Clint Eastwood
Cine, Otros

Clint Eastwood: el director de cine que conquistó el mundo del jazz

Suele decirse que Woody Allen es el director de cine que más ha hecho por popularizar el jazz; no sólo porque el propio Allen hace sus pinitos en una big band, sino porque en muchas de sus películas, las referencias al jazz con constantes. Sin embargo, no es el director de «Annie Hall», el cineasta más «jazzero«. Por méritos propios, ese título le corresponde al gran Clint Eastwood.

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Oficinas de Filmin
Cine

Jazz en los tiempos de Filmin: 7 documentales que no te puedes perder

Ha pasado más de un año desde que publiqué “Jazz en los tiempos de Netflix”y en el que os recomendaba documentales como “Chasing Trane” o “I Called Him Morgan” que si aún no habéis tenido la oportunidad de ver, es el momento de que dejéis de leer y os pongáis ya a ello. Desde entonces por supuesto han pasado muchas cosas y por ejemplo la plataforma ha incorporado ese “Birth of the Cool” que es una auténtica maravilla.

También que a mi suscripción de Netflix he sumado la de Filmin, plataforma que no para de sorprenderme para bien y que en mi opinión, supera en calidad a buena parte de su competencia.

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"The Eddy" - Netflix
Cine

«The Eddy»: lo nuevo de Damien Chazelle se estrena en Netflix

Para muchos, hablar de Damien Chazelle es hacerlo sobre todo de dos grandísimas películas: la jazzística «Whiplash«, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión y de «La la land», probablemente la mejor película musical de los últimos 20 años. Ahora y en la que es su primera colaboración con Netflix, vuelve de nuevo su mirada sobre el mundo del jazz con «The Eddy».

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Chet Baker
Cine

Born to be Blue: la tragedia de Chet Baker, en Netflix

Hace unos meses os contaba en «Jazz en los tiempos de Netflix» cómo en la plataforma de streaming más popular, estaban disponibles algunos documentales relacionados con el mundo del jazz, como «Chasing Trane», «I called him Morgan» o «Quincy». A este catálogo la multinacional sumó hace unas semanas «Born to be Blue», un biopic cargado de imaginación que aborda la figura de Chet Baker.

Interpretado por Ethan Hawcke, la cinta nos presenta un Chet Baker recién salido de la cárcel italiana en la que estuvo preso durante casi un año por posesión y consumo de drogas, al que se le ofrece la posibilidad de grabar la película de su vida. La cinta,  que en realidad se estrenaría de una forma muy distinta y llevaría como título «All the fine young cannibals», contaba en un primer guión cómo la joven y rutilante estrella del jazz había básicamente destrozado su vida por su adicción a la heroína, lo que le condujo entre otras cosas a repetidos fracasos matrimoniales. En vez de eso, el film acabaría siendo estrenado de forma melodramática como «comedia romántica» y el papel de Baker resultaba apenas reconocible.

A partir de aquí y volviendo a «Born to be Blue», la película dirigida por Robert Budreau especula con la caída en desgracia de Baker, que le llevó en la vida real a su desaparición de la escena musical tras perder en una pelea varios dientes y su posterior regreso tras conseguir permanecer «limpio» durante un tiempo…para volver a recaer en el consumo más adelante, triunfar en Europa y acabar sus días el 13 de mayo de 1988, al caerse por la ventana de un hotel en Amsterdam tras consumir heroína.

No os voy a engañar, «Born to be Blue» no es el mejor biopic de la historia y en realidad, la película únicamente se salva porque como casi siempre cuenta con un Ethan Hawcke capaz de salvar los muebles. Si es cierto que le sobra algo de ese espíritu atormentado que el actor arrastra durante todo el metraje y le falta algo de «sangre en las venas» por mucho que quiera marcar el carácter de Baker como el de un personaje lánguido, casi sin capacidad de decisión, que se ve arrastrado por unas circunstancias inevitables.

Por otro lado y salvo esa historia de superación personal que en todo caso siempre es parcial, la cinta peca de no profundizar lo suficiente en otros temas. Casi de pasada hace referencia a ese padre alcohólico que llegaría a ser guitarrista profesional y marcaría su infancia y solo de una forma «onírica» se insinúa esa rivalidad que mantenía con grandes como Davis y que le llevaron de alguna forma a tener que «exiliarse» en Europa donde conseguía ser realmente popular.

Con todo, merece la pena reservarse una hora y media para «Born to be Blue» porque aunque ya hemos acordado que no es la mejor película sobre el mundo del jazz, supera la media…sin llegar a «Let’s get lost», el documental sobre la vida del artista en la que el propio Chet Baker intervendría como estrella principal y que conseguiría una nominación para los Oscar de 1988.

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Birth of the Cool
Cine, Artistas, Discos

«Birth of the Cool»: el documental

Tres fueron las sesiones (dos a principios de 1949 y una en marzo de 1950) que llevaron a Miles Davis y su banda ( Kai Winding, Gerry Mulligan, Lee Konitz, y Max Roach) firmar uno de los discos que han marcado un antes y un después en la historia del jazz. Con «Birth of the Cool», el jazz comienza a tomar una nueva dirección. Sin abandonar de todo el bop, e introduciendo algunos arreglos propios de las Big Bands, el nuevo estilo se aleja en cambio  de sus sonidos más intrincados, para apostar por un estado de ánimo más relajado. Nace el Cool y Miles empieza a construir su leyenda.

Así arranca también «Miles Davis: Birth of the Cool» , documental biográfico presentado este año en el festival de cine de Sundance. Dirigido por Stanley Nelson, el documental promete una visión algo diferente a la imagen de la que muchos tenemos de Davis. En sus propias palabras…

«La historia de Miles Davis se ha contado a menudo como la historia de un genio drogadicto. Rara vez se ve el retrato de un hombre que trabajó duro para perfeccionar su arte, un hombre que estudió profundamente todas las formas de música, desde el barroco hasta la música clásica de la India. Un hombre elegante que podía interpretar baladas con ternura y que, sin embargo, guardaba la rabia en su corazón por el racismo al que se enfrentó a lo largo de su vida».

Para contar la historia, la cámara de Nelson presenta imágenes nunca antes vistas, incluyendo tomas de estudio en sus sesiones de grabación, conciertos y nuevas entrevistas. Entre las estrellas invitadas que se asoman a este documental, destacan nombres de Quincy Jones, Carlos Santana, Clive Davis, Wayne Shorter o Ron Carter. Personas que conocieron a Davis en vida y que hablan de la faceta más personal del artista.

El documental visitó el año pasado Barcelona y Madrid en el marco del «Festival Internacional de Cine Documental» y aunque desde luego nos gustaría verla de nuevo, de momento no está previsto que regrese a nuestras salas. Lo más probable sin embargo es que a lo largo del primer trimestre de este año veamos su debut en alguna plataforma de pago, con Movistar con todas las papeletas para hacerse con los derechos en primer lugar.

Sin embargo si no podéis esperar hasta entonces, no seré yo el que os diga que Internet es una gran fuente de información en la que no resulta complicado encontrar todo tipo de contenidos.

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Woody Allen
Cine

Woody Allen y el Jazz

Hace poco, en uno de esos días de «Netflix y manta» tuve la oportunidad de volver a ver «Acordes y desacuerdos» la que sin duda es la película más jazzística de Woody Allen (teniendo en cuenta que en mayor o menor medida prácticamente todas lo son).

La película se presenta como un biopic que recorre parte de las curiosas y divertidísimas andanzas del ficticio guitarrista de jazz de los años 30, Emmet Ray, que afirma siempre que tiene ocasión, ser el mejor músico del mundo, «si exceptuamos a ese gitano francés, Django Reinhardt«. Como no podía ser de otra forma, toda la banda sonora del film está inspirada por la música de Reihardt (incluyendo algunas composiciones originales suyas), uno de los primeros grandes músicos de jazz nacido fuera de Estados Unidos y que llegaría a influir a un gran número de músicos americanos.

Que Woody Allen homenajee al jazz de los años 30 por supuesto no es baladí. Basta repasar su filmografía para descubrir que en sus bandas sonoras se acumulan grabaciones y composiciones de la primera época dorada de este estilo musical (desde los años 20 hasta el principio de la segunda Guerra Mundial): Benny Goodman, Artie Shaw, Sidney Bechet, Count Basie, Eroll Garner, Glenn Miller, Billie Holiday y por supuesto, Duke Ellington.

Y no solo. Su propia banda, la «Woody Allen & Eddy Davis New Orleans Jazz Band» con la que lleva tocando 36 años, homenajea cada semana en el Café Carlyle de Manhattan a todos esos pioneros a la vez que interpreta composiciones propias, inspiradas en ese estilo Dixieland que durante más de dos décadas arrasó el delta del Mississipi.

Como el mismo ha explicado muchas veces, en el cine aprendió a amar el jazz, pero su pasión por el jazz supera a la del cine. Su biografía cuenta que aprendió a tocar el clarinete de pequeño y, de hecho, su nombre artístico es un homenaje al también clarinetista Woody Herman, quien supone para él un ídolo mayor que, pongamos, Ingmar Bergman.

¿Sus películas mas jazzísticas? Aunque como hemos explicado antes, en casi todas encontramos alguna referencia, éstas son especialmente marcadas (además de en «Acordes y desacuerdos») en «Balas sobre Broadway», «Recuerdos», «Cafe Society», «Días de radio» y «Wild Man Blues» un documental dirigido por Barbara Kopple acerca de la gira que realizó Woody Allen y su banda de jazz por Europa a finales de la década de 1990 y que recomiendo que nadie se pierda.

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Netflix
Cine

Jazz en los tiempos de Netflix

No sólo ofrece grandes series como «Stranger Things» o «House of Cards». Netflix se ha convertido en un auténtico regalo audiovisual para cualquier persona que tenga una afición, inquietud por las cosas.

No importa si lo que le gusta es cocinar, el interiorismo, explorar los crímenes más macabros o si se entusiasma con la exploración espacial. En Netflix hay sitio para (casi) todos. Lo hay por supuesto para los amantes de la música y también, cómo no, para quiénes nos gusta escuchar jazz. En Caravan hemos seleccionado nada menos que cuatro grandes documentales que podéis encontrar en la plataforma. ¡No os los perdáis!

Chasing Trane

Cahsing Trane repasa desde sus primeros pasos hasta su muerte en 1967, la vida de John Coltrane, una de las figuras fundamentales de la historia del jazz. Por la cámara de John Scheinfeld desfilan personajes como Denzel Washington o Bill Clinton; artistas como Sonny Rollins, Wynton Marsalis o Carlos Santana; amigos y familiares de un músico genial, a la altura de totems como Charlie Parker o Miles Davis.

El documental analiza además el impacto que ha tenido la música de Coltrane en el mundo del jazz, repasando los hechos históricos y las circunstancias personales que le han ido dado forma.

I Called Him Morgan

«I Called Him Morgan» es un interesante documental que retrata la vida del trompetista Lee Morgan, conocido por su trabajo junto a figuras como las de Dizzy Gillespie o Art Blakey, y que acabaría siendo asesinado por su propia esposa en 1972, mientras ambos pasaban la noche en un club de Harlem.

La película se divide pues en dos partes fundamentales: la primera, en la que se explica cómo Morgan se convirtió, ayudado precisamente por su pareja, en una figura interesante dentro del mundo de jazz. La segunda, se centra en los hechos que derivaron en su asesinato posterior, incluyendo una entrevista con la propia Helen desde prisón.

Quincy

Aunque la carrera de Quincy Jones va más allá del jazz e incluye otros estilos musicales como el Rythm&Blues, el rock o la música fusión, desde luego el jazz juega un papel claramente protagonista.

En «Quincy», Neflix abre una ventana a los secretos de una de las figuras más destacadas y controvertidas de la música del siglo XX, su papel como productor de grandes estrellas y algunas de la historias menos conocidas por el gran público.

What Happened, Miss Simone

Nina Simone fue una de las figuras más icónicas de la «música negra» de los años 60 y 70. Conocida por su activismo social, por su participación en el movimiento pro derechos civiles y por su carácter provocador dentro y fuera del escenario, la gran dama del soul ha sido también una gran compositora de música jazz.

En «What Happened, Miss Simone» asistimos a la biografía de una figura legandaria, en la que se repasan conciertos históricos y discursos políticos, además de una faceta mucho más íntima y personal.

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Glenn Miller
Cine

La (¿auténtica?) vida de Glenn Miller

Podemos decir que la vida de Glenn Miller fue tan corta como apasionante. Pocos músicos han conseguido con una trayectoria profesional tan corta influenciar tanto en la historia de la música. Su famoso sonido Miller consigue trascender las fronteras de jazz y es parte nuclear de la cultura popular occidental del siglo XX. Si a esto le sumamos que sirvió de forma voluntaria en la Segunda Guerra Mundial y que una muerte trágica puso fin a una carrera prometedora, tenemos los ingredientes perfectos para una película hagiográfica típica de la Guerra Fría.

En 1954 el director Anthony Mann estrena la película The Glenn Miller Story. En España, que podrían haber traducido perfectamente esta cinta como La historia o vida de Glenn Miller, optaron por el título Música y lágrimas. Desconozco los motivos detrás de la licencia poética del traductor pero sin lugar a dudas esta vez estaban justificados. Un melodrama bien construido y con un par de joyas cinematográficas.

Si fuera un documental habría que descartar la película por sus múltiples fallos históricos y exceso de azúcar. Pero su vocación es diferente. Lo que es criticable en el periodismo en el arte es apreciado. Ya decía Carmen Martín Gaite que lo que importa de una historia no es si ha acontecido de verdad o no, sino simplemente si está bien contada.

Hecha esta advertencia, no podemos hacer otra cosa que recomendar a todos los seguidores del jazz ver esta película. La película está bien contada y tiene muchos planos maravillosos. El actor encargado de recorrer la supuesta vida de Glenn Miller no es otro que James Stewart, al que acompaña June Allyson interpretando a la mujer del artista.

La película arranca cuando el músico todavía no es conocido y tiene que recurrir de forma regular a una casa de empeños para dejar (y posteriormente rescatar) de forma regular su trombón y así conseguir dinero con el que mantenerse. Poco a poco vemos la evolución del músico que va ganando popularidad hasta que alcanza la fama gracias a sus composiciones interpretadas por su propia orquesta. De forma paralela vamos viendo la evolución también del músico en el ámbito doméstico.

Uno de los momentos mágicos de la película es la lucha de Miller por encontrar su propia voz, el famoso sonido Miller. Hace tiempo que no veo la película pero creo recordar que James Stewart se encuentra haciendo una arreglo para Moonlight Serenade, posiblemente su mejor composición, que comparte entre sus músicos para que empiecen a tocar. Cuando empieza a tocar la orquesta de repente la cara de Stewart se ilumina. Sabe que por fin ha encontrado su voz.

Hay un fragmento de esta película sobre la vida de Glenn Miller que es una verdadera joya para todos los amantes del jazz: James Stewart lleva a June Allyson a que asista a su primera Jam session. Sobre el escenario vemos tocar a Louis Armstrong con sus All Stars. Al ver a Miller entre el público, le anima a que suba a tocar con ellos, junto con el baterista Gene Krupa, también presente en la audiencia. En esos momentos vemos una maravillosa improvisación grupal antológica:

Si hay un episodio de la vida de Glenn Miller que ha generado cierta polémica ha sido su muerte. Miller se alistó en el ejército para dar ánimo a los soldados americanos en el frente. En un viaje del músico de Londres a París su avión desapareció sin llegar a su destino. La teoría de la conspiración dice que realmente Miller murió en la cama de una prostituta en París pero que la propaganda decidió cambiar la historia real para proteger la imagen del «héroe americano». Otros llegan a asegurar que su avión fue bombardeado por error por los británicos.

A día de hoy parece que realmente lo que pasó es que el avión voló demasiado bajo lo cual propició el terrible accidente. La secuencia de como June Allyson recibe la noticia es antológica. Solo por este momento merece la pena ver la película.

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Miles Davis
Cine

Miles Davis: los años en la cara oculta de la luna

Si me preguntasen que disco me llevaría a una isla desierta para escuchar una y otra vez, no tengo ninguna duda de que sería “Kind of blue” de Miles Davis. No sólo porque es una auténtica obra maestra, o porque sea el disco más vendido de la historia del jazz.

Si lo escojo es porque es uno de esos álbumes que cambian cada vez que lo escuchas, poliédrico en ritmo y en significado. Un trabajo de estudio capaz de conectar con casi cualquier estado de ánimo: desde ese “blue” melancólico que reza el título del disco, hasta incluso la euforia más desparramada.

Como no podía ser de otra forma, el “So what” con el que Davis arranca el disco no falta en la banda sonora de “Miles Ahead”. El biopic, filmado por Don Cheadle en 2015 y en el que el propio Cheadle hace de Miles Davis, sin ser una de las grandes películas de la historia, sí que resulta imprescindible para los amantes de la música en general y del jazz en particular.

Lo más interesante de la cinta es que se aleja del clásico biopic para centrarse en esos “cinco años en la cara oculta de la luna” en los que Davis desapareció de la escena y se temió seriamente que las drogas y su lesión de cadera (que le hacía cojear ostensiblemente) acabase definitivamente con su carrera.

De forma paralela y a base de flash backs impresionistas la película recupera algunos de los episodios más interesantes de la estrella del jazz, especialmente en su relación con su  mujer, la bailarina Frances Taylor. 

Entre los méritos de “Miles Ahead” se encuentran hechos curiosos como que tuvo que recurrir a la plataforma de crowdfunding IndieGoGo para levantar los poco más de 300.000 euros que le sirvieron a su director para financiar la película, si bien finalmente Sony Classics decidió darle el empujón que necesitaba la producción para llegar a las salas.

Sin estar a la altura de títulos como “Whiplash”, “Bird”  o “Cotton Club”, la película consigue sin embargo algo que no muchas cintas consiguen hacer: conectar desde la música con ese algo tan íntimo que todos llevamos dentro.

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