María Schneider y Clasijazz, conquistadores del corazón de Europa

Qué noche para enamorarse de la música la del pasado martes 12 de noviembre: María Schneider dirigiendo a la big band de Clasijazz; Estados Unidos y España unidos en esta ocasión sobre el imponente escenario de uno de los edificios más bellos de la ciudad de Gante, una antigua enfermería del siglo XIII reconvertida en sala musical. Y es que cuando nuestros héroes y nuestras heroínas se ponen la ropa de trabajo y muestran sobre las tablas las razones por las que son admirados más allá de los confines del jazz, uno se siente abrumado, casi aturdido por la belleza de esas notas, sobrepasado en el uso de las palabras con las que contar lo sucedido. Es imposible mostrarse indiferente ante lo que María Schneider representó sobre el escenario, tejiendo con sus brazos y el movimiento rítmico de todo su cuerpo la historia de un concierto que sin duda alguna pasará a la historia reciente del jazz en Europa.

Puntales, a las 20.00 horas, aparecieron en el Concert hall del Bijloke Muziekcentrum los músicos de la big band almeriense Clasijazz capitaneados por el querido Pablo Mazuecos, que esta vez se mantuvo la mayor parte del concierto entre bambalinas, ojo avizor a que todo transcurriera con normalidad. Un nutrido grupo de trompetas, saxos y trombones, junto a piano, contrabajo, guitarra y batería ocuparon sus lugares en la amplia y agradecida escena.

Y tras ellos la compositora estadounidense que, sin apenas dar tiempo a que cesaran los aplausos de bienvenida, dio paso al primer tema de la velada. Un potente Bluebird supuso una buena muestra de lo que estaba por venir: Don’t be evil, Gumba Blue, Hang gliging, un bellísimo Walking by flashlight (dedicado esa noche por la compositora a los afectados por las recientes inundaciones en Valencia) y Celurean skies. Para terminar un concierto al que ninguno de los asistentes deseaba su fin, el magnífico estándar My ideal cubrió la sala del jazz más auténtico.

Se agradece muchísimo, y algunos artistas no son conscientes de la importancia que tiene esto para su público, la interacción directa entre los músicos y los espectadores, normalmente ávidos de saber más allá, de conocer el porqué de lo que sucede sobre ahí arriba. Y en eso María Schneider demuestra sus tablas, porque el diálogo con su público fue continuo, con explicaciones y descripciones amplias sobre el significado de los temas que se tocaron, aderezándolo con experiencias personales que se convierten en una excelente introducción para meterse de lleno en su música, en esta ocasión interpretada de manera firme y rotunda por la big band de Clasijazz.

Un conjunto que estuvo acompañado por un invitado de lujo: el experimentado acordeonista belga Philippe Thuriot, implicado al máximo por jugar en casa y cuya interpretación agregó unas tesituras maravillosas al conjunto de los metales. Matices que encajaron a la perfección con la sensibilidad de la compositora y su relación intensa con la naturaleza.

Destacable también de la noche del pasado martes, la conexión tan íntima que parece haber tejido María Schneider con sus músicos y que queda patente sobre el escenario desde el momento en el que los presenta uno a uno, hasta que los hace adelantarse al borde del mismo para interpretar los solos que dan forma de manera genuina a la especial manera de entender la música que tiene la compositora estadounidense. Y esta relación se hace aún más sorprendente cuando recordamos que María bebió de los conocimientos del mismísimo Gil Evans, cogiendo quizá el testigo de la composición puntera para big bands a nivel mundial.

Al terminar, en la parte trasera de la sala, María Schneider nos atendió sin dudarlo, de manera totalmente improvisada intercambiamos con ella algunas impresiones sobre la vida en Europa, y firmó todos los discos que se le pidieron sin dejar nunca de lado su sonrisa que no denotaba otra cosa que agradecimiento eterno por haber estado allí. De vuelta a casa, sonó el aclamado The Thompson Fields en el reproductor de CD y fue entonces cuando, después de haber presenciado el hermoso concierto en el Bijloke de Gante, comenzamos a entender muchas de las motivaciones y porqués que hay escondidos en la música de María Schneider.


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Comentarios

2 respuestas a «María Schneider y Clasijazz, conquistadores del corazón de Europa»

  1. Que bonito escribes Javi Ariola

  2. Estuve en Guimaraes y disfruté mucho con María Schneider y la Clasijazz pero eché de menos a mi adorada Rita Payés.Parece que en Gante tampoco estuvo, ¿también sin exlplicación alguna?

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