Shai Maestro: «Antes veía mi identidad dispersa, hoy esa diversidad es mi hogar»

A diferencia de la de otros muchos artistas de jazz, la producción del pianista israelí Shai Maestro no es particularmente prolífica. Más bien, todo lo contrario. Han pasado cuatro años entre el éxito de Human y Solo: Miniatures & Tales, y casi cinco desde la última vez que ha vuelto a reunir a tu trío (Jorge Roeder y Ofri Nehemya) para The Guesthouse, uno de los discos más ambiciosos de su carrera y en el que junto a pesos pesados como Immanuel Wilkins, reúne a voces tan interesantes como las de Michael Mayo o Maro.

Así que cuando tenemos la oportunidad de entrevistarle, y teniendo en cuenta el gran éxito que ha experimentado con sus trabajos anteriores eso es lo primero que le preguntamos, por ese proceso creativo, ese aquí y ahora que le ha llevado de vuelta al estudio.

Shai Maestro: Tienes razón, es un intervalo largo. Los cuatro años entre Human y el disco en solitario se sintieron aún más largos debido al COVID, pero también porque necesitaba ese tiempo. Me fui de Nueva York, que había sido mi hogar durante muchos años, y hubo un periodo en el que nada se sentía listo todavía. Tenía ideas, pero no estaban del todo formadas. Necesitaba tiempo para asentarse.

Cuando me mudé a España, primero viví en un lugar muy aislado en las montañas. Fue ahí donde algo cambió. Recuerdo que Brad Mehldau hablaba de la creatividad como una especie de embarazo, y eso realmente resonó conmigo. Esos años se sintieron así. Las cosas estaban creciendo, pero en silencio. Solo cuando llegué allí la música empezó a aflorar de forma clara. Fue entonces cuando empecé a componer de nuevo, y a partir de ahí, eso me llevó de forma natural a grabar Miniatures & Tales y luego The Guesthouse.

En las notas del álbum, mencionas que el disco se inspiró directamente en el poema The Guest House del poeta sufí Rūmī. Su obra a menudo explora el concepto de la unidad (el amor que une todas las cosas) junto con el lamento de la separación. Esto se siente increíblemente conmovedor dada la polarización extrema que estamos viviendo a nivel global. ¿Fue el álbum, de alguna manera, una respuesta musical a este tiempo extraño?

Shai Maestro: Sí, totalmente. Vivimos en una época extremadamente dividida. Todo se plantea como un «nosotros» contra «ellos», y es doloroso observarlo. Creo que esa forma de pensar es una de las raíces más profundas detrás de gran parte de la violencia que vemos.

Por eso, para mí, crear un álbum que se base tan profundamente en la colaboración surgió como una respuesta. Invitar a la gente a entrar, permitir que su perspectiva le dé forma a la música; no resistirse a eso, sino realmente darle la bienvenida. Es un gesto pequeño, pero refleja algo en lo que creo firmemente: que necesitamos avanzar hacia una forma de pensar más colectiva.

Aplicando la filosofía de Rūmī al escenario: en la improvisación inevitablemente ocurren errores inesperados, ruidos o bloqueos creativos. ¿Cómo pones en práctica su concepto de «invitar a todos a entrar» cuando una actuación no sale según lo planeado? ¿Tratas el «error» como un invitado bienvenido en ese momento?

Shai Maestro: Para mí, esta idea ha sido fundamental durante mucho tiempo. Aprendí mucho de la comedia de improvisación. Existe un principio llamado «sí, y además». Cuando sucede algo inesperado, no lo rechazas; lo aceptas y luego le añades algo propio.

En la música, eso cambió por completo mi relación con los errores. En lugar de verlos como algo que hay que corregir o evitar, intento tratarlos como invitaciones. A veces, esos momentos abren puertas hacia lugares a los que nunca llegarías de otra manera. No siempre es fácil hacerlo en tiempo real, pero cuando funciona, se percibe como algo muy vivo. Es muy especial.

Este podría ser tu disco más orquestal y expansivo hasta la fecha. Representa un marcado contraste con el minimalismo de su trabajo en solitario en Miniatures & Tales.

Shai Maestro: Sí, y fue muy intencionado. Miniatures & Tales es probablemente la música más expuesta que he publicado: solo piano, sin nada detrás de lo que esconderse. Por eso, tenía sentido seguirlo con algo que se expandiera hacia afuera. Una paleta más amplia, más colores, más voces. Me gustó la idea de colocar esos dos mundos uno al lado del otro.

Aunque The Guesthouse amplía el ensamble con músicos invitados, el núcleo sigue siendo su profunda relación con Jorge Roeder y Ofri Nehemya. Después de tantos años juntos, ¿hasta qué punto compones teniendo en mente sus «voces» instrumentales específicas?

Shai Maestro: A estas alturas, de manera muy profunda. Llevamos tantos años tocando juntos que casi puedo escucharlos mientras escribo. Puedo imaginar cómo Jorge dará forma a una línea o cómo reaccionará Ofri rítmicamente. A veces, incluso escribo cosas sabiendo que les supondrá un reto positivo o que despertará algo creativo en ellos. Hace que el proceso parezca menos solitario.

Tienes cierta inclinación por el flamenco. ¿De qué manera influye esa tradición en tu lenguaje musical actual? Tengo la sutil sensación de que su espíritu está muy presente en el tejido de este nuevo álbum.

Shai Maestro: He amado el flamenco durante muchos años, incluso antes de vivir aquí. Irme a vivir a España simplemente hizo que esa conexión fuera más inmediata. Sin embargo, quiero ser claro: no me considero un músico de flamenco. Siento demasiado respeto por la tradición como para afirmar algo así.

Pero cuando escuchas algo con profundidad a lo largo del tiempo, termina convirtiéndose en parte de tu lenguaje. Así que aparece. A veces de forma muy sutil, otras de manera más clara. A estas alturas, definitivamente es parte de mi ADN musical.

Hace poco tuve la oportunidad de ver a Michael Mayo en directo, y es innegablemente una de las voces masculinas definitivas de esta generación. ¿Cómo surgió la conexión entre vosotros? Su presencia ofrece un contraste fascinante con Maro, cuya contribución suena más tradicional, ligada al arco narrativo del álbum.

Shai Maestro: Conozco a Michael desde hace mucho tiempo. Hemos tocado mucho juntos y realmente creo que es uno de los vocalistas más extraordinarios que existen hoy en día. Lo que me pareció hermoso en este disco es que eligió un enfoque muy íntimo. Todavía se puede escuchar todo de lo que es capaz, pero expresado de una manera muy delicada.

Maro aporta algo completamente distinto. Su voz es muy pura, muy directa. No intenta impresionar, simplemente va directo a la esencia. Juntar esas dos energías creó algo muy equilibrado, casi como dos formas diferentes de contar la misma verdad.

Para terminar..si la música es una identidad y el jazz es tu lenguaje, ¿dónde se siente Shai Maestro «en casa» musicalmente hoy en día? ¿Es The Guesthouse una metáfora de tu estado mental actual?

Shai Maestro: Creo que lo es, en cierto modo. Antes sentía que mi identidad musical estaba demasiado dispersa: demasiadas influencias, demasiadas direcciones. Pero ahora veo eso como mi hogar.

Me siento cómodo moviéndome entre mundos diferentes. Tocando mi propia música, tocando estándares, música cubana, música clásica e incluso cosas electrónicas. Eso también refleja mi vida. He vivido en lugares diferentes y he creado vínculos en cada uno de ellos. Así que el hogar ya no es un solo lugar; es la capacidad de sentirse a gusto dentro de esa diversidad.


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