollado una intensa actividad como intérprete, colaborando con músicos como Perico Sambeat, Jordi Rossy, Arturo O’Farrill, Chano Domínguez o Pat Metheny.

Además en Sedajazz se organizan todo tipo de talleres y seminarios, se impulsa la actividad de big bands juveniles y se apuesta por una actividad didáctica en conservatorios y escuelas que ha permitido que varias generaciones de músicos entraran en contacto con el jazz desde edades muy tempranas. De hecho, el propio Sedajazz se define como un lugar de encuentro y aprendizaje continuo y, a lo largo de los años, su entorno ha funcionado como una auténtica cantera de la escena valenciana. Músicos como David Pastor comenzaron a estudiar jazz con Blanco antes de desarrollar sus propias carreras profesionales.

Chevi Martínez – Jimmy Glass

El Jimmy Glass de Valencia figura por derecho propio en la ruta de los templos del jazz en España. Y Chevi Martínez lleva desde 1991 al frente del local. Fundador, propietario y programador de la sala, ha construido durante más de tres décadas una programación reconocible por su atención constante al jazz contemporáneo internacional, especialmente a músicos emergentes y menos “rodados” por los grandes festivales del jazz nacional.

Cuando se le pregunta afirma que su intención ha sido casi desde siempre mantener el club al margen de las modas, sin renunciar por supuesto a programar a muchas de las grandes figuras del jazz nacional e internacional.

Prueba de esto último es que desde 2011 impulsa el Festival Internacional de Jazz Contemporáneo del Jimmy Glass, un festival de pequeñas a la vez que enormes dimensiones, en el que han nacido proyectos propios como Perico Sambeat Plays Zappa, una producción que posteriormente pasó por festivales como Jazzaldia y otros escenarios españoles.

Beatriz Ortega – Femina Jazz

Beatriz Ortega es gestora cultural, productora y fundadora de FeminaJazz, festival nacido en Madrid en 2019 con el objetivo de corregir una ausencia bastante evidente: la escasa presencia de mujeres en muchas programaciones de jazz.

Ortega había participado ya en 2014 en un estudio sobre la presencia femenina en festivales nacionales e internacionales y, al comprobar años después que la situación apenas había cambiado, decidió convertir aquel diagnóstico en un proyecto propio. Desde entonces dirige un festival que no se limita a programar conciertos, sino que intenta intervenir también en las condiciones que determinan quién accede a los escenarios y a los circuitos profesionales.

Ese segundo aspecto ha ido ganando peso con los años. FeminaJazz ha incorporado encuentros entre profesionales, conexiones internacionales y espacios para debatir sobre la presencia de las mujeres también en ámbitos como la dirección, la producción o la gestión cultural. En 2024, por ejemplo, el festival participó en el desarrollo de Jazz Sisters, una red surgida para conectar a mujeres profesionales del jazz europeo.


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