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Temas, Historia

Diez temas para disfrutar de la década dorada del jazz moderno (1953-1962)

Que nadie me entienda mal. Me encanta el jazz clásico y creo que el jazz de hoy en día, con su mestizaje, su fusión con otras músicas, o la «bastardización» del jazz es capaz de brillar a gran altura. Pero coincido con el gran Diego Manrique cuando dice que la década dorada del jazz, esos diez años que lo cambiaron todo son los que comprenden desde 1953 a 1962. Es en esta década cuando en mi opinión Miles Davis entrega sus mejores discos, es la década en la que explota el talento descomunal de John Coltrane y es la década en la que también arrancan con Ornette Coleman.

Son diez años en las que los espectadores pueden seguir escuchando a clasicazos como Louis Armstrong, Count Basie, Coleman Hawkings o Sidney Bechet, pero en la que a la vez, junto a los Davis y Coltrane ya mencionados, asistimos a una explosión de talento descomunal, con Cannon Adderley, Chet Baker, Art Blakey, Dave Brubeck o Sonny Rollins por solo citar algunos nombres. Son diez años en los que el aficionado al jazz podía pasar en una misma noche de bailar al ritmo de swing de una Big Band, a dejarse arrollar por las infinitas notas de los boppers más atrevidos o relajarse en las «sábanas» del cool jazz. Para finales de la década a esto podía sumar todo tipo de distorsiones y estridencias para salir rezongando de la sala y decir si uno era un clásico, «no sé lo que acabo de escuchar, pero esto no es jazz».

Pero más interesante que hablar de jazz y del sonido de una década, resulta mucho más interesante escucharla. Y esto es lo que os propongo: una playlist compuesta por diez temas que creo que de alguna forma, sintetiza lo que fue el sonido de esos diez maravillosos años.

Cannonball Adderley – Autumn Leaves 

Incluido en su disco «Somethin’ Else», esta grabación cuenta con dos elementos que la sitúan en un plano superior. El primero, que aunque el disco está firmado como Cannonball como líder de la banda, quienes le acompañan son Miles Davis, Art Blakey, Hank Jones y Paul Chambers y con eso ya está dicho casi todo. Si a esto le añadimos la producción de Rudy Van Gelder, poco podemos añadir, salvo que los once minutos que dura el tema está considerado como una de las clases magistrales de jazz más importantes de todos los tiempos.

Chet Baker & Gerry Mulligan – Five Brothers

En 1953,  Chet Baker era prácticamente un desconocido en el mundo del jazz, mientras que Gerry Mulligan que llevaba diez años «partiendo la pana» se fijaba en el joven talento blanco, del que decía que «es el trompetista más talentoso con el que haya trabajado, o al que haya escuchado». Juntos firman una colaboración en la que «Five Brothers» es el tema más destacado pero que arranca maravillosamente con «Line for Lyons».

Ornette Coleman – Lonely Woman

Ódialo o ámalo, pero desde luego, Ornette Coleman no deja a nadie indiferente. Que «Lonely woman» sea el tema que inaugura un disco que lleva como título «The Shape of Jazz To Come» lo dice casi todo. Sin estar en ese punto de pura vanguardia que posteriormente veríamos en su disco «Free Jazz», aquí encontramos muchos de los ingredientes que acabarán por definir su carrera. Sesenta años después de su composición, «Lonely woman» sigue siendo uno de los temas más tristes y bonitos de la historia.

Miles Davis – So What

Lo sé, a veces me falta imaginación. Pero qué queréis que os diga, «So what» es «So what». Y es que si «Kind of Blue» es el disco más famoso de la historia del jazz, «So what» es su puerta de entrada. Un tema curiosamente en que gran parte del protagonismo se lo lleva el contrabajista Paul Chambers, con uno de los solos más famosos que se recuerdan porque como explica Ted Gioia en su imprescindible «El canon del jazz», el diálogo que mantiene Chambers, con sus frases interrogativas respondidas por los instrumentos de viento, representa algo insólito, nunca visto en el jazz de la época.

John Coltrane – Naima

Dedicar un tema a tu novia y que se convierta en un clásico entre los clásicos está al alcance de muy pocos. Y John Coltrane entra por supuesto en esa reducida lista de artistas capaces de todos. Naima es también el tema central de «Giant Steps», el álbum con el que Coltrane debutó con Atlantic Records. Técnicamente, el álbum representa la consagración de un fraseo melódico, marca de la casa, que en un argot muy relacionado con el sonido Coltrane, pasaría a denominarse sheets of sound.

A diferencia de otras composiciones de Coltrane en las que el genial músico busca impresionar a su audiencia con su destreza, en «Naima» no hace alardes de complejidad e impresiona más por su placidez y belleza que por ser un tema de gran dificultad técnica. Es la gran balada de su carrera y una de esas piezas que no te cansas nunca de escuchar.

Stan Getz & Oscar Peterson – Pennies from Heaven

A mediados de la década de los ’50 Oscar Peterson era como el ketchup: probablemente no el ingrediente principal de tu hamburguesa, pero no podías imaginarte una hamburguesa sin ketchup. Y si alguien lo sabía era Norman Granz, que se encargaba de que Peterson hiciese tantos cameos que «no le daba la vida». En el otro lado de la balanza estaba por supuesto Stan Getz, un músico absolutamente genial, pero que no tendía a congeniar con casi nadie. Pese a todo, la colaboración entre ambos acabó funcionando y su interpretación del estándar «Pennies from Heaven» da buena prueba de ello.

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong – They Can’t Take That Away From Me

Si alguien pensaba que Ella Fitzgerald y Louis Armstrong habían terminado de dar guerra, estaban muy equivocados. Que la veteranía es un grado lo demostrarían ambas figuras en un álbum de duetos que grabaron en 1956.

La cosa de hecho funcionó tan bien a nivel comercial que ambos repetirían el «experimento» tres veces más, consolidándose como una de esas «extrañas parejas» que todo el mundo quiere escuchar. ¿Y quién los acompañaba? Sí, Oscar Peterson.

Bill Evans – Waltz for Debby

No es la primera vez que lo digo: Bill Evans es el pianista con más clase de la historia del jazz . Un auténtico «hombre Esquire» y sin lugar a dudas, el mejor pianista blanco de jazz moderno.

«Waltz for Debby», tema que da nombre a su disco de 1961, se ha convertido en su composición más popular y de hecho, el propio Evans la incluye en varios de sus discos, siendo en este en el que se graba por primera vez utilizando su clásico trío.

Charles Mingus – Better Git in Your Soul

De Charles Mingus pueden decirse muchas cosas, pero no que no fuera original y completamente renovador para su época. Algunos solían decir de hecho que lo que se le pasaba por la cabeza a Mingus, es lo que demás acabarían tocando diez años más tarde. Esto le convertía muchas veces en un incomprendido y basta escuchar su álbum «The Black Saint and the Sinner Lady» para entenderlo.

Con «Better Git in Your Soul» arrancan su disco de 1959, «Ah Um», el primero de los álbumes que grabó para Columbia. El título del disco juega con una imaginaria declinación latina del apellido del propio Mingus: Mingus-Minga-Mingum. ¿Es o no es original?

Thelonious Monk – Round Midnight

No podía cerrar esta playlist sin incluir a Monk. Además de ser un grandísimo pianista, Monk era también un prolífico compositor y muchos de sus temas, como este «Round Midnight», se han convertido en standards. De hecho muy probablemente este, que aparece por primera vez en su álbum «Reflections», sea el standard más famoso escrito por un músico de jazz.

El disco recoge algunos de los primeros tríos de Monk, gabados entre los años 1952 y 1954. A la batería encontramos a los grandes Max Roach y Art Blakey.

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Temas

Jazz en tiempos del COVID-19 (II)

Os contaba en el primer capítulo de este especial, que el jazz tiene esa capacidad de levantar el ánimo de las personas. Y creo que los temas que os propuse entonces, son un buen ejemplo. Así que si queréis bailar o simplemente pasar un buen rato escuchando música alegre, os recomiendo que le echéis un vistazo al artículo. Pero por supuesto el jazz es mucho más que eso. Tal vez en esta curarentena os apetecza pasar un rato tranquilo, leyendo, descansando o incluso trabajando. De eso os quiero hablar en esta segunda parte de «Jazz en tiempos del COVID-19» y como en la ocasión anterior, os proponga la escucha de cinco temas. Comenzamos.

My Funny Valentine (Chet Baker)

No abundan en el mundo del jazz los intérpretes de trompeta que además, se animen a cantar. De todos por supuesto, Louis Armstrong es el más conocido. Pero si bajamos del olimpo de los dioses y no nos importa mancharnos de barro, tarde o temprano daremos con él, con Chet Baker. Como la de muchos músicos de jazz, la carrera de Baker está marcada por las mujeres y las drogas, a lo que en su caso hay que sumarle detenciones y algunos intervalos en prisión.

Y claro eso marca. No se le puede pedir a quien se pasa media vida entrando y saliendo de la cárcel y enganchado a la heroína para poder tocar con cierta «dignidad» que además sea alegre y ría las bromas. Casi todo en Baker es trágico. Basta cerrar los ojos, ponernos los cascos y escucharle cantar «My Funny Valentine». ¿No la canta como Frank Sinatra, verdad? No, lo suyo es intentar hacernos llorar, que sintamos auténtica lástima de esa «Valentine», no especialmente guapa, no especialmente lista, pero que necesitamos tener a nuestro lado para no hundirnos un poquito más.

Blue in Green (Bill Evans Trio)

Es el pianista con más clase de la historia del jazz. Y no me entendáis mal. No digo que Bill Evans sea el mejor pianista de la historia (escuchad a Thelonious Monk o Bud Powell). Simplemente digo que Evans es el que tiene más clase, el más elegante. Miradle en cualquier foto: siempre vestido de forma impecable, siempre a la moda, como si acabase de salir de una sesión de fotos para la revista Esquire.

¿Captáis el concepto? Bien, ahora abrid Spotify o cualquiera de las aplicaciones que utilicéis para escuchar música en esta cuarentena. Disco a buscar: «Portrait in Jazz». Mi recomendación, escuchadlo de un tirón. Intentad que no sea en un día lluvioso, porque entonces acabaréis en «la mierda». Fijaros que el disco tiene hasta tres versiones de «Blue in Green» (primero Take 3, después Take 1 y finalmente, Take 2).

El tema como muchos sabréis ya, aparece por primera vez en ese «Kind of Blue» del que hemos hablado tantas veces y en el que el propio Evans figuraba como pianista. Pero es en este disco, «Portrait in Jazz», en el que Evans lo desarrolla en toda su complejidad, lo estira y lo reinventa.

Poinciana (Ahmad Jamal Trio)

En ocasiones, hay temas que definen a quien los interpreta. Es el caso de Ahmad Jamal y su Poinciana. Aunque Ahmad Jamal no fue el primero en interpretar el tema y otros como Glenn Miller, Bing Crosby, Charlie Parker, Chet Baker o Dave Brubeck tienen sus propias versiones del tema compuesto originalmente por Nat Dimon y Buddy Bernier, desde luego la interpretación que hace Jamal es la más conocida y la que le ha dado más fama.

Tanto es así que este tema, que podría haber sido un standard más, consiguió que el álbum que la incluía «Ahmad Jamal at the Pershing: but not for me» (1958), consiguiera permanecer más de dos años en la lista billboard de grandes éxitos

¿Pero cuál es su secreto? ¿Qué tiene de especial un tema que desde la primera vez que lo escuchas, lo comienzas a tarear una y otra vez…y ya no desaparece nunca? Si preguntamos a los expertos, nos dirán que el truco es el «vamp»: superponer el fraseo reposado del pianista a un ritmo insistente y atractivo, notas que se repiten de forma progresiva desarrollando lentamente el conjunto de la composición.

Don’t Stop the music (Jaimie Cullum)

Como hice en la primera parte de este especial, los dos últimos temas de la lista están reservados para la música actual. El primero, «Don’t Stop the Music», es una de esas joyitas que el crooner Jaimie Cullum nos regaló en «The Pursuit», el que para mí es su mejor disco hasta la fecha. Y sí, es una canción ligeramente más alegre de las que os he hablado hasta ahora, pero se trata de superar esta crisis del coronavirus con vida ¿no? así que un poco de aire antes de entrar en el gran final.

Si para el mes de julio hemos conseguido batir esta terrible enfermedad y si para entonces se siguen haciendo conciertos, podréis ver a Cullum en el Wizink Center de Madrid. Si tenéis la oportunidad de verle en directo, no os lo perdáis: es de lo mejorcito que ha dado el jazz vocal actual.

Morning Sun (Melody Gardot)

Tuve la oportunidad de ver a Melody Gardot en directo en 2017 y 2018. Pocas artistas tienen esa fuerza sobre el escenario, cantan tan endemoniadamente bien y cuentan con ese talento tan descomunal. ¿Lo mejor de todo? En España casi todos estamos de acuerdo. En ambos conciertos el recinto estaba hasta la bandera. Lo único que puedo echarle en cara es que lleve desde 2015 sin sacar un disco nuevo.

Lo curioso de Hardot es que ni siquiera quería ser artista. A los 19 años fue atropellada por un automóvil y la música, componer y cantar se convirtió en parte integral de su terapia. No quería ser profesional y si no hubiese sido descubierta casi por casualidad cantando en las calles de Nueva York, nos habríamos perdido un pequeño prodigio musical.

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Es personal, Temas

Jazz en tiempos del COVID-19

Contaba en «La puerta de entrada al jazz», que empezar a disfrutar del jazz puede convertirse en un pequeño gran desafío si no sabemos qué escuchar o qué artistas, qué grabaciones. Así que he pensado que como todos vamos a pasar unos cuántos días «encerrados» en casa, podría ser una buena idea recomendaros unos cuantos temas que podéis escuchar en algún momento de la cuarentena. Os prometo una cosa: voy a conseguir levantaros el ánimo.

Sing, sing, sing (Benny Goodman)

Comenzamos con fuerza. Seguramente todos habéis escuchado este temazo compuesto por Louis Prima en 1936 y popularizado por Benny Goodman. Y lo conocéis porque lo habéis escuchando en unas cuantas películas: «Rebeldes del swing», «Historias de Nueva York», «Florence Foster Jenkins», «La torre del terror»… Pero también en capítulos de series como «Los Soprano», «Las chicas de Gilmore» o «Los Simpsons» e incluso, en videojuegos como «Mafia II» o «LA Noire».

Pocos temas como «Sing,sing, sing» reflejan mejor el ambiente de lo que debía ser un sofisticado club de Nueva York o Los Ángeles en los años 30-40. Pocos se han asociado tanto el mundo de la mafia, al ambiente de la Ley Seca o al de todos esos tugurios que nos imaginamos en cualquier novela negra. Subid el volumen de vuestro equipo al máximo y poned este tema. ¿No os entran ganas de dejarlo todo y poneros a bailar?

Take Five (Dave Brubeck)

¿Recordáis el anuncio del Seat Ateca del año pasado? Sí, estoy hablando precisamente de este anuncio. Escuchad la música de fondo. ¿No parece tremendamente actual? Lo que escucháis es «Take Five» uno de los temas más conocidos de Dave Brubeck y que se incluye en «Time Out», uno de los mejores discos de…1959. ¿Impresiona verdad?

Porque mientras que ese mismo año Elvis Presley estaba consiguiendo que miles de personas de todo el mundo agitasen sus caderas con «Heart Break Hotel», Dave Brubeck se marcaba uno de los temas más elegantes de la historia. Uno de esos temas que escuchar mientras estás en tu terraza favorita (cambia terraza por balcón de casa) mientras te tomas un gin tonic y piensas… ¿por qué nos empeñamos en hacerlo todo tan complicado? Poneros una buenos cascos y escuchad la batería de fondo. Es Joe Morello, uno de los mejores baterías de la historia. ¿Podéis hacer algo igual?

Caravan (Duke Ellington)

Estoy seguro que para muchos, «Whiplash«, la estupenda película de Damien Chazelle. Que una película que pusiera el jazz como tema principal fuese capaz de ganar tres Oscar en 2014 fue toda una contribución a la «causa».  Lo primero, si no lo habéis hecho ya, dejad de leer el blog y poneros a ver la película (disponible en streaming en Sky y en modalidad de alquiler en las principales plataformas).

¿Lo habéis hecho? Bien, pasemos a su banda sonora. Además de la propio «Whiplash», compuesta ad hoc para esta película, el tema que no podéis dejar pasar es «Caravan». El título del tema que da nombre a este modesto blog pertenece a lo que en términos jazzísticos se conoce como standards. Standards son aquellos temas que tras su «lanzamiento» se han hecho tan populares que nunca han dejado de ser interpretados y versionados a lo largo de los años, e incluso las décadas.

Escuchad el Caravan de John Wasson que se incluye en la banda sonora de Whiplash. ¿Verdad que no suena como un tema compuesto en 1936? Escuchad ahora la composición original, la compuesta Duke Ellington y Juan Tizol…¿notáis todas las diferencias? Aquí sí que escuchamos cómo suena un piano en los años 40. Pasad ahora a la versión de Wes Mongomery (1962)… puros años 60. Esa libertad sin límites es lo que hace que el jazz sea tan especial.

Precious (Esperanza Spalding)

Lo reconozco. Para los tres primeros temas de los que os he hablado me he ido algo lejos: a los años 40, 50…¡incluso a los años 30! Así por si os lo estabais preguntando, sí, el jazz moderno y actual existe. Seguro que os suenan nombres como los de Jamie Cullum, Norah Jones o Diana Krall ¿no es cierto? Y aunque desde luego no hacen solo jazz, desde luego hacen jazz.

Pero vamos a una intérprete menos mainstream…en España: Esperanza Spalding. En 2011,  Esperanza Spalding conseguía lo impensable: su segundo álbum de estudio, «Chamber Music Society»  la convertía en la ceremonia de los premios Grammy en la mejor artista emergente de ese año, arrebatándole a Justin Bieber un premio que se daba prácticamente como seguro. Desde entonces Spalding ha sabido demostrar que lo suyo no ha sido fruto de la causalidad y álbum tras álbum esta cantante y bajista se ha consolidado como una de las grandes referencias del jazz actual.

Black Radio (Robert Glasper Experiment)

¿Dónde se encuentran los límites del jazz? En las dos últimas décadas el jazz se ha fusionado con el rock, el flamenco, la bossa nova, la música electrónica e incluso con el rap. Se ha mezclado tanto que algunos artistas de jazz moderno no acaban de sentirse cómodos con una etiqueta que consideran que limitan su creatividad.

Uno de los mejores exponentes lo tenemos en «Black Radio». A cargo del «Robert Glasoer Experiment», reúne a algunos de los mejores artistas del jazz actual en uno de esos discos «únicos». No, no lo escuches ahora. Espera a irte a la cama. Coge ese libro de la mesilla de noche, empieza a leer y dale al play. ¿A que es diferente a todo lo que has escuchado hasta ahora? ¿A que no tiene nada que ver con esas imágenes que surgían en tu cabeza cuando pensabas en el término «jazz»?

Pues eso y no otra cosa es lo que estás escuchando en estos momentos. ¡Disfrutad!

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Hot House
Temas

Hot House (Tadd Dameron): ¿el tema que fundó el Bebop?

Cuenta el crítico francés André Hoider que «la historia del jazz recordará como una fecha fundamental ese día de mayo de 1945 en que cinco músicos negros grabaron ‘Hot House’ y ‘Salt Peanuts‘». Aunque la afirmación de Hoider pueda resultar en pleno s.XXI algo exagerada, lo ciertos que es que desde su grabación se convirtieron en dos de los temas fundacionales del Bop y aunque no fue su autor, Dizzy Gillespie contribuyó a que muchas décadas después se sigan interpretando.

Compuesta por Tadd Dameron, el artificio de «Hot House» pasó por superponer una nueva melodía, delicada y sinuosa, sobre los acordes de «What is this thing called love«, el famoso tema de Cole Porter. Desde casi el primer momento, «Hot House» se convirtió en un fijo en el repertorio que Dizzy Gillespie y Charlie Parker interpretaban juntos hasta mediados de los años cincuenta.

De hecho, la grabación más famosa y mencionada del tema es de Parker y Gillespie en el concierto en vivo de mayo de 1953 titulado Jazz en el Massey Hall, después de haberlo grabado previamente para Savoy Records en 1945 y en el Carnegie Hall en 1947.

Pero como decimos, no fueron los únicos y los nuevos boppers no tardaron en incorporarla a sus respectivas «playlists». El primero, el propio Coltrane que la grabó en un estudio de Hawai en 1946, pero ya antes de finalizar esa década en los intrumentos de músicos como Max Roach o James Moody que acabaron por «exportarla» a los escenarios de Europa.

El tema es especialmente querido por el crítico Ted Gioia de la que dice en «El canon del jazz»: «Admiro en particular el giro inesperado que se produce en el noveno compás, cuando Dameron, en lugar de la repetición del primer tema que prevé el oyente, inserta una melodía nueva y vibrante. Toda la partitura está bañada en cromatismo, y los acordes hacia extensiones mñas agudas no se limitan a meras notas de paso».

Versiones recomendadas

  • Dizzy Gillespie, Charlie Parker (1945)
  • Miles Davis (en directo desde el Birdland de Nueva York en 1950)
  • Charlie Parker, Dizzy Gillespie y otros (Massey Hall Toronto, 1953)
  • Eric Dolphy (1961)
  • Charles McPherson (1964)
  • Paul Motian (1992)
  • Antthony Braxton (1993)
  • Arturo Sandoval (1997)

 

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Ain't Misbehavin
Temas

Ain’t Misbehavin (Fats Waller y Harry Brooks)

Aunque Ain’t Misbehavin es un estándar compuesto por Fats Waller y Harry Brooks, fue Louis Armstrong el que la convirtió en un clásico universal en el estreno de «Keep Shufflin'» musical compuesto por el propio Fat Waller y que acabaría por consolidar a Armstrong y sus “Hot Five” / “Hot Seven” como uno de los artistas más importantes de su tiempo.

Tras las buenas críticas recibidas en el estreno del musical (en el que curiosamente ni siquiera aparecía en el escenario, sino que que tocaba en el foso destinado a los músicos), Armstrong se decidió llevar el tema al estudio un año más tarde, introduciendo por supuesto su propia impronta personal.

El éxito fue fulgurante pero curiosamente, aunque llegaron a grabarse más de 20 versiones diferentes del la misma canción, un año más tarde había caído en el olvido. No fue hasta mediados de los años 30 cuando el tema fue recuperado de nuevo, Duke Ellington mediante, en un curioso revival al que se sumaron las versiones de Jack Teagarden, Django Reinhardt, Paul Whiteman o Jelly Roll Morton, que llegó a interpretarla en la Biblioteca del Congreso.

Pero aunque el tema sobrevivió a la época de swing y de las Big Bands, la composición era demasiado clásica como para poder sonar “novedosa” una vez finalizada la segunda guerra mundial, por lo que pese a que Dizzy Gillespie llegó a grabar su propia versión en 1952, no volvió a convertirse en un éxito hasta 1978, cuando Hank Jones estrenó en Broadway un musical premiado con un Tony basado en la época dorada del jazz y que llevaba como título precisamente “Ain`t Misbehavin”

A día el tema no forma parte de la mayoría de los repertorios modernos del jazz, pero sin embargo, sigue siendo una composición de obligado estudio en las escuelas, especialmente para aquellos interesados en dominar el estilo stride de Harlem en el que Art Tatum era un maestro y su versión de este tema, una auténtica maravilla.

Versiones recomendadas

  • Louis Armstrong (julio 1929)
  • Fats Weller (1929)
  • Duke Ellington (1933)
  • Paul Whiteman (1935)
  • Django Reinhardt (1937)
  • Jelly Roll Morton (1938)
  • Art Tatum (1944)
  • Sarah Vaughan-Miles Davis (1950)
  • Johnny Harman (1955)
  • Hank Jones (1978)
  • Dick Wellstood (1986)

Letra

No one to talk with
All by myself
No one to walk with
But I’m happy on the shelf
Ain’t misbehavin’
I’m savin’ my love for you
I know for certain
The one I love
I’m through with flirtin’
It’s just you I’m thinkin’ of
Ain’t misbehavin’
I’m savin’ my love for you
Like Jack Horner
In the corner
Don’t go nowhere
What do I care?
Your kisses are worth waitin’ for
Believe me
I don’t stay out late
Don’t care to go
I’m home about eight
Just me and my radio
Ain’t misbehavin’
I’m savin’ my love for you
Like Jack Horner
In the corner
Don’t go nowhere
What do I care?
Your kisses are worth waitin’ for
Believe me
I don’t stay out late
Don’t care to go
I’m home about eight
Just me and my radio
Ain’t misbehavin’
I’m savin’ my love for you
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Woody Shaw
Temas

Playlist: las mejores trompetas del jazz…según Woody Shaw

Si alguien sabe lo que es tocar la trompeta, Miles Davis mediante, es sin lugar a dudas Woody Shaw. Shaw fue uno de los músicos de mayor talento y más innovadores de su generación, y a pesar de su temprana y trágica muerte (sufrió un atropello en el metro de Brooklyn), y aunque en los últimos años una enfermedad incurable en los ojos le dejase prácticamente sin visión, ha dejado un legado de enorme influencia en el jazz contemporáneo.

Por eso cuando uno se encuentra con el artículo «La historia de la trompeta del jazz…por Woody Shaw» escrito por el periodista Chema Martínez (Cuadernos de Jazz, 11-12-1993) en el que el genial música recomienda las que considera que son las mejores grabaciones que se han hecho nunca para este instrumento, merece la pena prestarle atención. Veamos qué recomienda Shaw para esta playlist tan particular.

1. Louis Armstrong: «Struttin’ With Some Barbecue» (Louis Armstrong and his Hot Five)

«Armstrong es una referencia en la trompeta, especialmente porque los músicos clásicos siempre han despreciado a los músicos de jazz, pero a él no le podían decir nada: su técnica era excelente y además tenía un tono hermoso. Todos los trompetistas que vinieron después imitaron su estilo».

2. Charlie Shavers: «Tenderly» (Billie Holiday, the first Verve Sessions)

«Hay uno (trompetista) que me gusta especialmente, sobre todo porque tenía un estilo propio e identificable a la primera nota, aunque no sé si mucha gente lo recuerda. Su nombre era Charlie Shavers () uno de los primeros trompetistas negros que tocó en la orquesta de la CBS».

3. Dizzy Gillespie: «A Night a Tunisia» (Dizzy Gillespie Septet)

«¡Qué voy a decir de Dizzy! Mi pieza favorita de todas las suyas es «A Night in Tunisia». Fue una de las primeras cosas suyas que oí, aquella grabación con Milt Jackson y Don Byas. Recuerdo que su solo me daba miedo, ¡Dizzy…vuela! Adoro el modo en que la toca».

4. Dizzy Gillespie: «Woody’n you» (The original Dizzy Gillespie Big Band»

«Estoy hablando de ‘un’ Dizzy cuando en realidad hay ‘dos’ Dizzys diferentes, el de los grupos pequeños y de la big band. Así que vamos a escucharlo de nuevo, ahora tocando en big band, en un estilo algo menos sutil pero muy espectacular».

5. Fats Navarro: «Our delight» (The fabolous Fats Navarro)

«Un amigo mío de California me contó que siempre que Fats llegaba a una ciudad, lo primero que hacía era recorrer las tiendas de música y compraba todo lo que pillaba de literatura musical para trompeta, y luego se pasaba la tarde practicando. Eso dice mucho de cómo vivía la música».

6. Miles Davis: «All the things you are» (The Miles Davis-Tadd Dameron Quartet in Paris)

«Pienso que una de las cosas que le gustaban a Parker (Charlie) de Miles (Davis) era su sonido que era, y continua siendo, algo único. Se suele decir que su técnica no estaba muy depurada por entonces: a los que dicen eso, les recomiendo que le escuchen en una grabación hecha en París en 1949 con Tadd Dameron. Suena igual que Fats Navarro. Pero el problema es que Miles se ha hecho tan importante que llega a abrumar».

7. Kenny Dorham: «Just one of those things» (Max Roach + 4 Feat Sonny Rollins)

«Un trompetista que vino de él (Miles Davis) es Kenny Dorham, un músico hasta cierto punto subestimado. Kenny intentó armonizar el estilo de Miles con el de Dizzy Gillespie-Fats Navarro. Fue mi amigo hasta su muerte y un músico al que aprecio sinceramente.»

8. Donald Byrd: «The end of a love affair» (Art Blakey’s Jazz Messengers)

«¡Me gusta mucho Donald Byrd! Ahora toca música comercial pero para mí sigue siendo de mis trompetistas preferidos. Sus solos tienen alma, tiene un gusto exquisito, no toca nada que esté fuera de sitio.

9. Lee Morgan: «A la mode» (¡¡¡Impulse!!! ¡¡¡Art Blakey!!!¡¡¡Jazz Messengers!!!)

«Lee es una de mis principales influencias, pienso que más que Freddie Hubbard y bueno…Lee tuvo una vida compleja antes de ser asesinado por su mujer. No obstante, le dio tiempo para tocar mucha y buena música»

10. Chet Baker: «My funny Valentine» (Gerry Mulligan Quartet)

«Chet tiene un sonido único, un estilo. Cuando oyes a Chet por la radio lo identificas sin problemas. Además su repertorio es más amplio de lo que se piensa…aunque pienso en Chet, pienso en My Funny Valentine sin dudas»

11. Maynard Ferguson: «Frame for the blues» (A message fron Newport)

«Otro trompetista discutido que sin embargo, es muy importante para mí. Maynard Ferguson instauró el concepto de la trompeta de big band. De él me encantan sus discos de los primeros 60.Aquella banda era monstruosa»

12. Clifford Brown: «Portrait of Jenny» (Clifford Brown with strings)

«Fue un gran trompetista, con una gran técnica y una enorme imaginación. Pero lo que distingue a Cliff del resto de trompetistas, era su tono, hermoso, profundo, cálido. Fue lo primero que me llamó la atención de él, no tanto su técnica. Podía tocar rápido como el que más, pero sabía que su fuerte era su tono».

13. Booker Little: «Man of words» (Out front)

«Booker era uno de mis trompetistas favoritos. Sus frases eran tan rápidas y precisas que me costaba trabajo creer lo que estaba escuchando. Hizo un álbum fantástico, «Out front» con Dolphy y Max Roach. ¡Adoro ese disco!

14. Freddie Hubbard: «Jodo» (Blue Spirits)

«De Freddie me gustan todos sus álbumes pero puestos a elegir, pienso que mi favorito es ‘Blue Spirits’ para Blue Note, sobre todo en «Jodo», donde toca a lo Coltrane. En realidad Coltrane no solo influyó en los saxofonistas, también en los trompetistas».

15. Woody Shaw: «Ginseng People» (Far Sure)

«De mis discos el que más me gusta es uno que grabé para Columbia, que se llama Far Sure! y aparezco en la portada muy serio, con gafas. La música que compuse para este álbum era casi visionaria, trataba de expresar mis propias raíces y las de mi música, desde África al momento actual, a mi hijo»

 

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After You’ve Gone (Turner Layton, Henry Creamer)

«After You’ve Gone» es uno de los standards más antiguos del mundo del jazz. Compuesta en 1918 por Turner Layton y letra de Henry Creamer, tanto la letra como el ritmo de las primeras interpretaciones entroncan directamente de ese blues lastimero marcado por el dolor y la pérdida. La letra que habla de llanto y ruina tiene sin embargo un mensaje si no de optimismo, sí de cierta esperanza: «cuando te hayas marchado, me iré de juerga, no me quedaré rumiando mis penas».

En los años 20 el tema fue popularizado por la cálida cadencia vocal de Bessie Smith y se hizo famosa en las versiones de Al Johnson, Sophie Tucker y Marion Harris e incluso Louis Armstrong incluyó a su repertorio la historia de esta mujer despechada. Hubo que esperar sin embargo a que Benny Goodman la convirtiese en un must de su Big Band para que el tema llegase a prácticamente cualquier lugar del planeta. Se cuenta en este sentido que incluyendo todas las grabaciones pirata, emisiones radiofónicas y filmaciones, Goodman acabaría grabando hasta 40 versiones diferentes, siendo la más famosa la que grabó en trío, con Teddy Wilson y Gene Krupa en 1935.

Pasada la segunda guerra mundial y con la llegada de los boopers, el standard experimentó un plácido y prolongado declive, con tímidas apariciones como parte de otras canciones en el tema «Come, gone» de Sonny Rollins o en el «Straight Life» de Art Pepper. Si hoy en día sigue siendo un tema relativamente popular se lo debemos entre otros a Woody Allen, que no solo la interpreta cuando tiene la ocasión de hacerlo, sino que forma parte de de la banda sonora de más de una de sus películas.

Una versión mucho más moderna y actualizada es la que en 1995 Nicholas Payton graba en 1995 para su proyecto «Gumbo Nouveau» en el que demuestra cómo se puede reconfigurar un clásico de 1918 y volver a ponerlo de plena actualidad en contraste por supuesto de la de un Marsalis que fiel a su orientación tradicionalista se limita a volver a interpretar la pieza de Layton tal y como fue concebida.

Versiones recomendadas

    • Marion Harris (1918)
    • Charleston Chasers (1927)
    • Bessie Smith (1927)
    • Louis Armstrong (1929)
    • Benny Goodman (1935)
    • Roy Elridge (1937)
    • Gene Krupa (1941)
    • Sonny Stitt (1959)
    • Nicholas Payton (1995)

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Poinciana
Temas, Destacados

Poinciana, el árbol más hermoso

«Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso (…) creer que un cielo en un infierno cabe dar la vida y el alma a un desengaño; esto es amor, quien lo probó lo sabe.» (Lope de Vega).

¿Tiene algo que ver el jazz con Lope de Vega? Respuesta fácil: no. Y sin embargo, no es difícil escuchando la Poinciana de Ahmad Jamal, dejarse llevar por los versos del dramaturgo y poeta del siglo de oro.

Por mucho que Poinciana no hable de poesía, sino de un árbol (la Delonix Regia, un árbol originario de Magadascar) pocas veces se ha compuesto un tema tan apasionado. Más conocido en España como Flamboyán, la Poinciana es también un homenaje a una canción folclórica cuba que se llama «Canción del árbol».

Aunque Ahmad Jamal no fue el primero en interpretar el tema y otros como Glenn Miller, Bing Crosby, Charlie Parker, Chet Baker o Dave Brubeck tienen sus propias versiones del tema compuesto originalmente por Nat Dimon y Buddy Bernier, desde luego la interpretación que hace Jamal, es simplemente prodigiosa.

Tanto es así que este tema, que podría haber pasado sin pena ni gloria por cualquier estación radiofónica, consiguió que el álbum que la incluía «Ahmad Jamal at the Pershing: but not for me» (1958), consiguiera permanecer más de dos años en la lista billboard de grandes éxitos. Y hace no mucho, el tema volvió a estar de moda cuando se lo incluyó como parte de la banda sonora de la película «Los puentes de Madison«.

¿Pero cuál es su secreto? ¿Qué tiene de especial un tema que desde la primera vez que lo escuchas, lo comienzas a tarear una y otra vez…y ya no desaparece nunca? Si preguntamos a los expertos, nos dirán que el truco es el «vamp»: superponer el fraseo reposado del pianista a un ritmo insistente y atractivo, notas que se repiten de forma progresiva desarrollando lentamente el conjunto de la composición.

De alguna forma, al insistir en las mismas notas, al arrastrarlas formando frases nuevas, recorriendo la misma escala, llegando al final y vuelta a empezar, el piano de Poinciana evoca el ir venir de las olas de un mar en calma sobre la playa. Mientras, de menos a más, la percusión se convierte en ese ruido de fondo de arena arrastrada por la resaca y ocasionalmente, algunas grandes olas estallando contra las rocas. No se la pierdan.

 

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