
El nuevo álbum de Tigran Hamasyan, The Bird of a Thousand Voices, es probablemente, el proyecto más ambicioso en la carrera del pianista armenio. No sólo es un álbum doble cuya duración supera los 90 minutos, sino que el proyecto se amplía hacia una experiencia multimedia que incluye un documental, una película e incluso un videojuego. Para desarrollar esta experiencia inmersiva, Hamasyan colaboró con el director neerlandés Ruben Van Leer. Juntos han creado un espectáculo escénico, que combina música en directo con vídeos, actuaciones áreas y distintos efectos de luz.
El hilo conductor del disco, gira en torno a un antiguo cuento de su país natal, a la vez que explora temas que hablan de un despertar tanto personal como espiritual. En este sentido, la historia que nos guía a lo largo de los nada menos que 24 temas que se incluyen en este disco, nos llevan a seguir a Areg, el hijo menor de un rey benévolo, en su búsqueda de un pájaro cantor mítico que puede restaurar la armonía en su reino. A lo largo del viaje, Areg se enfrentará a numerosos desafíos, entre los que se incluyen largar travesías por el desierto, escalar las más altas montañas, o luchar contra criaturas míticas.
The Bird of a Thousand Voices destaca por las diversas influencias musicales, en las que se ha empapado la carrera de uno de nuestros pianistas favoritos, combinando elementos de jazz, rock progresivo e incluso heavy metal; todo ello empapado del folklore y las tradiciones musicales de su país, creando así un sonido único, reconocible desde el primer momento y que recuerda fuertemente al que ya nos entregase en «The Call Within» publicado en 2020.
Musicalmente es un trabajo tan ambicioso como excesivo y no solo por su extensa duración. Por un lado es un marco perfecto para mostrar las capacidades de Hamasyan tanto como pianista, como cantante, alcanzando aquí registros inusitadamente delicados. Se une aquí a otras voces como las de Areni Agbabian o Nate Wood, lo que realza la profundidad emocional del álbum.
Pero por otro lado, no podemos negar que tras unos primeros 30 minutos sorprendentes y realmente cautivadores, la acumulación de ideas similares, el insistir en esa fórmula que hemos escuchado y el querer agotarla hasta sus últimas posibilidades, nos acaba agotando. Y es así que del que podría ser uno de los discos más interesantes del año si Hamasyan hubiese parado a los 45 o 50 minutos, pasamos a otro muy diferente, que conviene escuchar de a poco.
Naïve US: Tigran Hamasyan, Areni Agbabian, Nate Wood, Marc Karapetian
