James Joyce se asoma en «Los muertos», el último de los relatos de Dublineses, a las vidas sin interés de un grupo de personas que deciden compartir una anodina cena que transcurre entre literalidad de las conversaciones sabidas, la música gastada al piano, los ritos que se presentan desganados y unos personajes cansados que nos conducen hasta un epifánico final en el que todo cambia.
La grandeza de Joyce reside precisamente en esa capacidad para convertir lo cotidiano en trascendente. Bajo la aparente banalidad de una conversación o de una melodía repetida se esconden el paso del tiempo, el peso de la memoria y las heridas invisibles que cada persona arrastra. En ocasiones en el jazz, como en «Los muertos», parece no pasar nada, pero pasa todo en realidad.

Jasmine Myra – Where Light Settles
Con apenas tres discos publicados, Jasmine Myra ha inscrito su nombre entre los jóvenes talentos del nuevo jazz británico. Integrada en la órbita del sello Gondwana Records y por lo tanto, alejada del fuego abrasador del jazz de Londres, hace suyas muchas de las señas de identidad de los de Manchester, como ese sonido en el que confluyen el jazz espiritual, el folk, la música de cámara y las texturas ambientales.
En su nuevo disco, Where Light Settles, construye un lenguaje más maduro que en trabajos anteriores, apostando por la contención, la belleza melódica y una expresividad que apunta más a la emoción que al virtuosismo técnico.
Las nueve composiciones del disco giran en torno a la idea de la dualidad: la convivencia entre el dolor y el crecimiento, entre la pérdida y la esperanza. Grabado en directo junto a su banda habitual y una amplia formación instrumental dirigida por Ozzy Moysey, escuchamos cómo el saxo alto de Myra fundirse con las líneas de cuerda, el arpa, la flauta, el vibráfono o la guitarra para construir un discurso coral. A diferencia de otros lanzamientos de Gondwana, donde armonía y textura ganan la partida sobre melodías no siempre muy sofisticadas, aquí siempre escuchamos intención y dirección. Sin duda, uno de los discos europeos de 2026.

Dave Douglas – Trascend
En Transcend, Dave Douglas vuelve a demostrar que es uno de los compositores más inquietos e imaginativos del jazz contemporáneo. Lejos de limitarse a reinterpretar el legado de Duke Ellington, el trompetista estadounidense utiliza sus célebres Sacred Concerts como punto de partida para construir una obra nueva que reflexiona sobre la espiritualidad, la creación artística y el poder de la música como lenguaje universal.
Para ello, Douglas recupera el núcleo del quinteto que ya protagonizó GIFTS y suma a la violonchelista Tomeka Reid. El diálogo entre la trompeta de Douglas y el saxo tenor de James Brandon Lewis constituye uno de los grandes atractivos del álbum, mientras que la guitarra de Rafiq Bhatia se entrelaza con el violonchelo de Reid y la batería de Ian Chang.
El repertorio alterna seis composiciones originales con tres piezas de Ellington reinventadas. La apertura con Come Sunday marca el tono del proyecto: una lectura íntima y luminosa donde las armonías corales del saxo y el violonchelo envuelven la trompeta mientras la guitarra dibuja líneas sinuosas que alejan la pieza de cualquier planteamiento reverencial. En composiciones como Energy Fields o Gentle Collapse, inspiradas en la obra del artista Jack Whitten, Douglas explora la idea del movimiento, la luz y la materia sonora a través de largas texturas, improvisaciones abiertas y un tratamiento casi pictórico del espacio musical.

Jason Moran – Shards
Con Shards, Jason Moran da continuidad a una de las propuestas más singulares de su trayectoria reciente junto al batería Marcus Gilmore y el músico electrónico BlankFor.ms. Si Refract exploraba el encuentro entre el universo acústico y el digital, el concepto que articula Shards es el de la fragmentación y la reconstrucción.
Mientras Moran y Gilmore desarrollan el discurso musical, BlankFor.ms captura pequeños fragmentos de sonido que manipula en tiempo real, acelerándolos, ralentizándolos, invirtiéndolos o granulándolos para devolverlos inmediatamente al trío como ecos deformados de lo que acaba de suceder. Esos «fragmentos temporales» se reincorporan a la improvisación, creando una especie de collage sonoro en el que pasado y presente conviven en un flujo continuo.
Pero más que un disco de jazz electrónico, que sin dudas loes, Shards es una reflexión sobre la memoria, el tiempo y la transformación del sonido. Cada gesto deja una huella que es inmediatamente reciclada, deformada y recontextualizada, en un proceso continuo de construcción y destrucción que ocurre ante los oídos del oyente.

Ben Wendel – BaRcoDe
Ben Wendel vuelve a demostrar que su curiosidad creativa no conoce límites. El saxofonista y compositor estadounidense, una de las figuras más influyentes del jazz contemporáneo y cofundador de Kneebody, presenta un trabajo que gira en torno a un formato tan inusual como interesante: el diálogo entre el saxofón y una constelación de vibráfonos, rodeándose para ello de cuatro auténticos pesos pesados: Joel Ross, Simon Moullier, Patricia Brennan y Juan Diego Villalobos.
Más que como un álbum basado en colaboraciones puntuales, BaRcoDe funciona como una investigación sobre las infinitas posibilidades que presentan ambos instrumentos cuando comparten espacio y tiempo. Los patrones rítmicos se transforman en armonías suspendidas, los ecos electrónicos prolongan el fraseo acústico y las melodías parecen descomponerse para reconstruirse en nuevas formas.


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