Lil Hardin
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No todos fueron Jazzmen: mujeres en la historia del jazz (I)

Tal y como describe Ted Gioia en su libro «Historia del Jazz», el mundo del jazz de las décadas doradas del dixie y el swing era un mundo de hombres en el que las mujeres sólo habían sido aceptadas como vocalistas. Como instrumentistas, muy pocas habían gozado de éxito, «siendo aún menos las que habían conseguido grabar durante este período».

Una de las razones por la que los combos de jazz eran predominantemente masculinos, era la cuestión del comportamiento habitual masculino, con las maneras que, presumiblemente, tenían los hombres de hablar entre ellos de mujeres. El trompetista Howard McGhee decía «cuando una mujer está presente, es diferente. Mismo que se trate de la abuela de todos los músicos de jazz», en referencia a la pianista de jazz Mary Lou Williams. «realmente tienes que ser extra respetuoso. Ella espera eso de ti. Así que, si contratas mujeres, va a suponer un fastidio», (Linda Dalhl, Morning Glory, a Biography of Mary Lou Williams, University of California Press, 1999 p. 183)

Pero no solamente eran cuestiones de formas. La mentalidad machista de la época producía elogios como en el caso de Marian McPartland, de quien se decía que «toca como un hombre», en referencia a su talento como profesional.

Si bien es cierto que tales prejuicios se fueron disipando en la historia de América en las décadas de los derechos civiles, el feminismo, el pacifismo y otras corrientes progresistas posteriores, las mujeres siguen quedando normalmente relegadas a un muy segundo plano en los libros de historia del jazz.

Además de cantantes, también existieron compositoras, líderes de grupo, big bands femeninas, conjuntos vocales femeninos, arreglistas y escritoras de canciones que también han contribuido notablemente a darle forma al sonido del jazz. En esta primera parte de nuestro especial, os ofrecemos una breve reseña sobre las principales figuras de las décadas del dixie y el swing. 

Lil Hardin

Lil Hardin fue pianista en la King Oliver’s Creole Band en Chicago y líder de otras formaciones musicales más tarde.  Estuvo casada con Louis Armstrong entre los años 1924 y 1931. «Universitaria, sofisticada y ambiciosa, Hardin poseía muchas de las cualidades que le faltaban a Armstrong», Ted Gioia (2012) p. 85. Hardin fue una figura decisiva en el auge de la carrera musical de Armstrong. Aunque se separaron en 1931, ambos mantuvieron amistad el resto de sus vidas. También participó al piano en las sesiones de grabación para el sello Okeh de Louis Armstrong & his Hot Five y compuso alguno de los temas que se grabaron en estas sesiones

Mary Lou Williams, «toda una potencia del teclado»

Mary Lou Williams fue pianista, compositora y arreglista de la era del swing, aunque también figura clave en el desarrollo del bebop. Casada durante unos años con el saxofonista John Williams, Mary tardó en ser reconocida en el mundo del jazz. Mary Lou Williams tocaba el piano con el grupo Twelve Clouds of Joy, una banda de Kansas City liderada por Andy Kirk, y durante esa etapa demostró que se haría hueco en el mundo del jazz por méritos propios. Los arreglos para la banda de Kirk no pasaron desapercibidos. Posteriormente hizo gran trabajo freelance como compositora y arreglista para artistas como Benny Goodman, Louis Armstrong o Earl Hines.

En 1942 se trasladó a Nueva York, donde trabajó en el Café Society de Barney Josephson – el primer club de jazz sin segregación racial – y grabó para el sello Ash.

Las Boswell Sisters

«En los años 20 y 30, un trío de hermanas de Nueva Orleans se convirtió en objeto de culto en la era dorada de la radio. Martha, Connie y Vet Boswell eran músicos de formación clásica muy influenciadas por la vibrante escena de jazz de la ciudad. Juntas protagonizaron la creación de un estilo vocal en armonía cerrada que se convirtió en emblemático en los grupos de chicas de los años 40». Así describe a las Boswell Sister el Museo de Historia de Nueva Orleans, el Historic New Orleans Collection.

Además de vocalistas, cada hermana tocaba un instrumento (Martha el piano, Connie el saxofón y Vet el banjo). En 1925 graban por primera vez para el sello Victor y en 1930 para el sello Okeh. Las Boswell Sister escribieron muchos de sus temas, pero también interpretaron temas de otros músicos de jazz.

La banda de swing femenina: las International Sweethearts of Rythm

Los años 30 y el período de guerra se multiplicaron las bandas de jazz en forma de big band. Las International Sweethearts of Rythm no solo fue única por estar formada solamente por mujeres, sino por romper abiertamente la segregación racial, con chicas de diferentes orígenes, algo que les obligó a pasar casi todo el tiempo en el autobús de gira y/o a alojarse casi en modo de fugitivas en los Estados del sur de EEUU, donde imperaban las leyes racistas de Jim Crow, que obligaban a la segregación entre negros y blancos.

La banda se originó en el colegio rural de Piney Woods, una institución educativa dirigida a dar cobertura educativa a los niños afroamericanos huérfanos o en situación de pobreza; una institución ingeniosa y creativa a la hora de dar soluciones a los problemas de desigualdad de oportunidades, producto de la mentalidad visionaria de su director, el Sr. Laurence Jones. Pero la mentalidad visionaria Laurence no fue suficiente para retener a un grupo de chicas con talento y con ganas de hacer carrera musical.

Las International Sweethearts of Rythm tenían vocación de existir por derecho propio, y la emancipación de la institución que la vio nacer, les obligó a emplear su primer autobús-caravana para atravesar siete Estados del Sur de Estados Unidos evitando patrullas policiales para llegar a Washington D. C., y establecer la que denominaron la “Sweetheart House”, su nuevo hogar colectivo.

A las diecisiete chicas originales que abandonaron Piney Woods se le unieron nuevas músicos profesionales, que completaron y sustituyeron a algunas de las originales que abandonaron la formación musical. La nueva etapa de las International Sweethearts of Rythm se desarrolló bajo la dirección artística de la carismática Anna Mae Winburn, que estuvo al frente de la formación durante seis años.

Estas no fueron las únicas mujeres profesionales en el mundo del jazz, esto es solo un ejemplo de figuras relevantes que no siempre reciben la misma atención por parte de musicólogos e historiadores y especialmente, sobre las que hay mucha menos literatura traducida al castellano. 

 

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Raquel Rodríguez es traductora editorial de alemán e inglés y aficionada al Jazz

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