El pasado 28 de febrero, el contrabajista y compositor israelí Avishai Cohen inauguró su esperada gira europea con un gran concierto en el escenario del Muziekcentrum de Bijloke, en la ciudad belga de Gante, que nos volvió a recibir con los brazos abiertos. Recién llegado de una exitosa serie de actuaciones en Japón, este primer concierto en el viejo continente ha servido para presentar en sociedad su más reciente proyecto discográfico titulado “Brightlight”.
El trabajo representa una apuesta firme y decidida por las raíces más profundas del género, con un repertorio que transita con elegancia y solvencia por los senderos del jazz clásico, apostando por la pureza académica y la preservación de la tradición en una línea conceptual que entusiasmaría a puristas contemporáneos de la talla de Wynton Marsalis. Las composiciones resultaron bellísimas y redondas, destilando una precisión absoluta que evidencia incontables horas de ensayo previo.

El conjunto fue reflejo de un diseño meticuloso, priorizando la estructura formal de las partituras y reservando un espacio acotado para la improvisación libre (sic), favoreciendo así una interpretación pulida y cohesionada en todo momento.
Cohen demuestra su pericia habitual al rodearse de un quinteto de extrema juventud, donde destacan especialmente la precocidad y la técnica del joven pianista Itay Simhovich, de tan solo 21 años. Durante la presentación oficial del quinteto, el líder confesó su devoción por la textura particular que el trombón aporta a sus obras recientes, y que en esta ocasión fue interpretado por Yonatan Voltzok. La sección de vientos se complementó con el saxo de Yuval Drabkin, manteniendo un perfil comedido y funcional en sus intervenciones solistas, cediendo protagonismo al grupo. Resulta fascinante observar cómo la formación resplandece cuando el escenario queda reservado exclusivamente para el formato de trío (sin desmerecer a los vientos, cuyo paso por el escenario fue meritorio pero en ocasiones prescindible).

La noche fue de menos a más, ganando fuerza y emotividad con el avance del concierto. La acústica excepcional de la sala de Bijloke realzó el virtuosismo presente en cada solo envolviendo al espectador en un ambiente de elegancia musical. Las magistrales líneas de bajo de Avisahi Cohen actuaron como el latido constante que impulsa la música hacia adelante, invitando a los asistentes a sumergirnos en las sonoridades cautivadoras que componen el discurso de “Brightlight”.
El tramo final del concierto entusiasmó al público (entre el que, por cierto, había muchos compatriotas israelíes) con una hermosa y melódica composición que nos permitió conocer un poco más de la faceta vocal de Cohen, aportando una sensibilidad exquisita y un color diferente al ambiente de la noche. El broche de oro definitivo llegó con el ansiado momento de los bises en el que el quinteto nos regaló una versión del reconocido estándar «Summertime«. En esta despedida triunfal, la voz del artista israelí brilló cargada de un swing contagioso que no dejo a nadie indiferente. La gira promete seguir cautivando a los aficionados europeos con un espectáculo bien atado, cimentado firmemente en el virtuosismo instrumental y el respeto reverencial por la tradición jazzística.


Deja un comentario