Una explosión de blues en el libro de David Moreu y Jordi Vilella

En mi presentación como autora en esta web afirmo que, en mi opinión, el blues es la vida misma y el jazz una hermosa ensoñación. El blues habla de lo cotidiano: igual que el periodismo, retrata la realidad mediante infinidad de crónicas narradas en doce compases y tres acordes, como si fueran las cinco W de una noticia. Eso explicaría que el blues ejerza esa fascinación en algunos de nosotros, porque los periodistas nos creemos un poco antropólogos o sociólogos.

Nos gusta investigar por qué suceden ciertos acontecimientos y el blues nos ayuda, o más bien nos reta, a entender la historia más cruda de Estados Unidos, así como su desconcertante actualidad. Sin embargo, tal y como yo lo entiendo, el jazz busca algo más estético y menos narrativo (sobre todo el jazz de los últimos años) y quizá por eso quienes escriben sobre jazz tienen una aproximación más musical que histórica; por eso también quien escribe de jazz suele ser más crítico musical que periodista. No se me pongan exquisitos ni me abucheen: solo es una teoría mía.

Un bluesman vale lo que valen sus historias

Pensaba todo esto mientras leía el espléndido libro de David Moreu en el que recoge veinte entrevistas a figuras relacionadas con el blues y el r&b del siglo XX: Blues Explosion (2024, Editorial Confluencias). Moreu elige el tratamiento de la entrevista, género periodístico por excelencia: sabe que un bluesman vale lo que valen sus historias y que sus vivencias son el material que conforma su música y por lo que merece la pena conversar con ellos.

Las preguntas de David han requerido una investigación mucho más minuciosa que escuchar un disco cuatro veces seguidas y leerse la hoja de promo que lo acompaña. En cada encuentro David pone de manifiesto que conoce a quien tiene delante, que está al tanto de su contexto vital y musical y – a mi juicio, lo más importante – que quiere aprender de las respuestas que recibe.

Y no es poca cosa el material que extrae de esas conversaciones. Quién no habría soñado con escuchar de los labios de BB King la célebre anécdota que dio nombre a su Lucille, o a Doctor John contar cómo paseaba su colorido neorleanismo por la California de los 70, o cómo Shemekia aprendió a nadar en España cuando vino con su padre Johnny Copeland de gira.

Shamekia Copeland

Otra de las virtudes de este libro es su aproximación a la cultura blues al margen de la industria musical: del músico al productor, pasando por el ilustrador, el booker, el manager, o el editor, cada uno de los personajes que entrevista David Moreu forma parte de esa cultura blues y ha contribuido a enriquecerla y a mantenerla viva. Aquí merecen una mención especial las preciosas ilustraciones de Jordi Vilella, que efectivamente ilustran literal y figuradamente las conversaciones con muchísimo acierto y la misma vocación de recrear o de contar la historia del blues.

Organizada por relevancia cronológica – o más bien la de sus entrevistados – la colección de entrevistas teje ese vistoso tapiz de sombras y luces entreveradas que fue el siglo XX en Estados Unidos. Cada una de ellas puede leerse como una entretenida aproximación al blues para los aficionados a este estilo; no obstante, para quienes además del blues amamos el periodismo y la historia, Blues Explosion es mucho más que un libro musical; constituye un ejercicio de buen periodismo, y, por tanto, un valioso documento histórico.

P.S. Mentiría si no reflejara aquí mi decepción al encontrarme solo dos entrevistas a figuras femeninas: las extraordinarias Irma Thomas y Shemekia Copeland, así como al hallar citados en las respuestas muchas más veces a los Rolling Stones que a Memphis Minnie. Una confirmación de algo que algunas llevamos denunciando muchos años: el borrado de las blueswomen de los años 20 de la historia musical favoreció que solo quedaran en la escena de posguerra los hombres que hacían blues: el pastel del éxito se lo repartieron exclusivamente entre ellos.

Es curioso que estos hombres del blues lucharan todas las causas (pacifismo, racismo, ecología, igualdad económica) pero que, por lo que fuera, se olvidaran de luchar por sus coetáneas (¿de verdad ninguno cita a Big Mama Thornton?). También se les olvidó reconocer la importancia del legado de sus antecesoras, las artistas de principios de siglo que confirieron al blues la categoría de espectáculo. Sin ellas, dudo mucho que todos estos bluesmen hubieran tenido siquiera la mínima oportunidad de ganarse la vida con su música. Una auténtica lástima y una ignominia.

Sé bien que David no es responsable de esta infrarrepresentación y en absoluto esto desluce su magnífico trabajo. Además, le agradezco que su libro contribuya a dejar tan clara la necesidad de luchar por que estas magníficas mujeres del blues obtengan el reconocimiento que merecen.


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Comentarios

Una respuesta a «Una explosión de blues en el libro de David Moreu y Jordi Vilella»

  1. Avatar de PABLO ARGUELLES
    PABLO ARGUELLES

    Agradezco el artículo. Intentaré hacerme del libro . Y sí, muy necesario el reconocer a las «BLUSERAS» Gracias a ellas tanto el blues, el jazz y desde luego el Rock son lo que son hoy día aunque la mayoria de los créditos los acaparen los machines .

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