Suele ser febrero un mes en el que «hay que hacer los deberes». Los que como yo, vestimos con gafas de pasta, nos afanamos a repasar la lista de los nominados a los Goya (y en qué plataformas se pueden ver), los Óscar (con la avalancha de estrenos que inevitablemente llegan al cine en el segundo mes del año) y casi siempre, los primeros discos de jazz que quieren encontrar su hueco entre lo mejor del año. ¿Ha sido 2026 diferente? No en lo básico. Y en el caso del jazz, Tigran Hamasyan, Joel Ross y los (para mí) recién descubiertos FOEHN, llegan para demostrarlo.

Tigran Hamasyan – Manifeste
Decía mi compañero Javier Ariola hace unos meses, que Tigran Hamasyan es «el David Guetta de jazz», aludiendo a la «intensidad extenuante», a la «distorsión» y la «épica» del pianista armenio. Tras ver en directo al autor de ese proyecto con voluntad de totalidad que es «The Bird of a Thousand Voices», no es para menos.
Ambicioso y agotador hasta el extremo, este auténtico poema épico, llevaba las ideas musicales de Hamasyan hasta las últimas consecuencias, intercalando pasajes brillantes, con «momentos valle» en los que la acumulación de notas acababan minando nuestra conexión con el álbum.
En «Manifeste», su nuevo trabajo, el pianista revisita parte de estas ideas desde una mirada más introspectiva y hasta cierto punto «comedida». Explora, ya marca de la casa, los sonidos que rodean la tradición musical armenia; y vuelve a introducirnos en la fusión entre el jazz progresivo, la música electrónica, los coros místicos, en un aura de música tan ancestral como contemporánea. Alcanza «Manifeste» en este sentido, el sweet spot que tal vez faltó en el disco anterior, resultando mucho más accesible.

Joel Ross – Gospel Music
«Jamás tuve dudas de que iba a dedicarme a la música», dice Joel Ross, uno de los vibrafonistas americanos más interesantes de los últimos años y al que no podemos estar más agradecidos de que se haya mantenido firme en su decisión.
Tras ese maravilloso maravilloso disco que es Nublues« y en el que Ross reimaginaba parte del blues con el que ha crecido en su infancia, ahora dirige la mirada a su lado más espiritual en «Gospel Music, un trabajo en el que apoyándose en los sonidos góspel recorre pasajes destacados de la historia bíblica. Y es que como explica en el libreto, cada composición lleva la carga emocional de la historia de la creación, la caída y la salvación del hombre.
En el que es su quinto disco para Blue Note, Gospel Music es, a la vez, ruptura y una continuidad. Desde la complejidad técnica, aspira a situarnos en un estado de «claridad» (otros dirían trance), en el que la música nos «permita conectar con nosotros mismos y los demás».
Para ello, presenta un repertorio que combina la complejidad rítmica y armónica de sus primeros discos con una mayor claridad conceptual. La incorporación del saxofonista Josh Johnson junto a Maria Grand amplía el espectro tímbrico del grupo, mientras Ross explora la frontera entre composición escrita e improvisación, buscando según sus propias palabras, “difuminar las líneas”.

FOEHN – Soleil de Minuit
El proyecto Fœhn Trio nació en Lyon como formación instrumental vinculada al entorno creativo del pianista y compositor André Manoukian, figura relevante tanto en el jazz como en la divulgación musical en medios franceses. Además le acompañan Cyril Moulas, bajo eléctrico y guitarra, y Kévin Borqué en batería y samples.
Fuertemente influenciados por el nuevo jazz británico, se diferencian de este por una mayor inclinación a sumergirse en sonidos electrónicos y atmósferas sintéticas, llevando de alguna forma un paso más allá la propuesta de grupos como GoGo Penguin o Mammal Hands.
Y es que esta formación, que en su página web se define como ultra-modern jazz, hace suya la propuesta estética de artistas como Jean Michel-Jarre o incluso, Daft Punk, para llevarla al terreno de la improvisación y el swing eléctrico.
En su nuevo disco, «Soleil de Minuit se atreven a ir aún más lejos, definiéndose ya no tanto como trío, sino como una entidad de música transformadora y orgánica, dispuestos a lanzarnos de cabeza a la pista de baile.


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