Entrevistas, Otros

Melissa Aldana, el saxo más introspectivo de la escena actual

Son las 21.45 de una noche de mucho calor en el sur de España. De esas de agua fría, ventilador y abanico, de permanecer inmóvil hasta que las penurias del averno nocturno den paso al fresco de la madrugada. Ojeo un libro sobre la vida de Aretha Franklin mientras agoto de un sorbo un granizado de limón. Las notas del álbum “Visions” de Melissa Aldana inundan la habitación, refrescantes, ligeras e intensas como el frío que tanto ansío a estas horas.

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Wonk
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Monk, Wonk, y sobre cómo la música te transporta a lugares idealizados

Dicen que los olores te transportan a un lugar. Pues bien, la música también. No puedo evitar sumergirme en la nostalgia, en una imagen probablemente idealizada del momento en que sonaba a toda pastilla el tema «Introduction#2» del álbum Sphere, de Wonk, en mi casa; en la casa que tenía en 2017 en una ciudad muy calurosa.  El lugar ha quedado en el recuerdo, ya no vivo allí, pero la música de Wonk me sigue intrigando, poniendo de buen humor y preparando para recibir el calor con alegría.

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Blue Note
Historia

Más que Blue Note: los sellos discográficos del jazz

Hace unas semanas os contaba cómo Blue Note, el sello fundado por Alfred Lion en 1939 podía considerarse por méritos propios, como la gran casa discográfica del mundo del jazz. Lo sigue siendo también hoy en día, aunque sea como parte del catálogo de marcas que pertenecen a Universal Music.

Sin embargo, Blue Note no era ni mucho menos la única. Entre la década de 1940 y la de 1960 nacieron un enorme número de sellos independientes, muchos de los cuales hicieron del jazz su apuesta principal. Con el tiempo la mayoría acabaron siendo adquiridos por casas más grandes y estas a la vez por otras mayores…hasta llegar a la situación de casi monopolio actual, pese a que eso sí, nominalmente muchas marcas se mantienen.

Conocer esos sellos y quién grababa para cada uno y qué año lo hacía es muy importante para coleccionistas y «cazadores» de vinilos antiguos. Pero además, es una de las mejores formas de asomarnos a la época dorada del género. Estos son los más importantes.

Atlantic Records

Atlantic Records fue fundada durante la Segunda Guerra Mundial por Nesuhi y Ahmet Ertegun, hijos del primer embajador turco en los Estados Unidos. Sin embargo, fue el ingeniero de grabación del sello, Tom Dowd, quien desempeñaría un papel crucial en el éxito de Atlantic.

Dowd se incorporó a Atlantic como empleado a tiempo completo en 1954, cuando la oficina de la compañía en Nueva York todavía se utilizaba a veces como estudio de grabación. A partir de se momento se convertiría en el arquitecto del sonido de Atlantic, aportando una claridad y concisión sin precedentes a la grabación de R&B y Jazz.

Durante sus años en Atlantic, Towd fue el artífice de sesiones de grabación históricas como las de John Coltrane («Giant Steps» y «My Favorite Things»), Modern Jazz Quartet, Ornette Coleman  o Charles Mingus entre otros.

Atlantic fue además uno de los primeros sellos independientes en realizar grabaciones en stereo. Para ello Dowd utilizaba un equipo portátil stereo que utilizaba a la vez que el Mono con el que ya contaba el estudio.

Blue Note

Blue Note es probablemente la casa discográfica más importante de la historia del jazz. El sello, que ahora forma parte de ese gigante musical que responde al nombre de Universal Musical Group, comienza su andadura como casa musical independiente en 1939 y con un propósito muy claro: convertirse en la marca de referencia en el mundo del jazz. Para conocer más sobre este sello y la historia de la marca te recomendamos la lectura de nuestro artículo «Blue Note: la marca que no puedes olvidar».

Candid Records

Fundado en Nueva York en 1961 por Archie Bleyer (también fundador del sello Cadence en los años 50), en su corto periodo de vida alcanzó el estatus de leyenda gracias a su colaboración con el crítico de jazz Nat Hentoff, quien como productor asociado, creó un catálogo único de artistas de la escena jazzística neoyorquina de principios de los sesenta, incluyendo a Charles Mingus, Cecil Taylor, Eric Dolphy y Booker Ervin entre otros.

La compañía sin embargo vivió una muerte prematura en 1964, cuando Bleyer vendió el sello al cantante Andy Williams, quien la transformó en Barnaby Records.

Columbia Records

Hablar de Columbia es hablar de palabras mayores, muchas de las cuales van más allá del jazz y se introducen en todo tipo de géneros. Si nos limitamos sin embargo al jazz, merece la pena saltar directamente a 1956, año en el que ficha a Miles Davis para el sello.

En 1958, el sexteto de Davis lanza Milestones, un influyente álbum que explora  las técnicas del jazz modal y en 1959, Kind of Blue, el que sigue siendo el disco de jazz más vendido de todos los tiempos. Además de los discos de Davis, en Columbia encontramos buen material de Charles Mingus y Thelonious Monk.

Uno de los secretos de su éxito son los estudios de grabación conocidos de forma oficiosa como «The Church».  Fueron creados en 1949 en el interior una ide glesia griega ortodoxa armenia abandonada. Todavía en uso, el estudio se encuentra en el 207 de la calle 30-E de Manhattan y es aquí donde se grabó Kind of Blue.

Fantasy Records

En la década de 1940, los hermanos Max y Sol Weiss habían conseguido hacerse un nombre en la industria de los plásticos. Curiosamente, entre sus actividades se encontraba también una planta de prensado de discos de vinilo, la Circle Record Company.

Uno de sus primeros clientes fue el famoso pianista de jazz Dave Brubeck. A raíz del éxito de sus discos, la planta se metamorfoseó para convertirse en un sello discográfico. Y no uno cualquiera. A partir de 1967 y tras haber sido adquirida por Saul Zaentz, comenzó una agresiva campaña de adquisición de sellos de jazz independientes, incorporando a su catálogo marcas como Debut Records (fundado por Charles Mingus), Speciality, Prestige, Riverside, Milestone o Contemporary.

Estas adquisiciones le permitieron convertirse, tras el imperio Blue Note, en el segundo mayor catálogo de jazz de los Estados Unidos.

Impulse!

Impulse! es otro de los grandes nombres que no podemos dejar pasar en el mundo del jazz. Nace en 1960 gracias al productor Creed Taylor y se convierte desde el primer momento en un sello asociado a ABC-Paramount Records.

En Impulse! encontramos los mejores discos de John Coltrane, además de muchos otros grandes nombres de los años 60. Uno de los rasgos más significativos de la marca es su asociación durante dos décadas con el estudio de grabación de Rudy Van Gelder, probablemente el mejor ingeniero de sonido de la historia del jazz y del que ya os hemos hablado en Caravan.

Mercury Record Corporation

La historia de Mercury Record Corporation arranca en 1945 en Chicago de la mano de Irving Green, Berle Adams y Arthur Talmadge. Su catálogo inicial se centraba en la música «pop» y en la música clásica pero a finales de la década, tras la incorporación al sello de John Henry Hammond y la compra posterior de Keynote records, estrenan su propia división de discos de jazz.

Crean posteriormente para ello la marca EmArcy, que será responsable de dar a conocer el trabajo de muchos artistas bebop de la década de los 60, así como otras corrientes que surgieron tras el declive de la música swing.

Pacific Jazz

El sello Pacific Jazz fue fundado en Los Ángeles en 1952 por Richard Bock y el baterista Roy S. Harte, inicialmente para lanzar el jazz de la Costa Oeste, incluyendo a músicos como Chet Baker y Gerry Mulligan.

En 1957 Bock cambió el nombre de la compañía a World Pacific, para reflejar el mayor rango de estilos musicales en su catálogo, manteniendo sin embargo la marca «Pacific Jazz» para los lanzamientos de jazz. En 1965 el sello fue vendido a Liberty Records, que al año siguiente compró Blue Note.

Liberty Records continuó con nuevos lanzamientos de jazz tanto en Pacific Jazz como en Blue Note. La aventura no duró demasiado y los problemas financieros de Liberty provocaron que la firma, sus sellos y catálogos acabases siendo vendidos al holding Transamerica.

Prestige Records

Prestige Records es un legendario sello discográfico independiente profundamente arraigado en la historia del jazz, que cuenta con la participación de músicos de la talla de Miles Davis, John Coltrane, Sonny Rollins y Eric Dolphy, entre otros.

Prestige fue lanzado en 1949 (originalmente llamado New Jazz), y como varios otros sellos de jazz de los años 50, comenzó como un sello de jazz tradicional pero pronto se vio arrastrado hacia el jazz moderno y de vanguardia.

A partir de 1958, Prestige cambió ligeramente de dirección, convirtiéndose poco a poco en el principal sello de lo que ahora se conoce como soul jazz (también conocido como acid jazz) con sus grabaciones de Jack McDuff, Richard «Groove» Holmes, Charles Earland y otros.

RCA-Victor

Fundada en 1929, Radio Corporation of America – RCA – es la segunda compañía discográfica más antigua de la historia de los Estados Unidos, y principal rival en su momento de Columbia Broadcasting System (CBS). RCA Victor era su sello para el Jazz, el Blues, los musicales y todo lo demás fuera del pop.

Riverside

Fundada en 1953 por Orrin Keepnews y Bill Grauer bajo su firma Bill Grauer Productions Inc. Casi todas sus nuevas grabaciones de jazz fueron producidas por Keepnews, que actuó como jefe creativo del sello, con Grauer dirigiendo las ventas y las operaciones comerciales de la compañía.

En 1955 la firma se marcó un primer tanto en el mundo del jazz al firmar durante los siguientes cinco años con Thelonious Monk. Durante los siguientes años, Cannonball Adderley, Bill Evans, Charlie Byrd, JohnnyGriffin y Wes Montgomery hicieron contribuciones sustanciales al catálogo de Riverside, convirtiéndolo como uno de los sellos de jazz más importantes.

 

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Rudy Van Gelder
Historia

El sonido de Rudy van Gelder: el ingeniero del jazz

«A love supreme» de John Coltrane, «Saxophone Colossus», de Sonny Rollins , «A night at Birdland» de Art Blakey o «Walkin'» de Miles Davis. Todos tienen algo en común: el toque mágico de Rudy van Gelder, probablemente el ingeniero de sonido más importante de la historia del jazz.

Han sido miles los músicos que han pasado primero por lo que se conoció con el pomposo nombre de «el legendario Estudio Hackensack” (no pasaba de ser una sala habilitada en la casa de sus padres) y más tade, una vez emancipado, por el pensadísimo estudio instalado en mitad de un bosque, a unos 20 minutos en coche desde Nueva York.

¿Y por qué? Porque como solía explicar el trompetista Freddie Hubbard, «hay algo que llamo el toque Van Gelder. Para mí, ese toque es la definición perfecta de cómo debe sonar un disco de jazz». Un toque que producía un sonido duro, no exactamente dinámico, pero sí intenso, cálido, adaptable al artista según sus características y que para muchos era jazz en estado puro, responsable de por lo menos, de cien obras maestras.

¿Pero cómo llega el que en los años 40 era poco más que un aspirante a optometrista a convertirse en una leyenda? Como cuenta Chema García en la necrológica que sobre nuestro protagonista escribe para El País , la responsable es una mesa de mezclas con la que Van Gelder se topa en una visita a la radio. Como contaría posteriormente en numerosas entrevistas, es ahí cuando «cae rendido», dice asi adiós a la optometría y descubre qué es lo que quiere hacer en realidad.

A partir de ese momento hace todo lo que está en su mano para perseguir su sueño. Invierte poco menos de tres dólares en una grabadora casera y convierte una sala de estar en un estudio en el que tras pasar amigos y músicos amateurs y gracias al boca a boca, convence a figuras como Lennie Tristano, Phil Urso Zoot Slims.

Pero como para triunfar también es necesario tener algo de suerte, en el caso de nuestro protagonista, esta se materializó cuando Alfred Lion (fundador de Blue Note) se cruza en su camino, fichándole para la causa y convirtiéndole poco después en uno de los máximos responsables de lo que posteriormente se conoció como «sonido Bluenote».

Y aunque sin duda fue el principal sello con el que colaboró, no fue ni mucho menos el único. Estudios que son referencia para este estilo musical, como Impulse!, Verve Records, Prestige, Savoy Records y CTI Record se encontraban entre sus clientes más destacados, tanto para las sesiones de estudio como para grabaciones de conciertos en directo.

¿El toque Van Gelder? Además de sus carísimos micrófonos Neumann U-47 fabricados en Alemania, el ser meticuloso hasta la exasperación…y deslumbrante en los resultados.

 

 

 

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Destacados, Historia

Blue Note: la marca que no puedes olvidar

Si recordáis la entrevista que reproducimos en el artículo que dedicamos a Fred Cohen y su impresionante tienda de discos, una de las cosas que explicaba es que los discos más buscados por los coleccionistas solían ser en muchísimas ocasiones, vinilos descatalogados y grabaciones de poca tirada, casi siempre bajo el sello de «Blue Note Records«.

El sello, que ahora forma parte de ese gigante musical que responde al nombre de Universal Musical Group, comienza su andadura como casa musical independiente en 1939 y con un propósito muy claro: convertirse en la marca de referencia en el mundo del jazz. De hecho, el propio nombre, Blue Note, alude precisamente a la característica homónima que se da tanto en el blues como en el jazz.

En este sentido, la «Blue Note» es un efecto musical resultante de bajar un semitono el tercer y séptimo grado de la escala pentatónica mayor. Un giro melódico que empezaron a utilizar los músicos de blues ante la dificultad de los cantantes negros para interpretar el intervalo de tercera mayor, un sonido al que no estaban acostumbrados debido a sus raíces culturales.

Judíos y comunistas

Fue Alfred Lion, un judío que había huido a tiempo de la Alemania nazi, quien en 1939 puso en marcha el sello discográfico, al principio, con unos recursos muy modestos y contando para ello, con la financiación que le ofreció de forma prácticamente desinteresada, el escritor comunista Max Margulis.

Las primeras grabaciones se realizaban en estudios alquilados y los primeros músicos que firmaron por la marca fueron los pianistas Albert Ammons y Meade Lux Lewis. El olfato de Lion se materializó contratando poco después a un joven Sidney Bechet, que con «Summertime» firmaba el primer éxito comercial para la marca.

A partir de aquí sin embargo, la historia del sello seguiría de forma paralela a otros de la época, posicionándose incluso como una discográfica menor, al contratar a muchos de los intérpretes que eran rechazados por casas más prestigiosas. La historia de Blue Note daría un vuelco sin embargo con la contratación a finales de la segunda guerra mundial, del saxofonista Ike Quebec, aunque no tanto por su talento musical, como por su trabajo a la hora de descubrir el mejor talento.

¿Por qué? Porque no es otro que el propio Quebec quien les explica a los directivos de Blue Note que hay un nuevo estilo de jazz, capaz de cambiar todas las reglas y que desde luego, no lo pueden dejar escapar: hablamos por supuesto, del Bebop.

Blue Note, Bebop y más

La nueva corriente, preconizada por Charlie Parker y Dizzy Gillespie hundió rápidamente sus raíces en Blue Note. Entre 1947 y 1952 fueron numerosos los artistas de bebop que grabaron con el sello, como el pianista Thelonious Monk, el batería Art Blakey, el pianista Tadd Dameron, los trompetistas Fats Navarro y Howard McGhee, el saxofonista James Moody o el pianista Bud Powell.

De las grabaciones de Monk para el sello en esta época se ha dicho que representan el culmen de su carrera y el mismo calificativo recibe el trabajo de Powell en los que sin lugar a dudas, fueron sus mejores años. Por supuesto, Blue Note era más que Bop, y a partir de 1952 empezó a explorar otros estilos, con artistas como Horace Silver o Miles Davis a la cabeza.

Para mediados de los años 50, casi todos los músicos de jazz que querían llegar a algo, deseaban firmar por Blue Note. Y no sólo porque fuera un sello de prestigio sino sobre todo, porque empezó a labrarse fama como una de las discográficas que mejor pagaba, ya que remuneraba no solo la grabación final, sino también cada uno de los ensayos. Así pocos se extrañaron que en las filas de la empresa de Alfred Lion, acabasen figurando músicos como Hank Mobley, Lee Morgan (imprescindible su documental en Netflix), Herbie Nichols o Dexter Gordon.

Habría que esperar sin embargo a los años 60, para que la firma diese el campanazo definitivo, el que protagonizarían los cuatro miembros más jóvenes del quinteto de Miles Davis: Herbie Hancock, Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams. Y es que Hancock y Shorter en particular produjeron una sucesión de álbumes excelentes, en distintos estilos.

Adiós a la independencia y renacimiento musical

Como casi siempre, todo lo que sube baja y para Blue Note las cosas no fueron diferentes. Tras el éxito de las últimas dos décadas, la compañía fue adquirida en 1965 por Liberty Records. En 1967 Alfed Lion deja la compañía y el propio nombre Blue Note, se medio diluye en el catálogo de la nueva empresa.

A partir de aquí y durante algunos años Blue Note siguió produciendo discos bajo la batuta de dos hombres de la casa: el pianista Duke Pearson y el fotógrafo Francis Wolff. La aventura sin embargo duró poco, ya que Wolff fallece en 1971 y Pearson deja el grupo. Resultado de todo ello es que aunque se continua de vez en cuando grabando algún buen disco, la marca comienza a producir música mucho más comercial, la única en ese momento que parece garantizar su viabilidad económica.

Son años por lo tanto complicados, que no terminan hasta que en 1979 EMI adquiere United Artist Records, que a su vez unos años antes se había hecho con el control de Liberty Records. Comienza así un lento pero progresivo renacimiento para la marca. A partir de mediados de los 80 y los años 90, Blue Note vuelve a hacer música de calidad y no solo dentro del jazz.

Por Blue Note acabaran firmando artistas de la talla de Norah Jones, Van Morrison o Al Green y a partir del año 2003, la firma pasará a contar con el gran Wynton Marsalis, probablemente el artista de jazz que más vende en nuestra época.

 

 

 

 

 

 

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