Lisboa
Actualidad, Es personal

Las ciudades del Jazz (III): Lisboa

Si no viviera en Madrid, probablemente lo haría en Lisboa. Sueño con la ciudad del “rio Tejo”, de sus escondites imposibles de Alfama, de ese sol resplandeciente en Castelo, sus cafés del Barrio Alto y del Chiado y por supuesto del Bacalhau y de los pasteis de belem. Una ciudad hecha a medida de paseo, de una amabilidad extraordinaria para el que la visita y con librerías en las que puedes perderte toda una tarde.

Y aunque es la ciudad del fado y de la saudade, residencia de cantantes como Ana Moura que recomiendo que escuchéis una y otra vez, la capital portuguesa también tiene un corazón que palpita a ritmo de jazz. Saber encontrar los mejores locales por supuesto, es otra cosa. Así que seguidme, que nos vamos de ruta.

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Artistas, Actualidad

La Arkestra de Sun Ra baja de Saturno para grabar por primera vez en 30 años

Imaginad la escena. Treinta músicos sobre el escenario. Bailarines disfrazados de lo que bien podrían ser las primeras pruebas de vestuario de un mal musical de Broadway, proyecciones de diapositivas de fondo, humo «esotérico» en el ambiente y algo similar al free jazz sonando.

No ha habido nadie como Sun Ra, y cuando ya han transcurrido más de 27 años del fallecimiento de un músico genial que vino al mundo con el nombre de Herman Sonny Blount, resulta muy improbable que haya otro.

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Fernando Trueba y el jazz en cuarentena

No sólo es uno de los directores más conocidos del cine español: Fernando Trueba es además un gran apasionado del jazz y de casi todo lo que le rodea. Quien en estos días de confinamiento se pasa por la sección cultural del «El País», puede comprobarlo de primera mano. Casi a diario publica en sus páginas, la «Playlist de Fernando Trueba»,  desde donde recomienda algunas de las mejores grabaciones del jazz clásico y contemporáneo.

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Los festivales de jazz no se libran del COVID-19: Montreux cancela por primera vez en su historia

Si el COVID-19 ha podido con eventos tecnológicos como el Mobile World Congress de Barcelona, con campeonatos deportivos de toda índole y con la celebración de miles de conciertos y eventos públicos de todo tipo, era cuestión de tiempo que sus tentáculos no llegasen también a los festivales de jazz.

Ha sido el caso de Montreaux. Sus organizadores acaban de anunciar que se cancela la edición de 2020, pese a que durante algunas semanas ha habido motivos para la esperanza: el festival podría haberse retrasado hasta este otoño y se celebra en Suiza, uno de los países europeos menos castigados por este virus infernal. Sin embargo los acontecimientos mandan y el que es el festival de jazz más importante de los que se celebran sobre suelo europeo dice adiós con eso sí, la promesa de volver en 2021.

En un comunicado de prensa, sus organizadores daban la triste noticia explicando que «es la primera vez que el Festival ha tenido que ser cancelado en sus 53 años de historia. Hasta el final, todos los que formamos parte del equipo del Festival esperábamos compartir estos momentos mágicos con todos aquellos que, como nosotros, no pueden imaginar un verano sin el Festival de Jazz de Montreux. Nuestros pensamientos están con los miembros del personal, los artistas y sus equipos de apoyo, los técnicos e ingenieros y con todos nuestros socios que hacen posible el evento, desde los hoteles y negocios locales hasta todos los que viven en Montreux y, por supuesto, nuestros fieles asistentes al festival».

Si no se hubiese cancelado la edición de este año, se hubiese celebrado en la conocida localidad suiza entre el 3 y el 18 de julio y contaba entre sus estrellas confirmadas con nombres como los de Lionel Richie, Brittany Howard, Lenny Kravitz, o Black Pumas. Si todo sigue según lo previsto y si el año que viene la actividad cultural del viejo continente vuelve a la normalidad, Montreux volverá a abrir sus puertas del 2 al 17 de julio.

Sin embargo no todo son malas noticias. Debido precisamente al impacto del COVID-19 en el mundo cultural, los organizadores de Montreaux pusieron en marcha hace unas semanas una plataforma desde la que es posible disfrutar en streaming de cincuenta de los mejores conciertos que han celebrado en la historia del festival. Si estáis interesados, no tenéis tiempo que perder: sólo tenéis que registraros aquí para poder disfrutarlos.

El festival al que solo el Coronavirus ha podido parar

Celebrado por primera vez en 1967 y de forma ininterrumpida hasta nuestros días, originalmente se celebraba en casino de la localidad y su mera existencia se debe al crítico de jazz Clausde Nobbs que convenció a dos de los directivos más conocidos de Atlantic Records en esa época Ahmet y Nesuhi Ertegün para financiar un festival reconocido desde su primera edición.

Aunque con el paso de los años el festival se ha abierto a otros estilos musicales, el jazz sigue ocupando el grueso de la programación. Por las tablas suizas han pisado artistas de la talla de Charles Lloyd, Miles Davis, Keith Jarrett, Jack DeJohnette, Bill Evans, Soft Machine, Weather Report, The Fourth Way, Nina Simone, Jan Garbarek, o Ella Fitzgerald, aunque la lista es realmente interminable.

En 1971 el Casino en el que se celebraba el festival se incendió durante el concierto de Frank Zappa, un hecho que se reflejaría en el tema de los Deep Purple, «Smoke on the water». A partir de ese momento el festival cambiaría varias veces de localización dentro de la ciudad, hasta su instalación definitiva en el Convention Centre.

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Adiós a Ellis Marsalis, leyenda del Jazz de Nueva Orleans

El Jazz de Nueva Orleans ha sentido esta semana el fallecimiento de Ellis Marsalis. A los 85 años de edad y aquejado de una grave neumonía, Marsalis se ha convertido en una más de las miles de víctimas que está dejando a su paso el infame COVID-19. La noticia la ha comunicado esta semana su hijo Brandford, que junto con su hermano, el archiconocido Wynton, son punta de lanza de lo que se conoce como el «nuevo tradicionalismo» o lo que es lo mismos, un decir adiós a las vanguardias y una mirada a los orígenes de un estilo musical que se remonta a finales del s.XIX.

De Marsalis padre, se destaca su papel como revitalizador durante más de medio siglo del Jazz de Nueva Orleans, portador del gran legado de su ciudad natal a lo largo de todo el mundo. No es casualidad en este sentido, que la alcaldesa de la ciudad, La Toya Cantrell, haya publicado en Twitter que «Ellis Marsalis fue una leyenda. Fue el prototipo de lo que entendemos cuando hablamos de jazz de Nueva Orleans».

Nacido en 1934 en la ciudad del Missisipi por excelencia, Ellis era hijo de un empleado de uno lo de los hoteles en los que se alojaban los músicos negros que visitaban la ciudad y que no podían acudir a otros establecimientos debido a las leyes raciales del estado. (ese famoso Green Book que se hizo con Oscar a la mejor película en 2018). En el instituto aprendió a tocar el saxo, si bien también se defendía de forma notable tras el piano.

Buena parte de la carrera del patriarca de la saga Marsalis estuvo estrechamente ligada a su ciudad natal y eso hizo que su nombre y su dimensión artística no trascendiesen hasta que sus dos hijos mayores comenzaron a ser conocidos. Curiosamente y a diferencia de lo que harían Brandford y Wynton después, el mayor de los Marsalis sí que introdujo en su ciudad natal los nuevos aires que se respiraban en el mundo del jazz, sumándose durante unos años a un movimiento bebop que desde luego no era visto con buenos ojos en la «cuna del Mississipi».

A finales de los cincuenta formó un grupo en el que también militaban nombres como Harold Batiste o Ed Blackwell (que pronto se iría a tocar con Ornette Coleman), en 1962 participó en un disco de Nat Adderley grabado en directo en Nueva Orleans y poco después publicó su primer disco como líder en un efímero sello local. Sin dejar nunca su ciudad natal, Marsalis pasó varios años tocando tanto en clubes (incluida una residencia en el Playboy Club) hasta en programas de televisión y, esporádicamente, en grupos de otros, como en el del trompetista Al Hirt.

Ellis era en este sentido un modernista en la ciudad más tradicionalista. A lo largo de su carrera grabó más de 20 discos y como educador influyó de forma decisiva en la vida de gigantes del jazz como los trompetistas Nicholas Payton y Terence Blanchard o los saxos Donald Harrison y Victor Goines.

Pero más incluso como músico, de Marsalis se aprecia su trabajo como docente. A principios de los años 70 se unió a New Orleans Centre for the Creative Arts (NOCCA) en el que fue profesor durante muchos años y en 1983 comenzó su trabajo en el National Endowment of Arts, en el que dirigía el departamento de estudios de jazz de la Universidad de Nueva Orleans. A partir de 1990 se convirtió en vicepresidente de la Asociación Internacional de Educadores de Jazz. Con Marsalis nos deja básicamente, una leyenda.

 

 

 

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Los mejores tocadiscos para escuchar jazz y no invertir hasta el último céntimo

Envidia sana. Es lo mínimo que puedes sentir al leer «El equipo de sonido de Juan Carlos López», compañero de profesión y una de las personas que más sabe de sonido. Cuenta Juanky en su artículo para Xataka, que lo importante de un equipo de sonido es que te permita «cerrar los ojos y sentir que estás en un concierto». Él desde luego ha puesto todo su empeño en ello. El conjunto de su equipo para audiófilos cuesta varias decenas de miles de euros por lo que desde luego, no está al alcance de todos los bolsillos. Pero oye, como afirma el dicho, cada uno se gasta el dinero en lo que quiere y puede.

Un equipo de esas características no es por supuesto para escuchar «cualquier cosa» y Juanky explica que adora  la música «especialmente la clásica, el jazz y el rock de los años 60, 70 y 80, y me gusta disfrutarla con la máxima calidad posible».

Pero lo que llama la atención aparte de este estupendo equipo, cuyas características os recomiendo consultar en el artículo original es la parte en la que explica cómo además de tener un reproductor de CD que «aporta la misma calidad del vinilo», dispone de un tocadiscos para cada estilo musical: un Clearaudio Champion Level 2 SE (4.750 euros) con brazo SME 309 (3.500 euros) y cápsula fonocaptora Benz Micro LP-S (3.950 euros) y otro modelo Technics SL-1200 (3499 euros). ¿Cuál es el sentido de disponer dos tocadiscos cuando solo puede usar uno en su equipo? Lo explica de esta forma:

«El de Clearaudio es de tracción por correa y el Technics funciona por tracción directa, sin necesidad de correa. La forma en la que se transfiere la energía al plato es distinta y eso influye en el sonido. Hay géneros que suenan mejor en uno y otros, en otro. Por ejemplo, el jazz me gusta escucharla en el tocadiscos de tracción por correa y el rock con el de tracción directa.»

¿Impresionados, verdad? Aunque desde luego escuchar jazz como lo hace Juanky es si no la mejor, una de las mejores formas de hacerlo, un buen tocadiscos no tiene por qué ser ni mucho menos tan caro. Nos lo recuerdan los chicos de The Verge en su especial «The 7 best turntables», una recopilación en la que recogen siete de los platos más interesantes para los que quieran introducirse en el mundo del vinilo. Veamos cuáles son, cuánto cuestan y sus ventajas.

Audio-Technica AT-LP120X USB Direct Drive

Este modelo está inspirado en el que seguramente sea el tocadiscos más icónico de todos los tiempos: el ya descontinuado Technics 1200. Su característica más destacada es una tracción directa magnética que normalmente solo se encuentra en tocadiscos profesionales o en unidades mucho más caras.

Su fabricante, Audio-Technica, tiene una gran reputación en la industria. Incorpora además tiene un preamplificador, así que la única otra cosa que necesitas para usarlo es un buen conjunto de altavoces. Puedes encontrarlo a partir de 250 euros.

Audio-Technica AT-LP60X Fully Automatic Belt-Drive Stereo

Si tu presupuesto no da para tanto, la misma marca te propone este modelo de tracción por correo. Que no te engañe su precio. Los 99 euros por lo que lo puedes encontrar en muchas tiendas te dan a cambio un tocadiscos que funciona realmente bien y es que este modelo de Audio Technica es probablemente lo mejor que podemos encontrar en la gama de entrada.

Como su hermano mayor, incorpora preamplificador y si queremos gastarnos algo más también podremos añadirle una unidad USB. Eso sí, por este precio no esperes poder cambiar de aguja.

Sony PS-LX300USB Fukky Automatic USB Stereo

Otra opción para los que se inician en el mundo de los vinilos viene de la mano de Sony. Excepto por el hecho de que dispone de USB, es un modelo realmente sencillo, pensado para ofrecer características básicas pero que funcionen de primera. Puedes encontrarlo desde 128 euros.

Music Hall MMF-1.3 Stereo

Los fans del diseño minimalista tienen en el Music Hall MMF un tocadiscos ganador. Hablamos de una marca que ha conseguido hacerse todo un nombre en el mundo de los aficionados al audio de alta calidad y que por poco más de 300 euros posiciona un buen modelo en su gama de entrada.

Además de ser un tocadiscos de tracción mecánica y como hemos visto antes tal vez más apropiado para el jazz, tiene soporte para discos de 78s, mientras que la mayoría de los que vamos a encontrar en las gamas de entrada solo pueden reproducir 33s y 45s.

Pro-Ject Audio Systems Essential III

Pro-Ject es una marca que centra su actividad de negocio en el diseño y producción de tocadiscos, lo cual ya es indicativo de su calidad. En este caso hablamos de un modelo pensado para aquellos que quieren ir un poco más allá de las gamas de entrada como muestra un precio que se sitúa sobre los 300 euros y un plato al que se le han quitado esos elementos que solo encontramos en tocadiscos más básicos como el preamplificador o la salida USB.

El ahorro en características se compensa con materiales de mucha más calidad y esta vez sí, la posibilidad de cambiar tanto el cartucho como la aguja con la que pinchar nuestros vinilos.

Technics SL-1200MK7 Direct Drive

Con este modelo de Technics la cosa se pone mucho más seria. Pensado para DJs y audiófilos, viene a llenar el hueco dejado en la «comunidad» por ese Technics 1200 del que hablábamos antes y que se convirtió en toda una referencia en los años 70.

El modelo actual presenta algunos cambios con respecto al 1200, pero no tantos como para estar hablando de un plato completamente diferente. Con un rango de precios que arranca en los 1.000 euros, hablamos de un tocadiscos que se sitúa directamente en la gama media-alta del mercado y que por durabilidad y rendimiento merece más que la pena invertir.

 

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Esperanza Spalding vuelve a triunfar en los Grammys

En 2011,  Esperanza Spalding conseguía lo impensable: su segundo álbum de estudio, «Chamber Music Society»  la convertía en la ceremonia de los premios Grammy en la mejor artista emergente de ese año, arrebatándole a Justin Bieber un premio que se daba prácticamente como seguro. Desde entonces Spalding ha sabido demostrar que lo suyo no ha sido fruto de la causalidad y álbum tras álbum esta cantante y bajista se ha consolidado como una de las grandes referencias del jazz actual.

Así lo ha vuelto a reconocer el jurado de la última edición de los premios al reconocer su último disco, «Twelve little spells» como el mejor en la categoría de «mejor álbum de jazz vocal». ¿Pero es un álbum de jazz? Aunque sin lugar a dudas lo es, este último es probablemente el menos «jazzístico» de su carrera.

Acompañada por el guitarrista Matthew Stevens y con Justin Tyson a la batería, Spalding presenta un álbum que se aleja del jazz crossover, la fusión y el R&B con el que ha conquistado a sus fans para presentar un trabajo mucho más conceptual, construido a partir de texturas vanguardistas, llenas de paisajes sonoros y poesía.

Cada una de las canciones del álbum apelan a un órgano diferente del cuerpo humano (boca, ojos, caderas, dedos…) y aunque hay que entenderlo como esos discos conceptuales que tanta pegada tuvieron en los años 70, a la vez, cada tema está pensada para constituirse como un microuniverso lleno de posibilidades… a menudo hipnóticas.

Y aquí voy a ser sincero. No me gustó el álbum la primera vez. Sobre todo porque no sonaba a ella, sino a uno de esos conjuntos menores que puedes escuchar en cualquier club y olvidas en cuanto sales por la puerta. Peo ¡ay la segunda escucha! Es ahí cuando empiezas a darte cuenta de que realmente merece la pena.

Los otros triunfadores de la noche

Por supuesto, Esperanza Spalding no fue la única en levantar una estatuilla al mejor jazz. En la categoría de mejor álbum de jazz intrumental, Brad Mehldau triunfó con su disco «Finding Gabriel»; Chick Corea y «the Spanish Heart Band» ganaron en la categoría de mejor álbum de latin jazz con el disco «Antidote»; el mejor solo improvisado fue para Randy Brecker y su «Sozinho», mientras que «The Omni-American Book Club» de la Brian Lynch Big Band se hizo con el máximo galardón en la categoría de mejor disco de jazz ensemble.

Para Chick Corea recoger un Grammy ya es una tradición. Con el de esta semana, el pianista americano ha ganado un total de 23 premios a lo largo de toda su carrera y ha sido nominado en 65 ocasiones. De hecho, según leemos en la página de la organización, es el intérprete dentro de la categoría de jazz que más premios ha acumulado.

En cuanto a Brad Meldhau, el pianista al que se considera sucesor natural de Keith Jarret y Bill Evans (aunque él odia esas comparaciones), con «Finding Gabriel» ofrece desde luego algo muy diferente: una aproximación expansiva, ecléctica y desde luego muy personal, que según sus propias palabras le ha ofrecido la lectura del antiguo testamento. Casi nada.

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