La vitalidad del jazz ha dependido históricamente de su capacidad para dialogar con el presente, una tradición donde los grandes maestros han tomado la música popular de su entorno para convertirla en arquitectura de improvisación. Si Miles Davis o John Coltrane transformaron las melodías de Broadway y el folclore en himnos espirituales, hoy esa costumbre evoluciona hacia una nueva fuente de inspiración.
Para una generación de músicos formados entre la herencia del bop y la era dorada del hip-hop, los estándares contemporáneos nacen de las producciones urbanas de los años noventa. En este fascinante cruce de caminos, Kassa Overall se posiciona como el intérprete definitivo de esta realidad con CREAM, un álbum editado por el sello Warp Records que hace realidad su visión artística.

El batería y productor de Seattle ha construido una identidad singular que unifica dos mundos aparentemente distintos. Overall mantiene una credibilidad académica forjada bajo la tutela de leyendas como la pianista Geri Allen y el batería Billy Hart, al tiempo que se reivindica como un hijo nativo de la cultura del sampling. A lo largo de su carrera ha perfeccionado el concepto de backpack jazz, una innovadora metodología de producción en la que la batería acústica y el ordenador portátil se integran como un único instrumento. Con ello consigue que la calidez del swing —imposible de replicar en cualquier dispositivo— se fusione con la precisión matemática de la programación electrónica, potenciándose mutuamente en una experiencia sonora única.
Con CREAM, cuyo título referencia directamente el himno de Wu-Tang Clan, Kassa da un paso decisivo hacia la canonización del hip-hop dentro del repertorio jazzístico, en un paso más allá de lo que han hecho otros artistas como Alfa Mist. El proyecto trata las composiciones de rap con el mismo cuidado y respeto que un trío clásico pondría en obras de Gershwin o Cole Porter, mostrando la riqueza melódica que hay en la música original. Overall expande estas ideas a través de arreglos sofisticados y una improvisación que respeta la fuente original mientras la proyecta hacia nuevos territorios.
Para esta ambiciosa propuesta, el batería se rodea de colaboradores excepcionales que comparten su fluidez, incluyendo a figuras como el pianista Sullivan Fortner y el trompetista Theo Croker. La participación de estos músicos aporta una profundidad técnica decisiva, permitiendo al conjunto navegar sobre las estructuras rítmicas del hip-hop con naturalidad.
Momentos clave del álbum, como su versión de ‘Nuthin’ But a ‘G’ Thang’ de Dr. Dre, muestran bien esta idea, aminorando el ritmo y cambiando la implicación del bajo, convirtiendo un clásico del funk en algo más atmosférico. Lo mismo pasa con la mayor parte de los temas restantes, donde resaltan el ritmo y el groove, dejando claro lo cerca que están las frases de los grandes raperos de los solos de los saxofonistas históricos.
Esta obra valida la idea de que el «Great American Songbook» es una entidad viva que merece ser actualizada. CREAM ofrece una experiencia auditiva que satisface tanto al purista que busca complejidad instrumental como al oyente que creció escuchando cintas de casete, confirmando a Kassa Overall como una figura central de la música actual. Su trabajo nos recuerda que la libertad creativa permanece como la única constante del jazz y que, en las manos adecuadas, cualquier música posee el potencial de transformarse en un vehículo para la expresión de este género.


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