Gil Evans
Discos, Historia, Otros

Gil Evans y Miles Davis: 5 álbumes imprescindibles

En el mundo del jazz, como ocurre en otros ámbitos artísticos, se han producido simbiosis de lo más extrañas pero que han dado frutos realmente maravillosos. Uno de esos matrimonios legendarios que vieron nacer auténticas joyas musicales del género es el que formaron el compositor Gil Evans y el trompetista Miles Davis. Hace poco ya hablaba en Caravan de la gran influencia que había tenido uno en la música del otro, y viceversa, y quizá convendría ahondar un poco más en esta relación basada en la admiración mutua para comprender y poner en contexto algunas de las grabaciones que hicieron juntos. 

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Discos, Otros

Algo personal: por qué “Kind of blue” y no otro

Hace unas semanas Rudy me hizo una propuesta que me puso contra las cuerdas: “¿Podrías escribir un pequeño artículo sobre tu disco favorito y explicar por qué te gusta tanto?». Para ser honesto yo no llevo muchos años escuchando jazz, aunque sí de manera intensa. Creo que suficiente como para saber qué me gusta y qué no. No obstante responder a esa cuestión me traslada al momento en el que el camarero de un restaurante italiano me pregunta qué voy a comer: ¡qué difícil elegir entre unos raviolis carbonara y una pizza americana! No digamos ya si tienen una carta variada de cervezas belgas o alemanas.

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Walkin
Es personal, Otros

Walkin’, ¿cómo escuchas jazz?

Casi todos los aficionados conocen la historia. En dos fechas de 1956 que pasarán a la historia del jazz (11 de mayo y 26 de octubre), el quinteto de Miles Davis (John Coltrane, Red Garland, Paul Chambers y Philly Joe Jones) grababan cuatro de los mejores álbumes de de la década: Workin’, Steamin’, Cookin’ y Relaxin’ with The Miles Davis Quintet. Y es que tras haber sido fichado por Columbia, Miles necesitaba grabar (y a toda prisa si era posible) los últimos cuatro discos que, por contrato, aún le ataban a Prestige.

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Navidad
Es personal, Discos, Otros

¡Ya es Navidad! ¡Y esta es la guía de regalos de Caravan Jazz!

¿Tienes un amigo jazzero al que quieres hacerle un regalo pero no sabes exactamente el qué? O mejor aún…¿eres tú ese jazzero y estás buscando algo que auto-regalarte en Navidad? No te preocupes, porque en Caravan Jazz hemos pensado en ti. Tanto que presentamos nuestra primera guía de regalos navideños.

Por supuesto, todos los regalos están relacionados con el mundo del jazz y estamos convencidos de que os servirán de inspiración. ¡Vamos con ello!

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Libros
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20 libros que tienes que leer para disfrutar «más» del jazz (y 2)

Estamos seguros que aún estáis enfrascados en la lectura de esos diez libros que os recomendamos en la primera parte de nuestro especial. Pero no hay tiempo para relajarse, porque antes de que termine el verano os queremos recomendar otros diez. Empezamos con la biografía de Jelly Roll Morton y terminamos con esos artistas que están reinventando el jazz en el siglo XXI. ¡Empezamos!

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Libros

20 libros que tienes que leer para disfrutar (más) del jazz

¿Recordáis lo que os contaba en Ikagai? Sí, eso que no solo me encanta escuchar, sino también leer jazz. Que cuanto más libros leo, más libros quiero leer. Y libros sobre jazz, aunque a España solo han llegado unos poquitos seleccionados, se han escrito a docenas.

En este artículo y en el próximo me propongo compartir con vosotros 20 de los que o bien he leído y más me han gustado, o bien aún no he leído pero desde luego tengo en mi lista de pendientes.  ¡Comenzamos con los diez primeros!

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Temas, Historia

Diez temas para disfrutar de la década dorada del jazz moderno (1953-1962)

Que nadie me entienda mal. Me encanta el jazz clásico y creo que el jazz de hoy en día, con su mestizaje, su fusión con otras músicas, o la «bastardización» del jazz es capaz de brillar a gran altura. Pero coincido con el gran Diego Manrique cuando dice que la década dorada del jazz, esos diez años que lo cambiaron todo son los que comprenden desde 1953 a 1962. Es en esta década cuando en mi opinión Miles Davis entrega sus mejores discos, es la década en la que explota el talento descomunal de John Coltrane y es la década en la que también arrancan con Ornette Coleman.

Son diez años en las que los espectadores pueden seguir escuchando a clasicazos como Louis Armstrong, Count Basie, Coleman Hawkings o Sidney Bechet, pero en la que a la vez, junto a los Davis y Coltrane ya mencionados, asistimos a una explosión de talento descomunal, con Cannon Adderley, Chet Baker, Art Blakey, Dave Brubeck o Sonny Rollins por solo citar algunos nombres. Son diez años en los que el aficionado al jazz podía pasar en una misma noche de bailar al ritmo de swing de una Big Band, a dejarse arrollar por las infinitas notas de los boppers más atrevidos o relajarse en las «sábanas» del cool jazz. Para finales de la década a esto podía sumar todo tipo de distorsiones y estridencias para salir rezongando de la sala y decir si uno era un clásico, «no sé lo que acabo de escuchar, pero esto no es jazz».

Pero más interesante que hablar de jazz y del sonido de una década, resulta mucho más interesante escucharla. Y esto es lo que os propongo: una playlist compuesta por diez temas que creo que de alguna forma, sintetiza lo que fue el sonido de esos diez maravillosos años.

Cannonball Adderley – Autumn Leaves 

Incluido en su disco «Somethin’ Else», esta grabación cuenta con dos elementos que la sitúan en un plano superior. El primero, que aunque el disco está firmado como Cannonball como líder de la banda, quienes le acompañan son Miles Davis, Art Blakey, Hank Jones y Paul Chambers y con eso ya está dicho casi todo. Si a esto le añadimos la producción de Rudy Van Gelder, poco podemos añadir, salvo que los once minutos que dura el tema está considerado como una de las clases magistrales de jazz más importantes de todos los tiempos.

Chet Baker & Gerry Mulligan – Five Brothers

En 1953,  Chet Baker era prácticamente un desconocido en el mundo del jazz, mientras que Gerry Mulligan que llevaba diez años «partiendo la pana» se fijaba en el joven talento blanco, del que decía que «es el trompetista más talentoso con el que haya trabajado, o al que haya escuchado». Juntos firman una colaboración en la que «Five Brothers» es el tema más destacado pero que arranca maravillosamente con «Line for Lyons».

Ornette Coleman – Lonely Woman

Ódialo o ámalo, pero desde luego, Ornette Coleman no deja a nadie indiferente. Que «Lonely woman» sea el tema que inaugura un disco que lleva como título «The Shape of Jazz To Come» lo dice casi todo. Sin estar en ese punto de pura vanguardia que posteriormente veríamos en su disco «Free Jazz», aquí encontramos muchos de los ingredientes que acabarán por definir su carrera. Sesenta años después de su composición, «Lonely woman» sigue siendo uno de los temas más tristes y bonitos de la historia.

Miles Davis – So What

Lo sé, a veces me falta imaginación. Pero qué queréis que os diga, «So what» es «So what». Y es que si «Kind of Blue» es el disco más famoso de la historia del jazz, «So what» es su puerta de entrada. Un tema curiosamente en que gran parte del protagonismo se lo lleva el contrabajista Paul Chambers, con uno de los solos más famosos que se recuerdan porque como explica Ted Gioia en su imprescindible «El canon del jazz», el diálogo que mantiene Chambers, con sus frases interrogativas respondidas por los instrumentos de viento, representa algo insólito, nunca visto en el jazz de la época.

John Coltrane – Naima

Dedicar un tema a tu novia y que se convierta en un clásico entre los clásicos está al alcance de muy pocos. Y John Coltrane entra por supuesto en esa reducida lista de artistas capaces de todos. Naima es también el tema central de «Giant Steps», el álbum con el que Coltrane debutó con Atlantic Records. Técnicamente, el álbum representa la consagración de un fraseo melódico, marca de la casa, que en un argot muy relacionado con el sonido Coltrane, pasaría a denominarse sheets of sound.

A diferencia de otras composiciones de Coltrane en las que el genial músico busca impresionar a su audiencia con su destreza, en «Naima» no hace alardes de complejidad e impresiona más por su placidez y belleza que por ser un tema de gran dificultad técnica. Es la gran balada de su carrera y una de esas piezas que no te cansas nunca de escuchar.

Stan Getz & Oscar Peterson – Pennies from Heaven

A mediados de la década de los ’50 Oscar Peterson era como el ketchup: probablemente no el ingrediente principal de tu hamburguesa, pero no podías imaginarte una hamburguesa sin ketchup. Y si alguien lo sabía era Norman Granz, que se encargaba de que Peterson hiciese tantos cameos que «no le daba la vida». En el otro lado de la balanza estaba por supuesto Stan Getz, un músico absolutamente genial, pero que no tendía a congeniar con casi nadie. Pese a todo, la colaboración entre ambos acabó funcionando y su interpretación del estándar «Pennies from Heaven» da buena prueba de ello.

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong – They Can’t Take That Away From Me

Si alguien pensaba que Ella Fitzgerald y Louis Armstrong habían terminado de dar guerra, estaban muy equivocados. Que la veteranía es un grado lo demostrarían ambas figuras en un álbum de duetos que grabaron en 1956.

La cosa de hecho funcionó tan bien a nivel comercial que ambos repetirían el «experimento» tres veces más, consolidándose como una de esas «extrañas parejas» que todo el mundo quiere escuchar. ¿Y quién los acompañaba? Sí, Oscar Peterson.

Bill Evans – Waltz for Debby

No es la primera vez que lo digo: Bill Evans es el pianista con más clase de la historia del jazz . Un auténtico «hombre Esquire» y sin lugar a dudas, el mejor pianista blanco de jazz moderno.

«Waltz for Debby», tema que da nombre a su disco de 1961, se ha convertido en su composición más popular y de hecho, el propio Evans la incluye en varios de sus discos, siendo en este en el que se graba por primera vez utilizando su clásico trío.

Charles Mingus – Better Git in Your Soul

De Charles Mingus pueden decirse muchas cosas, pero no que no fuera original y completamente renovador para su época. Algunos solían decir de hecho que lo que se le pasaba por la cabeza a Mingus, es lo que demás acabarían tocando diez años más tarde. Esto le convertía muchas veces en un incomprendido y basta escuchar su álbum «The Black Saint and the Sinner Lady» para entenderlo.

Con «Better Git in Your Soul» arrancan su disco de 1959, «Ah Um», el primero de los álbumes que grabó para Columbia. El título del disco juega con una imaginaria declinación latina del apellido del propio Mingus: Mingus-Minga-Mingum. ¿Es o no es original?

Thelonious Monk – Round Midnight

No podía cerrar esta playlist sin incluir a Monk. Además de ser un grandísimo pianista, Monk era también un prolífico compositor y muchos de sus temas, como este «Round Midnight», se han convertido en standards. De hecho muy probablemente este, que aparece por primera vez en su álbum «Reflections», sea el standard más famoso escrito por un músico de jazz.

El disco recoge algunos de los primeros tríos de Monk, gabados entre los años 1952 y 1954. A la batería encontramos a los grandes Max Roach y Art Blakey.

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Artistas, Discos

Miles Davis: sus 10 mejores discos

El pasado mes de enero os hablaba de «Birth of the Cool»  uno de los mejores documentales del año pasado en Sundance y en el que Stanley Nelson recorre a vida de Miles Davis. El documental acaba ser de estrenado en Netflix y si vuestra agenda de ocio en la curentena os deja un hueco libre, os recomiendos que os reservéis dos horitas y no le dejés escapar. Merece mucho la pena.

Lo cual me lleva como no podía ser de otra manera, a hablaros del «bueno» de Miles. Porque como en el documental se hablan de las circunstancias que rodearon la grabación de algunos de los mejores álbumes de su carrera, «no he tenido más remedio» que preguntarme… «¿cuáles son sus mejores álbumes para ti?». Partiendo de esta premisa, paso a recomendaros esos diez que sí o sí tenéis que escuchar.

1. Kind of Blue (1959)

¿Alguien lo dudaba a estas alturas? El que sigue siendo el disco de jazz más vendido en toda la historia, ha entrado en la categoría de leyenda. ¿Qué puedo decir que no haya o se haya dicho ya de un álbum al que no le sobra una nota? Kind of Blue es ese «disco que te recomienda todo el mundo» cuando empiezas a escuchar jazz, es ese «disco del que hablas cuando quieres hacer que ver que sabes de lo que hablas» y ese ese «disco que nunca pasa de moda, tremendamente actua». Por supuesto, es todas esas cosas y también es mucho más.

2. Sketches of Spain (1960)

Puede que si miramos en retrospectiva el conjunto de su obra, «Sketches of Spain» no sea su segundo mejor álbum…aunque probablemente nadie discutiría su inclusión entre los diez primeros. Pero que un gigante del jazz como Miles Davis le dedique un disco a la música española tiene que significar algo ¿no?

Cuenta en su autobiografía (y también en el documental) que fue su mujer de aquel entonces, Frances Davis, la que en la etapa de Barcelona de la gira europea del trompetista, le convenció de que la acompañase a un espectáculo de flamenco. Cuenta también que tras la actuación, se quedó tan fascinado con lo que acababa de escuchar, que compró todos los discos de flamenco que pudo encontrar en la tienda del teatro. Este es el germen de un discazo que lleva en su «playlist» títulos como «Concierto de Aranjuez», «Saeta» y «Soleá». ¿Se puede pedir más?

3. Porgy and Bess (1959)

El tercer gran disco que Miles Davis graba a finales de los años 50 es «Porgy and Bess», su personal reinterpretación de la ópera de George Gershwin con arreglos del por aquel entonces su inseparable Gil Evans. ¿No tenéis tiempo o no os apetece en estos momentos escuchar el disco entero? Saltad directamente a «Summertime», la pieza más icónica.

Ahora buscad el mismo álbum grabado un año antes por Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Escuchad su «Summetime»: mucho más clásico y fiel al espíritu de la obra. ¿Cuál os gusta más? ¿Qué sensaciones os transmite la versión de Armstrong y cuáles las de Davis? Si opináis como yo, creo que es imposible elegir una de las dos.

4. Your’re under arrest (1985)

La capacidad de reinventarse una y otra vez de Davis se demuestra en este «You’re under arrest». Grabado seis años antes de de su muerte, fue el último de los grandes discos de su carrera y la última de las sesiones que grabó para Columbia.

Entre las curiosidades del ámbum destacan su reinterpretación del «Time after time» de Cindy Lauper y el «Human Nature» de Michael Jackson. Todo el disco tiene un sonido marcadamente «ochentero» pero que no se me entienda mal, en el buen sentido del término. Y es que escuchándolo casi nos entran ganas de cardarnos el pelo (los que puedan hacerlo) y ponernos una chupa de cuero con hombreras.

5. Bitches Brew (1970)

¿Qué es lo que ocurre cuando reúnes a un grupo de artistas geniales (Chick Corea, Dave Holland, Joe Zawinul y Wayne Shorter entre otros) y les dices que no hay partitura, que hagan exactamente lo que les venga en gana y que se atrevan a experimentar? ¿Qué es lo que ocurre cuando el momento en el que se lo dices es a principios de los años 70, la psicodelia es el no va a más y tu estás considerando pasarte definitivamente a los instrumentos eléctricos?

Exacto. Lo que ocurre es «Bitches Brew» un viaje sonoro que que te atrapa desde «Pharaoh’s Dance» y ya no te suelta hasta dos horas más tarde. El álbum fue un éxito inmediato y con el paso del tiempo, se ha convertido en el segundo más vendido de su carrera. Mención aparte merece el diseño de la portada del disco a cargo de John Berg y Mati Klarwein.

6. In a Silent Way (1969)

De alguna forma, el «Bitches Brew» del que os hablaba antes, es consecuencia natural de este «In a Silent Way» que graba un año antes. Mucho más intimista, menos expansivo, las nuevas texturas eléctricas que incorpora a la banda (especialmente con el guitarrista John McLaughlin y el teclista Joe Zawinul suponen ya una ruptura casi definitiva con su pasado acústico.

Como hiciera Dylan en su momento con la guitarra, pese a quien pese, Davis a partir de ahora se pasará a la trompeta eléctrica y ya no habrá vuelta atrás.

7. Birth of the Cool (1957)

Unos años antes de la publicación en 1957 de «Birth of the Cool», Miles Davis había comenzado a trabajar con ese sonido que nacía como respuesta al frenético bop de Dizzy Gillespie y Charlie Parker.

Davis que había tocado con ambos en distintas formaciones, había acabado literalmente hasta los huevos de Parker, que pese a ser un genio, era altamente inestable y tendía a olvidarse de pagar a su banda. ¿Hubiésemos tenido un «Birth of the Cool»? sin esa relación amor/odio entre Davis y Parker? Puede que de todos los modos hubiese llegado a ser inevitable…pero es algo que nunca sabremos. Lo que sí sabemos es que de forma involuntaria, este disco marcha para Davis el pistoletazo de salida hacia un sonido nuevo.

8. L’ascenseur pour l’echafaud (1958)

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud) es una película francesa de 1957, dirigida por Louis Malle. Protagonizada por Jeanne Moreau, Maurice Ronet y Georges Poujouly. En esta una pareja de amantes  planea el crimen perfecto para liquidar al esposo de ella, que también es jefe de la empresa donde trabaja el amante.

Además de ser una estupenda película, cuenta con el mérito de que su banda sonora fuese compuesta íntegramente por Miles Davis. Para ello Davis se encerró en una sala de cine en el que se le proyectó la película sin sonido. Mientras suceden las escenas y sin un plan previo, Davis interpreta la que será una de las bandas sonoras más vendidas de todos los tiempos.

9. Milestones(1958)

Tras «Kind of Blue» este es el álbum que se considera cumbre del jazz modal. En Milestones encontramos una de las mejores colaboraciones de Miles Davis con John Coltrane, a la que se suman nombres como el de Julian «Cannonball» Adderley.

Su tema principal, «Milestones», suena en la cortinilla de apertura de «Jazz entre amigos», el mítico programa de jazz de Televisión Española presentado por el mítico Juan Claudio Cifuentes.

10. A tribute to Jack Johnson (1971)

A partir de un encargo de una película sobre la leyenda del boxeo Jack Johnson, Miles lanzó una nueva banda (contratando al bajista de Stevie Wonder Michael Henderson entre otros) y construyó un nuevo sonido emocionantemente duro a partir de largos jam-sessions en el estudio y una edición de sonido radical para la época..

 

 

 

 

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