Tras más de cuatro décadas como principal impulsor del jazz en el que es probablemente el mayor centro cultural de Nueva York, Wynton Marsalis ha decidido dar un paso atrás. Admirado por muchos, cuestionado por otros tantos por su excesivo conservadurismo, este auténtico «guardián de las esencias» acaba de anunciar que dejará su cargo como director artístico y gestor de Jazz at Lincoln Center (JALC) a partir de 2027.
Se pone así fin a una etapa en la que trompetista ha sido el gran pope del jazz en Estados Unidos, uno de los pocos músicos capaces de «sentar cátedra» en cualquier foro político e institucional. Preguntado sobre el por qué ahora, el músico de Nueva Orleans, ha afirmado que «es el momento perfecto para identificar a la próxima generación de liderazgo. Queremos asegurarnos de cuidar lo que ya hemos construido, entendiendo que esta es una forma de arte viva, que seguirá creciendo y floreciendo”.
Tal y como ha explicado la propia institución, el plan de transición será gradual. Marsalis, de 64 años, mantendrá un papel asesor hasta junio de 2028, cuando finalice su contrato. Seguirá vinculado al consejo de la institución de forma permanente, aportando (en sus propias palabras “memoria institucional y perspectiva, pero no supervisión”.) Además, continuará actuando ocasionalmente con la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO).
Desde su fundación como serie de conciertos de verano en 1987 hasta la apertura en 2004 del Frederick P. Rose Hall (la llamada “House of Swing” situada en el entonces Time Warner Center de Columbus Circle), Jazz at Lincoln Center ha vivido una transformación profunda bajo su liderazgo. El complejo alberga hoy el Rose Theater, The Appel Room y Dizzy’s Club, y se ha consolidado como uno de los centros neurálgicos del jazz a nivel mundial.
Gordon J. Davis, presidente fundador de JALC, ha subrayado el papel central de Marsalis en ese proceso: “Es director de orquesta, trompetista y nuestro principal recaudador de fondos. El jazz estaba prácticamente muerto en este país. Wynton lo elevó hasta convertirlo en lo que debe ser: un auténtico arte de la cultura estadounidense”.
Con vistas al relevo, Jazz at Lincoln Center ha creado dos comités específicos: uno trabajará junto a Marsalis para identificar a la próxima generación de liderazgo artístico, y otro se encargará de buscar al nuevo director ejecutivo, que sustituirá a Greg Scholl tras su salida prevista en junio. Más allá de su figura pública, Marsalis ha destacado el trabajo colectivo del proyecto, mencionando a músicos clave de la JLCO como Carlos Henriquez, Ted Nash, Victor Goines, Walter Blanding o Rodney Whitaker, así como a una nueva generación de líderes formados dentro de la propia institución. “Mi trabajo ahora es apartarme y seguir su liderazgo”, afirmó.
De cara al futuro, la institución se ha marcado objetivos ambiciosos: aumentar su fondo patrimonial hasta los 150 millones de dólares, priorizar la programación propia frente al alquiler de salas y modernizar sus infraestructuras.


Deja un comentario