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Ambrose Akinmusire – Owl Song

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“Owl Song” es lo nuevo de Ambrose Akinmusire, trompetista californiano recientemente nombrado director artístico en el “Herbie Hancock Institute of Jazz Performance”. 

El título del álbum ya revela parte del contenido, y el minimalismo elegante de la edición física que ha creado el sello Nonesuch predisponen a una escucha en la que el trompetista vuelve a descubrirse como uno de los puntales del jazz contemporáneo. A mi parecer, si hay algo de particular es que en él se amplían los cimientos del avant-garde, subgénero que quizá ya se quedaba desactualizado para englobar a otros músicos liberados de algunas bases conceptuales muy manidas y estereotipadas en las que Cecil Taylor, Pharoa Sanders o Sun Ra deambulan repetitivos -y necesarios-, como en un cuento de Navidad. 

Ambrose Akinmusire viene acompañado en esta ocasión por Bill Frisell a la guitarra y Herlin Riley a la batería, en una composición de trío en la que todos consiguen ser protagonistas. Incluso cuando ambos proporcionan la base para que la trompeta aparezca imponente, como lo hace en la noche estrellada ese búho que le da título al álbum. Si se escucha con atención, aquí hay mucha sofisticación encubierta haciendo creíble la premisa del “menos es más”.

Ocho temas que, desde la sinceridad y la nobleza que caracterizan el timbre de Akinmusire, deambulan sin tapujos en la improvisación más desnuda de artificios. Se incluyen dos versiones del tema “Owl song”, aunque bien podría decirse que se complementan. La languidez de la pista primera del álbum despierta en la cuarta, y la paleta de colores se amplía en unos dos minutos finales absolutamente hipnóticos. La parte más entusiasta quizá se pueda escuchar en “Flux fuelings”, tema en el que la experiencia de Bill Frisell hace renacer a ese búho que Ambrose se empeña en mantener melancólico y lírico, planeando cerca del suelo.

También Herlin Riley, veterano baterista de la “Lincoln Center Jazz Orchestra” liderada por Wynton Marsalis, pone las bases más clásicas (si es que algo de clásico hubiera en esta grabación), permitiendo experimentar al trompetista sin ambigüedades y sin posibilidad de defensa ante notas que parecen perdidas, pero que en el contexto del álbum forman parte esencial del vuelo raso y silencioso de este búho acróbata tan particular al que Ambrose ha sabido domesticar, sin cortar sus alas. El álbum cierra con “Henya”, un tema profundo plagado de bellísimos susurros y que habla bastante del destino al que, a mi parecer, el trompetista quiere dirigirse.

Puntuación: 4.5 de 5.
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